lunes 1 de febrero de 2010

Roy Loney, "Fast and Loose"

Roy Loney, nacido en 1946, al contrario que otros de su generación, sigue "Rock and Rolleando" con la misma calenturienta intensidad de sus inicios. En sus más recientes grabaciones continúa haciendo gala de la misma frescura que a finales de los 60, cuando formó parte de los imprescindibles Flamin' Groovies, o posteriormente a finales de los 70, cuando inició su brillante etapa en solitario. El bueno de Roy tiene ya 64 años, pero nada ha cambiado, sigue haciendo lo que mejor sabe hacer, Rock and Roll de la vieja escuela, aquél que enseñaban maestros como Elvis, Robert Johnson, los Kinks, Chuck Berry, Buddy Holly, Don Gibson, MC5, Beatles o the Who.

Roy Loney fundó los
Flamin' Groovies en el San Francisco de 1965 (junto con Cyril Jordan), una de las bandas más infravaloradas que han existido, pero también más queridas por un nutrido grupo de fans. Los Flamin' Groovies eran pasión, emoción, nervio, pero sobre todo diversión, faceta que el Rock and Roll jamás debería perder; al fin y al cabo esto es solo música y estamos aquí para pasar un buen rato y olvidarnos de los problemas, al menos durante los 40 minutos que pueda durar un LP de los Groovies. "Sneakers", su primer mini lp autofinanciado, daba muestras de su grandeza, pero a partir de "Supersnazz" (1969) los Groovies se mostraron como una "rara avis" que revivían el Rock and Roll clásico, ajenos a la "contracultura" y las eternas "Jams". En 1970 los Groovies se dieron una vuelta por Detroit y volvieron a San Francisco con las espaldas bien cargadas de Rock and Roll inflamable que entonces practicaban MC5 y Stooges. Influidos por estos sonidos, parieron dos "criaturas" básicas; solo con citar "Flamingo" y "Teenage head" se me ponen los pelos como escarpias. Por cierto, estos dos álbumes han sido reeditados recientemente por Norton records, sello insensible al desaliento que lleva predicando la palabra de Esquerita y Hasil Adkins desde hace casi 25 años.

En 1972 Roy Loney abandonó a los Groovies en su mejor momento, pero no hay problema, por suerte el incombustible
Cyril Jordan (el otro Groovie mayor) continuó con el grupo al que dio un giro más Pop con resultados tan brillantes como la etapa Loney, pero eso ya es otra historia que algún día contaremos.

Los años pasan hasta 1978. Loney desempeña otros trabajos, pero como el maligno bicho del Rock and Roll le pica donde más le duele, decide retomar su carrera en solitario. Desde el imprescindible primer LP,
"Out after dark", acompañado por los Phantom Movers, con viejos miembros de los Groovies, pasando por su etapa con los Longshots, un super grupo de Seattle con gente de Young Fresh Fellows, hasta llegar a su reciente idilio con los donostierras Sr. No, con los que ha grabado un gran disco el año pasado, la carrera de Roy Loney no ha hecho más que seguir creciendo, sencillamente es soberbia, y salvo algún raro desliz, jamás ha dado un paso en falso. Hay una verdad universal, Roy Loney ha nacido para "Rock and Rollear" hasta el final, con unas ideas tan claras como insobornables.

Entre todo el tesoro que es la discografía de Roy, es difícil quedarse con un disco favorito, casi todos son sólidas obras que componen un trascendental "todo", y separar uno del resto sería inconcebible. Teniendo esto presente y puestos a "mojarse" y reivindicar algún disco suyo, en mi caso sería
"Fast and Loose" de 1983. Esta obra lleva años descatalogada y bien merecería una reedición en condiciones. En los trece temas que contiene el disco, la banda se desliza ágil y repta hasta la conciencia del oyente, y como quién no quiere la cosa estas canciones te inundan el alma de una extraña alegría y sensación de optimismo. "Fast and Loose" es dinámico Rock and Roll en el sentido más amplio del término; toca numerosos estilos de ascendencia clásica: veloz Rock and Roll con saltarines pianos, un precioso medio tiempo Country con aroma a Pop, se le escapa algún riff a lo Bo Diddley mezclando influencias latinas, tampoco se olvida del Rhythm and Blues de Nueva Orleans con sección de vientos incluida, e incluso en otro tema, se aproxima peligrosamente a Devo, pero en lugar de sintetizadores hay crujientes guitarras. En general el disco está más cercano al cálido Pub donde sirven cerveza fresca, que a los garajes con sus desbocadas guitarras. Por otra parte a Roy Loney siempre le ha encantado hacer versiones de temas ajenos en sus discos, y "Fast and Loose" no es ninguna excepción. Se merienda "Driving Wheel" de T-Bone Burnett, hace una nueva re lectura del "Teenage Head" de los Groovies, que aunque no es tan brillante como el original, resulta efectiva y convincente, y para despedirse que mejor que tocar un viejo tema del maestro, del único e irrepetible Chuck Berry, sin el cual nada de esto tendría sentido, ni Roy Loney, ni los Flamin' Groovies, ni los Stones ni nada de nada.

Quién nunca haya visto en directo a Roy Loney, la próxima semana tiene una oportunidad única, ya que nos visita acompañado de los incendiarios
Sr. No, y por si fuera poco, también se traen a los vibrantes Hi-Risers desde Rochester, o lo que es igual, una de las grandes bandas actuales de guitarras que tan pronto te tocan un tema de Rockabilly, Power-Pop, Surf o cualquier estilo que se les ponga por delante. En definitiva, estos conciertos son una cita ineludible que nadie se debería perder.

- Martes 9 de Febrero. Santiago. Sala Nasa. Aniversario A Reixa Bar.
- Miércoles 10 de Febrero. Madrid. Sala El Sol.
- Jueves 11 de Febrero. Donosti. Gazteszena.
- Viernes 12 de Febrero. Durango. Plateruena.
- Sábado 13 de Febrero. Barcelona. Sala [2] de Apolo. Fiesta Ruta 66.

Un par de muestras de
"Fast and Loose" para entrar en calor: "Slippin out the back" y "The mop flops"



lunes 25 de enero de 2010

The Beasts of Bourbon


The Beasts of Bourbon siempre me han parecido un grupo fascinante. Desde que un amigo de mi ciudad (¡bien por Julio!) me pasó un doble LP titulado "From the Belly of the Beasts", su música me ha acompañado con frecuencia. Recuerdo perfectamente aquél momento, era 1993 y quedamos para intercambiar discos, ambos teníamos gustos comunes por la música más corrosiva y primitiva, y de repente me muestra ese disco de los Beasts of Bourbon, con su infame portada de tonos azulados en donde aparecía un tipo de cintura para abajo marcando bello púbico, que por lo menos tenía el decoro de ocultarnos sus atributos con una botella de whisky en la entrepierna. A simple vista, el disco me daba muy mal rollo, pero mi amigo insistió y a pesar de mis reservas me lo llevé. Llego a casa, lo pongo, y madre mía!!!, esos temas eran mortales de necesidad!!! Esos tíos eran capaces de cualquier cosa, de tocar cualquier estilo, desde Hard-Rock hasta conmovedoras baladas de precioso Country, eran una verdadera banda de Rock and Roll en cualquier sentido. Además su inquietante música tenía un lado chungo repleto de maldad, transpiraban peligro, desesperanza y mala leche. En definitiva, los Beasts of Bourbon, son y serán un grupo avocado a la segunda división de grupo de culto, aunque desde mi punto de vista sean de los grandes.

Desde entonces el mito de los Bourbon ha ido creciendo en mi alma a ritmo exponencial. El tiempo pasa hasta el 2005. Sin tiempo a pensarlo nos llega la noticia de que los Beasts of Bourbon se reúnen, y para más inri tocan en España en el
Azkena Festival del 2005. Como uno se hace mayor, y el tema festivales da cada vez más pereza, obvia la cita. Según las "malas lenguas", para algunos, los Beasts of Bourbon fueron de lo mejor de esa edición del festival. La expectación crece y uno mantiene las esperanzas de verlos en una sala en condiciones tocando ellos solos. Llegamos al 2006, y sorpresa, los Bourbon hacen gira española y pasan por Madrid. Las expectativas de ver a esa tremenda banda en directo, que tanto me ha marcado, son muy altas. Por fin llega el día, y el concierto que ofrecieron en la madrileña sala Copérnico fue muchísimo mejor de lo esperado. Jamás lo olvidaré, aún me impresiona recordar a esos cinco tíos en el escenario: el imponente Tex Perkins como auténtico motor del grupo, Spencer Jones es la puñetera definición del Rock and Roll, Brian Hooper luchando por mantenerse en pie, Tony Pola con esa mirada como si estuviera de vuelta de todo, y como no, Charly Owen, uno de los guitarristas más imaginativos que he escuchado jamás, que seguro conocen bien los que disfruten del imprescindible "Distemper" de los New Christs. Estas personalidades únicas ofrecieron un concierto intenso, incendiario y sin fisuras. Luego, al poco tiempo, llegó un trabajo nuevo, "Little Animals", un disco que no defrauda y que está a la altura de sus mejores obras, incluido ese doble disco recopilatorio de rarezas que tanto me marcó. Actualmente, Los Beasts of Bourbon, se han sacudido las malas pulgas, y por lo visto se han separado de nuevo. Pero no importa, al fin y al cabo siempre se han tomado los Bourbon como una banda secundaria, y quizás dentro de un tiempo, si aún siguen vivos (ellos y nosotros) vuelvan con más ganas y fuerza que nunca.

Empezando por el principio, The Beasts of Bourbon, nacieron en
Sydney (Australia) en 1983 como un proyecto paralelo, compuesto por miembros de Dum-Dums (Tex Perkins), Hoodoo Gurus (James Baker), Johnnys (Spencer Jones) y Scientists (el gran Kim Salmon y Boris Sujdovic), aunque con el tiempo la formación ha ido cambiando. Debutaron en 1984 con "The Axeman's Jazz", un disco grabado con 3 duros y en directo en una tarde cualquiera, pero con unos resultados apabullantes que oscila entre el Country, el Blues pantanoso y Rock and Roll regado de whisky en la tradición del "Exile on Main Street" de los Stones, con ataques epilépticos de Blues y Rock and Roll que evocan a los Cramps o Gun Club.

The Beasts of Bourbon, como se ha dicho antes, es un proyecto secundario para dar rienda suelta a los sagrados mandamientos de la mala vida, y permanecen en estado de hibernación hasta 1988, fecha en que se separan The Scientists, y de paso el resto de los Bourbon aprovechan para salir de sus cavernas y publican
"Sour Mash". Para muchos su mejor disco, con diferencias significativas respecto a su debut. Cambian el Country por el Blues, el Punk por la música industrial, pero independientemente de estilos, es un disco vibrante, de fuerte personalidad, y sobre todo repleto de grandes canciones. En "Pig" y "Hard for you" suenan provocativos, "Driver man" es un viaje al núcleo de todas la adicciones, en "Hard Working Drivin' man" rinden homenaje al Capitán Beefheart, "Flathead" sigue los esquemas "ruidistas" de los añorados Scientists, "Watch your step" es un blues ortodoxo y amenazante, "Today i started loving you again" es una sobrecogedora balada que recuerda el estilo Country de sus inicios.

Los Bourbon son ante todo una banda de directo, y en esta época giran por todo el mundo creándose una especie de culto en países como
Alemania. Este reconocimiento les envalentona y son capaces de tocar cualquier estilo que se propongan (Blues, Jazz, Doo Wop, Rock and Roll, Pop o Rumba bastarda), pero siempre con un toque lleno de enfermiza intensidad y gusto por experimentar. Finalmente esta rúbrica se plasma en "Black milk" de 1990, que ahonda más el camino trazado por "Sour Mash" pero de manera más excéntrica y radical. Desde mi punto de vista, aunque no sea de "fácil escucha", es su mejor trabajo. "I'm so happy i could cry" es un dardo de dolor de moribundo desamor, "Hope you find your way to heaven" es el epitafio perfecto, "Cool fire" rememora su toque Country primerizo, "Bad Revisited" y "Excution Day" son himnos que no envejecen siempre presentes en su repertorio, "Blue Stranger" es un sorprendente tema de Doo Wop clásico, "El Beasto" es un oscuro experimento semi instrumental, e incluso reviven a Hound Dog Taylor con la tremenda "Let's get Funky", otro clásico de su repertorio en directo.

Posteriormente sacaron
"The Low Road" (1991), luego se separaron y como despedida publicaron el imprescindible recopilatorio de rarezas "From the Belly of the Beasts", citado al principio. En 1997 volvieron de nuevo con "Gone", ya sin la formación original. Al poco se separaron de nuevo, hasta su última reunión del 2004, período en el que parieron un disco en directo ("Low Life") y otro estupendo trabajo de estudio con canciones nuevas ("Little Animals").

Hace escasos meses el sello discográfico
Bang! records, ha reeditado los tres primeros LP's del grupo en una jugosa caja, con el formato original de los discos, un librito con anotaciones de todos los miembros del grupo involucrados, con las letras de las canciones, un bonito póster para decorar tú habitación en tus noches oscuras, e incluso contiene algún tema extra sin desperdicio. En definitiva, se trata del sueño húmedo de cualquier fan del Rock and Roll australiano, amante de sensaciones fuertes y pupilas dilatadas.



Los Bourbon en su segunda visita a Madrid con el consiguiente mosqueo de Tex Perkins debido a algún problema "técnico"

jueves 14 de enero de 2010

Roky Erickson, "I think of demons"

Roky Erickson fue, y todavía es, uno de los héroes perdidos del Rock and Roll. Su influencia ha sido decisiva en la música Psicodélica, de Garage y Punk. Desde que empezó su andadura con los Spades en 1965, hasta su favorable situación actual, han pasado muchas cosas. Días de gloria al frente de los texanos 13th Floor Elevators, una de las mejores bandas de los 60, con ese sonido de "Jug" característico lleno de mala leche como si de un Buddy Holly en ácido se tratara. A finales de los 60 las drogas duras terminaron con el sueño hippie y también llevaron a Roky Erickson a un sanatorio mental donde le diagnosticaron esquizofrenia, enfermedad que le mantuvo alejado de la actividad musical durante largas temporadas. La vida de Roky no ha sido fácil, durante bastantes años ha estado malviviendo en un diminuto apartamento en Austin con su grave enfermedad y una pensión que apenas le daba para comer. Por suerte en el 2001 su hermano, un prestigioso músico clásico de tuba, obtiene la custodia de Roky y financia sus gastos sanitarios, facilitando así su mejora física y mental, y actualmente Roky Erickson ha vuelto a retomar su carrera, ofreciendo conciertos, e incluso se dice que en los próximos meses va a publicar un álbum con nuevas canciones con colaboraciones de buenos amigos como Billy Gibbons de ZZ Top.

Roky Erickson es de esos compositores e intérpretes tocados por una mano divina, y al igual que otros casos clínicos como
Syd Barrett o Skip Spence, en su locura está parte de su genialidad. Sin esas mentes alteradas no hubiera sido lo mismo. Sus canciones nos permiten acceder a expansivos e irreales universos en un viaje de ida y vuelta, que en el caso de Erickson nos lleva de la mano por toda esa contracultura de monstruos y películas de terror de serie B, con un estilo teñido de una extraña fuerza y sensibilidad a flor de piel.

Entre toda su desperdigada (y breve) discografía, uno de los momentos más inspirados de Roky fue al frente de
The Aliens. Sus orígenes se remontan a 1974, cuando publican el single "Two headed dogs" producido por su colega Doug Sham, un clásico inmediato repleto de inolvidables estrofas ("two headed dog, two headed dog, i've been working in the Kremlin with a two headed dog"), con una guitarra fuzz que arrasa los sentidos. Posteriormente de nuevo los problemas de salud mantienen apartado a Roky durante una buena temporada, y aunque tiene un montón de canciones en el horno, no es hasta 1980 cuando Roky Erickson and the Aliens editan esos temas de manera oficial. El disco se llama "I think of demons" y es una auténtica obra maestra. Lo produce el ex-Creedence Stu Cook y el trabajo que hizo fue magnífico. Aunque el sonido es más "limpio" y se echan de menos los furiosos ataques de fuzz de alguno de sus singles, se puede apreciar hasta el más mínimo detalle el collage de guitarras que gobierna cada minuto disco.

"I think of demons" no es hard-rock, ni psicodelia, ni punk, simplemente es clásico Rock and Roll, captado por el ojo de una mente alucinada y genial, de un intérprete único capaz de emocionar con cada fraseo de su voz y nota de su guitarra. El disco contiene doce gemas desde mi punto de vista perfectas. Cada canción se eleva sobre las demás, y si una es buena, la siguiente es mucho mejor, y así hasta llegar al final. En "allmusic" le dan una raquítica puntuación de tres estrellas sobre cinco, pero es igual, solo hay que dejarse llevar por el hechizo de la música para disfrutar de estas canciones, que por otra parte son muy asequibles y directas.

En
"I think of demons" recuperan "Two headed dog", en una versión menos incisiva que el single, pero con más matices en unas guitarras que cobran vida propia. "I think of demons" posee un riff rotundo, como los sacados de los viejos discos de Creedence o de "Sweet Jane" de la Velvet, con una melodía abrasadora que cautiva al primer instante. "Creature with the atom brain" es un sólido medio tiempo, con leves pinceladas de fuzz que añaden un poco de veneno. El Rock and Roll más clásico se hace evidente en la frenética "Don't shake me Lucifer", que bien podría haber firmado Little Richard, o la conmovedora "I walked with a zombie", única balada del disco, una fantástica puesta al día del Rock and Roll de los años cincuenta. "The wind and more" es fuerza bruta, auténtica dinamita donde el muro de guitarras explota en la cara, y en el medio la emocionada voz de Roky Erickson. "Night of the Vampire" como dice el título, revive al mismísimo Drácula con una credibilidad que da miedo, gracias al opresivo ambiente creado por guitarras fuzz y unas efectivas notas de órgano. "It's a cold night for alligators" es un impresionante tema arropado con sencillos riffs mientras varias guitarras solistas intercambian flujos de electricidad, siempre al servicio de una voz que lo llena todo. El resto de canciones no bajan el listón, cada surco del disco funciona perfectamente, tan preciso como el engranaje de un reloj, tan intenso como un ataque de locura, en una danza macabra de electricidad que rinde homenaje a toda la historia del Rock and Roll junta.

"Night of the vampire" es solo una muestra de la grandeza de "I think of demons"