jueves, 19 de marzo de 2009

Graham Parker "Squeezing out sparks"

Estamos en Inglaterra a mediados de los 70, la escena musical es aburridísima, el Rock sinfónico está en pleno auge, el Rock and Roll es una reliquia del pasado y nadie parece recordar los viejos buenos tiempos. En los Pubs la situación es muy distinta, muchas bandas recuperan la antigua rabia y nervio de antaño, y poco a poco se forma un circuito de pequeños Bares, donde además de beber cerveza, se puede disfrutar de música en directo que revive los clásicos del Rhythm and Blues y Rock and Roll primigenio, que al poco tiempo desemboca en la explosión de la música Punk. Dr. Feelgood, Count Bishops, Ducks DeLuxe o Brinsley Swartz fueron algunas de las bandas más emblemáticas del movimiento “Pub Rock”.

Es en esta época, mitad de los 70, cuando surge una nueva generación de cantantes y compositores, que incluyen a Elvis Costello, Graham Parker y un poco más adelante a Joe Jackson. Al contrario que los Punks, que crean su propia “revuelta juvenil” a base de inconformismo y ataque frontal al sistema, Graham Parker y compañía acentúan más su lado emotivo con unas letras cargadas de ingenuidad e ironía, y una música rica en originales melodías.

Graham Parker desde 1976 viene acompañado por una “super banda” llamada The Rumour, formada por miembros de Ducks Deluxe y Brisnley Swartz. El sonido es enérgico y hacen incapié en la fuerza de las guitarras, combinado con un teclado que añade profundidad a las canciones sobre una contundente sección rítmica. Editaron algunos soberbios albumes como “Howlin Wind” o “Heat Treatment”, y aunque “Stick to me” era un poco más flojo, facilitó la salida del grupo de Mercury Records para entrar a formar parte de Arista. Graham Parker en relación con su ruptura con Mercury grabó la fantástica “Mercury poisoning” no aparecida en ningún LP.

 En 1979 el grupo se dispone a grabar un nuevo álbum, pero cada miembro va a lo suyo, hay demasiados “egos” y el potencial de las nuevas canciones no se aprovecha como es debido. Se dice que en ocasiones la función de un productor discográfico es actuar como mediador del grupo, y hacer que la grabación fluya con naturalidad. Sin duda esta labor la ejerció a la perfección Jack Nitzche, productor de “Squeezing out sparks”, título del siguiente trabajo de Graham Parker and The Rumour. Nitzche tenía un glorioso currículum en el mundillo del Pop, entre muchas cosas fue el “arquitecto” del muro de sonido de Phil Spector, participó en algunas de las canciones más legendarias de los Rolling Stones en los 60, y también produjo y “arregló” algunos de los álbumes más importantes de Neil Young. Jack Nitzche consiguió que el grupo sonara tremendamente sólido, emotivo y conjuntado, dotando al material del disco de un brillo especial, que treinta años después no ha perdido un ápice de intensidad y constituye toda una obra maestra de la “Nueva Ola”.
“Squeezing out sparks” es un disco de muy fácil escucha, atrapa a la primera gracias a sus pegadizos estribillos, guitarras vibrantes y un sonido más cercano al directo, como si el grupo tocara en uno de esos pequeños Pubs mientras el público bebe y se divierte. Diez canciones perfectas, sin relleno alguno, que fluyen con naturalidad y lo único que exigen del oyente es ganas de diversión, un objetivo tan básico como trascendente en el fondo. Pero “Squeezing out sparks” no se queda en la superficie, para todo aquél que esté dispuesto a bucear en dichas canciones, hay un mundo cargado de ironía donde el autor nos abre su corazón, y aunque no siempre promete un final feliz, Graham Parker es capaz de emocionar con sus certeras frases a bocajarro.
“Squeezing out sparks” abre con “Discovery Japan”, un potente tema donde las guitarras suenan como es debido, y un original y emocionante estribillo atrapa a la primera mientras Parker escupe sus emocionantes estrofas (“.. no hay nada a lo que agarrarse cuando la gravedad te traiciona y todos los besos te esclavizan”). 
 
“Local girls” es otro clásico inmediato, arropado por un teclado saltarín, con guitarras que recuerdan a un Chuck Berry puesto al día con ritmos de música disco. De nuevo el irónico estribillo es demoledor (“No molestar a las chicas locales”).

“Nobody hurts you” no baja la intensidad del disco, toda una fiesta de guitarras rítmicas, solistas y la voz de Graham Parker de nuevo toca la fibra sensible (“Nadie te hiere tanto como tú mismo”).

“You can't be too strong” es uno de los momentos más emocionantes del disco, elaborada solo con guitarras acústicas, el teclado de fondo, y por encima la afectada voz de Graham Parker, tan íntima y melancólica, que nos muestra a alguien deshecho por dentro aunque por fuera aparenta que todo está bien.

Con “Passion is no ordinary word” llega el punto álgido del disco, todo un festival de guitarras eléctricas y acústicas, para uno de los títulos más bellos de una canción, "Pasión no es una palabra ordinaria", cada estrofa de Parker es un doloroso dardo a los corazones heridos:

"Funciona mucho mejor en la fantasía
La Imaginación es algo que me viene fácil
porque esto no es nada si no es irreal
cuando finjo tocarte, tú finges sentir"

Después de semejante derroche de emoción, nada mejor que un Rock and Roll directo y desenfadado. “Saturday night is dead” habla de usar algún día el pensamiento propio, de la gente que no encaja en los cánones de las mayorías, y del aburrimiento que supone un sábado por la noche que te conduce al funeral de los domingos. Será que me hago mayor que esta canción me llega al alma.

“Love gets you twisted” es otra preciosa canción, donde se nota la mano de Nitzche en esos arreglos orquestales simulados con un simple pero efectivísimo teclado. La banda camina con convicción y seguridad en una interpretación llena de sentimiento hasta el último segundo:

"El amor te retuerce todo el tiempo
los corazones están en fila, para romperse cada día
...
Cuando ella está en mis brazos
no puedo ver el otro punto de vista"

“Protection” es todo un “rompe pistas”, auténtica música de baile con toques de Rocksteady e incluso Reggae, con las omnipresentes y orgullosas guitarras dialogando, el teclado inquieto, un estribillo en carne viva aplicado como alcohol a una herida infectada:

"No puedo conseguir protección
Todas las bombas están detonando
y todos me dicen que no me asuste y actúe como si no me importase
por eso llevo una expresión en blanco para ocultar mi auténtica impresión
apaga las noticias de la radio, solamente enciende esta emisora"

“Squeezing out sparks” cierra con “Waiting for the UFO's” y “Don't get excited”, otras dos joyas que completan las 10 canciones del disco, que en mi opinión Graham Parker no ha vuelto a superar, y eso que hasta el día de hoy ha editado muchísimos discos, algunos de ellos maravillosos, como son sus últimas obras: “Songs of no consequence” (2005) con una aproximación al sonido añejo de The Rumour, o “Your country” (2004), que conduce hacia terrenos más country pero sin perder la elegancia Pop de este hombre. Sin lugar a dudas Graham Parker es uno de los grandes. Todo un genio a la sombra que aún no se ha valorado bastante.

En 1979 cuando se editó "Squeezing out sparks" también se publicó "Live sparks", pero no en el circuito comercial sino para la radio y otros medios. En la siguiente dirección lo podéis descargar. El disco incluye las diez canciones en el mismo orden que el disco oficial, más una maravillosa versión de los Jackson Five y la "inédita" "Mercury poisoning".

http://rapidshare.com/files/211162078/graham_parker_and_the_rumour_live_sparks.rar

viernes, 27 de febrero de 2009

People who died

“People who died” es un frenético Rock and Roll que trata sobre la vida y la gente que vive al límite. Es un homenaje a todas esas personas que viven deprisa sin saber lo que ocurrirá mañana, situados permanentemente en la fina línea que divide vida y muerte. “People who died” trata sobre la cultura de las drogas, pero también es Rock and Roll clásico, directo, honesto, vibrante, emotivo y salido de las tripas. Su autor es Jim Carroll, un personaje fascinante, nacido en 1950, jugador de baloncesto profesional en el instituto, Yonkie precoz, escritor y poeta desde los 17, colaborador de Andy Warhol, superviviente en las duras calles de Nueva York, ferviente admirador de la generación Beat encarnada en Kerouac o Burroughs, estrella del Rock and Roll y amigo íntimo de Patti Smith y Lou Reed. Si queréis conocer más sobre Jim Carroll no os perdáis su autobiografía titulada “Bascketball diaries” (Aquí titulado “Diario de un rebelde”), que fue editada en 1978, pero disponible con relativa facilidad en edición barata.

Jim Carroll antes de ganarse la vida con el “Spoken word” publicó varios discos, pero sin duda el mejor es el primero, “Catholic Boy”, donde está incluida la anfetamínica “People who died”. Publicado en 1980, es uno de esos increíbles álbumes que ya no se hacen, con robusto sonido, contundentes guitarras y unas composiciones de Jim Carroll que se abren camino entre la poesía y el mejor Rock and Roll.“People who died” es el mejor y más emotivo tributo que Carroll podía rendir a sus amigos fallecidos, todos ellos desaparecidos a muy temprana edad. En “People who died” caminan los fantasmas de Teddy, caído desde un tejado a los 12 mientras esnifaba pegamento, Cathy electrocutada, Bobby muerto de leucemia a los 14, a Georgie se lo llevó la hepatitis, Bobby se ahorcó y Judy se tiró al metro. Todos ellos caminaron por el lado más salvaje e indomable de la vida. Aquí tenéis el texto íntegro original:

Teddy sniffing glue, he was 12 years old
Fell from the roof on East Two-nine
Cathy was 11 when she pulled the plug
On 26 reds and a bottle of wine
Bobby got leukemia, 14 years old
He looked like 65 when he died
He was a friend of mine

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

G-berg and Georgie let their gimmicks go rotten
So they died of hepatitis in upper Manhattan
Sly in Vietnam took a bullet in the head
Bobby OD'd on Drano on the night that he was wed
They were two more friends of mine
Two more friends that died

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Mary took a dry dive from a hotel room
Bobby hung himself from a cell in the tombs
Judy jumped in front of a subway train
Eddie got slit in the jugular vein
And Eddie, I miss you more than all the others
And I salute you brother

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Herbie pushed Tony from the Boys' Club roof
Tony thought that his rage was just some goof
But Herbie sure gave Tony some bitchen proof
"Hey," Herbie said, "Tony, can you fly?"
But Tony couldn't fly, Tony died

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Brian got busted on a narco rap
He beat the rap by rattin' on some bikers
He said, "Hey, I know it's dangerous, but it sure beats Riker's"
But the next day he got offed by the very same bikers

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Teddy sniffing glue, he was 12 years old
Fell from the roof on East Two-nine
Cathy was 11 when she pulled the plug
On 26 reds and a bottle of wine
Bobby got leukemia, 14 years old
He looked like 65 when he died
He was a friend of mine

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

G-berg and Georgie let their gimmicks go rotten
So they died of hepatitis in upper Manhattan
Sly in Vietnam took a bullet in the head
Bobby OD'd on Drano on the night that he was wed
They were two more friends of mine
Two more friends that died

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Mary took a dry dive from a hotel room
Bobby hung himself from a cell in the tombs
Judy jumped in front of a subway train
Eddie got slit in the jugular vein
And Eddie, I miss you more than all the others
And I salute you brother

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Esta entrada está dedicada a una persona que nos dejó hace algunos años. Siempre rondaba por el centro de mi ciudad, y nos quería mucho a mí y a mí familia. Era un gran bebedor, pero siempre se buscaba muy bien la vida a base de “chapucillas” para otros. Jamás nos hizo desplante ni “feo” alguno, siempre amable, divertido, y lo poco que tenía lo compartía. Todavía recuerdo ese vino barato que compartíamos en algún bar de la zona, con su humanidad y fascinante conversación. Todo el mundo en el barrio le quería, no podía ser de otro modo, solo era malo para él. Kike tenía un corazón de oro, y le recuerdo muy a menudo con su eterna simpatía y su sonrisa de adolescente.

"People who died" en todo su esplendor


martes, 17 de febrero de 2009

Beau Brummels

Retrocedemos a 1964, los Beatles están en su momento más dulce, triunfan en todo el mundo e invaden las listas de éxitos americanas, y en poco tiempo la “Beatlemanía” se extiende como una contagiosa enfermedad. Consecuencia: surgen en el país un montón de bandas influidas por los Beatles como Byrds, Turtles, Monkees y muchas más.

Los Beau Brummels fueron otra de estas bandas que crecieron bajo la alargada sombra de los Beatles en la zona de San Francisco, algún año antes de que la población se rindiera ante el "poder de las flores", y el movimiento Hippie surgiera con vocación para cambiar el mundo. Pero los Brummels no fueron otra banda más, eran especiales, y sobre todo fueron de los primeros en recoger el testigo del Pop anglófilo en Estados Unidos, y también fueron precursores del sonido de la Costa Oeste influyendo en muchos otros grupos que surgirían a los pocos años.

Los primeros singles de los Brummels como “Laugh, laugh” o “Just a little” estaban muy influidos por el Merseybeat importado de Inglaterra, y aunque en 1965 esas canciones coparon las listas de éxitos americanas, algunos críticos les calalogaron injustamente de mera copia de los Beatles. Los Beau Brummels del 65 eran una banda de cinco dotados músicos que combinaban el Pop británico de la época, con sus raíces americanas canalizadas a través de estilos como Rhythm and Blues, Country o Folk. Sal Valentino poseía una voz llena de sensibilidad, a la altura de los más grandes cantantes, que se acoplaba perfectamente a los preciosos juegos de voces del resto de los componentes.

Pero sobre todo, lo que permanece son las composiciones propias del grupo, en su mayoría del guitarrista Ron Elliott. Fantásticas canciones de menos de tres minutos que el tiempo ha tratado con mimo gracias a su espontaneidad, optimismo y esa fuerza que produce un extraño cosquilleo de bienestar para los sentidos. Auténtica “música para los buenos momentos” nacida para ser disfrutada, y basada en los básicos acordes del Rock and Roll con unas melodías que cortan la respiración.

Los Beau Brummels son responsables de una discografía admirable. Salvo algún desliz, todo lo que grabaron, entre 1964 y 1968, es de una calidad abrumadora, y muestra a un grupo en permanente movimiento y evolución, pero sin perder nunca su estilo particular, ni tampoco ese don para elaborar maravillosas canciones artesanales que rozan la perfección.

En 1965 publicaron “Introducing the Beau Brummels” y “Volumen. 2” en la independiente Autum Records, dos discos sobresalientes de sabor británico. Hay ecos de Beatles, Searchers y Hollies, pero también las ricas raíces de la música popular americana están presentes. Casi todos los temas son composiciones propias y la producción corre a cargo de Sly Stewart, músico de sesión y líder de los increíbles Sly and the Family Stone, cuya labor es ni más ni menos que enaltecer tan tremendo material sacando afuera lo mejor que lleva el grupo: sonido directo, simple y al mismo tiempo elaborados, y nada sobrecargados arreglos. Estos dos LP’s son mis preferidos, y si os gusta el sonido de los 60 y las buenas melodías no los deberíais dejar pasar.

En 1966 Autum Records es absorbida por la Warner Bros. y su primer trabajo para la gran compañía es “Beau Brummels 66”. Se trata de un disco de correctas versiones de la época, que no va más allá de lo anecdótico. Se nota que se ha grabado con prisas entre los escasos huecos libres que tiene el grupo en sus extenuantes giras. Sin duda estos chicos lo podían hacer mucho mejor, y desde luego que así fue. En 1967 y 1968 grabaron “Triangle” y “Bradley’s Barn” respectivamente, dos trabajos con mayúsculas, inundados de sus habituales melodías y preciosos juegos de voces, con elementos de Folk, una pizca de Sicodelia y bastante Country, sobre todo presente en “Bradeley’s Barn”. En definitiva, dos discos que con el tiempo se han convertido en piezas claves del sonido “Costa Oeste” y constituyen un crisol de músicas con todos sus matices, colores y sensaciones. Simplemente la magia hecha música.

"Gentley wandering ways", precursores del Country-Rock


"Fine with me" y sus deliciosos juegos de voces


"In good time", con un sonido más cercano al Garage

lunes, 9 de febrero de 2009

Lux Interior

Hace un mes escaso nos llegó la noticia de la muerte de Ron Asheton, toda una fuente de inspiración del lado más peligroso de la música, y ahora, hace escasos días, nos dicen que es Lux Interior el fallecido. Lux Interior fue fundador de los Cramps, junto con su mujer, la bella Poison Ivy, en los lejanos tiempos de 1972 en Sacramento, California. Su música bebía de los clásicos sonidos del Rockabilly de los años 50, Country añejo, de los Bluesmen más primitivos, pero también su música contenía muchísimos elementos del Garage-Punk sicodélico de los años 60, y en general eran unos chiflados de toda esa maravillosa contracultura de pelis de serie Z, comics, zombies, calaveras, esqueletos y sexo desinhibido, todo ello mezclado con toneladas de diversión, energía y electricidad.

The Cramps desde que empezaron hasta la muerte del bueno de Interior han seguido en activo, ofreciendo asombrosas actuaciones siempre al límite de la integridad física del propio Lux, y sobre todo, grabando discos maravillosos, unos mejores que otros, pero siempre divertidísimos y con un nivel de calidad incuestionable.

The Cramps aunque estaban inspirados por los sonidos de Rock and Roll más clásico y tenebroso, a mediados de los 70 fueron muy bien recibidos por el movimiento Punk neoyorquino, e incluso inspiraron a un montón de esas bandas. Su sonido en sus inicios era de lo más descarnado y descarado. No había bajo, tan solo dos chirriantes guitarras en invocación permanente al espíritu de Link Wray, batería, y por encima la ultra-cool (odio esta palabra, pero encaja perfectamente) voz de Lux Interior y esa fascinante actitud y puesta en escena.

Discos como “Off the bone”, “Songs the Lord Taught us”, “Psychedelic Jungle”, “Smell of female”, “A date with Elvis” o “Stay sick” siempre quedarán en mi corazón como una influencia básica y una manera fascinante de entender el Rock and Roll. Aunque Lux Interior ha muerto con 62 años, siempre será el eterno adolescente de ultratumba con sus gafas de sol en la oscuridad. Descansa en Paz.


"Hanky, Panky", una rareza de 1982


jueves, 29 de enero de 2009

Ron Asheton, Réquiem por un Stooge

No fun to hang around
Feeling that same old way
No fun to hang around

Freaked out for another day


Este párrafo es un extracto de la letra de “No Fun” grabada por The Stooges de Detroit en 1969. Esta canción, precursora del Punk, es un rabioso canto al aburrimiento que a muchos nos activó un mecanismo en el cerebro, y para bien o para mal no volvimos a ser los mismos. Desgraciadamente el pasado 6 de enero nos llegó la triste noticia del fallecimiento de Ron Asheton a los 60 años, miembro fundador de los Stooges junto con su hermano Scott, Dave Alexander e Iggy Pop. Ron fue el guitarrista de los dos primeros LP's del grupo, “The Stooges” (1969) y “Funhouse” (1970), y más adelante se pasó al bajo en el imprescindible “Raw Power” (1973), último disco relevante del grupo.

The Stooges, partiendo del Rock and Roll clásico, fueron creadores. No eran unos virtuosos pero si tremendamente sólidos e imaginativos, tocaban al máximo volumen y no se andaban con rodeos, iban directos al grano y su música reflejaba lo que eran: peligrosos, pendencieros e inconformistas.

El estilo de Ron Ashenton como guitarrista ha trascendido al tiempo, espacio y a la propia muerte, y por derecho propio se ha convertido en un punto de referencia fundamental de la música Punk, y un elemento básico para comprender la evolución del Rock and Roll desde finales del los 60.

Como muchos jóvenes americanos de mediados de los 60, a Ron Asheton le influyeron decisivamente todos esos grupos clásicos de la llamada “Invasión Británica”. Él mismo nos lo cuenta: (...) Dave (Alexander) me propuso que fuéramos a Inglaterra. Vendí la moto, una Honda 305, y nos fuimos. Vimos a los Who en el Cavern. Townshend empezó a destrozar la Rickenbacker de doce cuerdas. El caos era total. Los gritos del público no eran de felicidad, eran aullidos animales. Yo tenía miedo. No era divertido, pero estaba hipnotizado. Aquella música conducía a la gente a extremos peligrosos. Entonces me di cuenta de que aquello era lo que yo quería hacer.

En 1968 se forman los Stooges y al año siguiente fichan por “Elektra Records” y graban “The Stooges”, que contiene clásicos absolutos como “1969”, “I wanna be your dog”, “No Fun” o “Real cool time”, algunos de ellos compuestos sobre la marcha ya que apenas tenían repertorio. El productor John Cale les repetía continuamente que los amplis tan altos no sonaban bien. En palabras de Ron: (...) no sabíamos tocar si no era a ese volumen (...) Al final, llegamos a un acuerdo. Bajamos los amplis al nueve.

En 1970 los Stooges grabaron “Funhouse”, para muchos su mejor disco, completamente diferente al anterior, más improvisado y con una evolución hacia formas de Jazz libre gracias al Saxo del quinto Stooge, Steve Mackay. Las guitarras de Ron Ashenton, al igual que los colores de la portada de la carpeta, parecen sacadas del mismo infierno, son un exorcismo de distorsión pasadas por “Wah-Wah” generadoras de una música tan radical como primaria. Así lo describe Asheton: La paz y el amor tenían poco que ver con aquellas canciones. Nos daba igual que la gente se sintiera bien. Nos interesaba más lo que estaba pasando en realidad, lo aburrido que era todo, cómo te tratan en realidad. La palabra perfecta para describir nuestra actitud era “Basura”. Que les den por saco, somos basura, nos da igual.

A pesar de publicar grandes discos y de ofrecer conciertos que a nadie dejaban indiferentes, la convivencia en el grupo era cada vez más difícil, y la entrada de las drogas duras no ayudaron a mejorar la situación. A pesar de todo hay anécdotas divertidas que el mismo Asheton relata:

Cada vez que tocábamos en Nueva York, venía un tipo y nos daba un frasquito lleno de cocaína. Una noche estábamos sentados en el camerino con Miles Davis, y al final llega el tío y tira un buen montoncito sobre la mesa. Imaginad la escena; la cabeza de Miles Davis junto a la de los Stooges, todos esnifando. Allí no quedó nada. Más tarde Miles Davis diría de nosotros: “Los Stooges son originales, tienen alma”.

Al poco tiempo expulsan del grupo al bajista Dave Alexander y entra en su lugar James Williamson. Ron Asheton lo describe así: (...) Empezamos a probar a gente, y James Williamson se presentó a la prueba. Yo tocaba todo acordes potentes, mientras que él utilizaba acordes más melódicos, iba un poco más allá de mi estilo Stooge. Nos pareció bien, era un tipo que ya conocíamos, y era buen guitarrista.

Los problemas de adicción a la heroína entre algunos miembros del grupo se acrecentan, los Stooges son una máquina de quemar dinero y la discográfica pronto se cansa y les echa a la calle. Iggy Pop viaja a Nueva York y coincide con David Bowie y su manager Tony DeFries, resultado: al día siguiente Iggy firma un contrato con la CBS y viaja a Londres con James Williamson para grabar un nuevo disco. Ron Asheton nos cuenta la incorporación de su hermano y él al resto del grupo: Iggy y James se fueron a Inglaterra, y al cabo de tres meses, típico de Iggy, me llama y me dice, “Hemos probado cien baterías y cien bajistas, y no encontramos a nadie suficientemente bueno. ¿Por qué no venís tú y tu hermano a tocar la batería y el bajo?”.

Efectivamente los hermanos Asheton viajan a Londres y en 1972 graban “Raw Power”, último disco del grupo y para mi el mejor. Ron Asheton ejerce de bajista y se ocupa de las guitarras un inspiradísimo James Williamson. Aunque las mezclas finales de “Raw Power” son un desastre, sin apenas oírse el bajo y la batería, las ocho canciones que lo contienen son a cada cual mejor. Como nunca es tarde, este problema técnico lo solventó Iggy Pop en 1996, y remasterizó el disco con un corte mucho más violento que el original, donde pueden apreciarse todos los temas en su máximo esplendor gracias a ese muro de sonido con vocación para reventar tímpanos.

Después de “Raw Power” los Stooges se separaron definitivamente. Ron Asheton colaboró con cierta frecuencia con Iggy Pop, a mediados de los 70 formó The New Order con otros ilustres nombres de la escena de Detroit, también tocó con Destroy All Monsters a finales de los 70, o con New Race a principios de los 80, este último grupo formado por miembros de los australianos Radio Birdman enormemente influidos por el sonido de los Stooges.

Desde la separación de los Stooges en 1974 se fue generando una gran expectación hacia el grupo y el mito fue en ascenso. Después de todo el vendaval del Punk del 77 y del Grunge de principios de los 90, que tomaban a los Stooges como uno de sus máximos referentes, el mito creció cada vez más. Ante la demanda, en 2002 el sueño se hizo realidad y se juntó la formación original de los Stooges, con Mike Watt sustituyendo al fallecido Dave Alexander. Desde entonces han tocado en un montón de conciertos, sobre todo festivales, pero ya no es lo mismo, ya no son esos jóvenes inconformistas que no encajaban en el orden social. Los Stooges del nuevo milenio, desde mi punto de vista, son un grupo de Rock inofensivo y muy profesional que explota su glorioso pasado sin apenas factor sorpresa, excepto cuando tocan alguna de sus nuevas canciones, que palidecen al lado de las clásicas. Después de la muerte de Ron Asheton no se sabe bien cual será el futuro de los renovados Stooges, pero por suerte quedan los discos del pasado que siempre nos permitirán viajar a la esencia misma del Rock and Roll.

Los extractos de las declaraciones de Ron Asheton los he copiado del imprescindible libro "Por favor mátame: la historia oral del Punk"




domingo, 18 de enero de 2009

Scott McCaughey

Desde este espacio hacía tiempo que quería rendir pequeño tributo a alguien en activo, con sus mil y un proyectos, vivito, coleando y bien. Scott McCaughey es el nombre del personaje, y para el que escribe un auténtico genio y orfebre de la canción con su fascinante y abrumador abanico de influencias, texturas y sensaciones musicales.

Scott procede de Seattle, Washington, y su primera banda conocida fue Dynette Set, con los que tocó hacia finales de los años setenta junto a Christy McWilson (hoy su actual mujer). En 1982 McCaughey deja Dynette Set y funda con su amigo Chuck Carrol los Young Fresh Fellows.

Young Fresh Fellows estaban formados por cuatro maravillosos músicos (Scott, Chuck, Tad, Jim y posteriormente Kurt), y su música no conocía límites estilísticos, abarcaron absolutamente todos los estilos: Country, Rockabilly, Garage, Folk, Sicodelia, Power-Pop, Punk, Rhythm and Blues... y siempre ejecutada con un sentido de la diversión y una inmediatez que jamás debería perder el Rock and Roll; pero sobre todo está presente la sensibilidad Pop de Scott McCaughey, compositor de casi todos los temas, capaz de emocionar con su universo particular y plasmar esa magia en canciones de tres minutos.

La discografía de Young Fresh Fellows es bastante extensa, y jamás han dado un paso en falso, todos los discos son increíblemente buenos y suponen una inyección de optimista vitalidad. Amasan un montón de influencias, pero no copian, suenan a ellos mismos pero con un profundo respeto a la tradición del Rock and Roll y sin tomarse nada en serio, ni si quiera a ellos mismos, simplemente, aludiendo al título de uno de sus discos, son "los hombres que aman la música". A lo largo de los surcos de sus discos hay recuerdos a los Kinks y Neil Young, NRBQ y Billy Childish, Badfinger y Replacements, Beatles y Elvis, Hank Williams y Sonics, Velvet y Rufus Thomas, “nuestros” Vancouvers y Brian Wilson, y cientos de influencias más. Muchos de sus discos los grabaron en los Egg Studios de Seattle con el genial productor Conrad Uno, y aunque todos son estupendos, mis favoritos son “The Men Who Loved Music” y “Electric Bird Diggest”.

En la primera mitad de los 90 Young Fresh Fellows disfrutaron de cierto éxito en España, gracias a publicaciones musicales como Ruta 66 y sellos discográficos (Munster Records) que editaron abundante material del grupo. Young Fresh Fellows incluso salieron de gira por España ofreciendo inflamables conciertos todavía presentes en la memoria de muchos de nosotros.

En 1993 Peter Buck de REM, llega a la ciudad de Seattle desde Athens, y rápidamente conecta con Scott. Ambos sienten admiración mutua y comparten gustos musicales. Como resultado forman The Minus 5, un proyecto común sin ninguna pretensión, tan solo existe para dar rienda suelta a sus pasiones musicales, que en ocasiones dejan en segundo plano para atender sus obligaciones principales. El núcleo básico de Minus 5 lo compone Scott McCaughey y Peter Buck, el resto son reputados músicos más o menos estables que van y vienen (gente de NRBQ, Poises, Wilco, Smithereens...). Desde 1995 el grupo ha publicado un buen puñado de discos de estudio (el último del 2006) repletos de canciones firmadas por Scott con todo lo bueno que ello conlleva, quizás con una vena más Pop y abierta a la experimentación, pero con la pasión y sensibilidad intactos, y lo más importante, con la misma espontaneidad de siempre. Como en Young Fresh Fellows, todos los discos son excelentes, quizás el primero (“Old liquidator”) sea más extraño y fragmentario, pero siempre son una garantía, y en esta época de medianías, sus discos son recibidos como una fuente inagotable en medio del árido panorama musical actual.

En 1995 Peter Buck pide a Scott que se una a los REM como segundo guitarrista para la gira de “Monster”. Un entusiasmado Scott vuela a Los Angeles donde hace una prueba con las mega estrellas, y rápidamente se convierte en el quinto miembro de REM como soporte estable para las giras, no solamente de “Monster” sino hasta el día de hoy.

Aparte de todos estos proyectos, Scott McCaughey ha producido muchísimos discos para otros grupos, en 1986 formó Ernest Anyway & the Mighty Squirrels, que no son otros que Young Fresh Fellows rindiendo homenaje a Johnny Kidd and the Pirates (el mejor grupo de Rock and Roll inglés de los 50 y 60!!!). En 1989 publicó un disco en solitario (“My Chartreuse opinion”), en el 2002 formó The New Strychnines con tres cuartas partes del grupo Mudhoney, ejerciendo de teclista para rendir tributo a los Sonics (el mejor grupo de Garage y Rock and Roll amerciano de los 60!!!). Scott toca con frecuencia en la escena local de Seattle como miembro de grupos como Tautara, Magnificant Seven y su grupo de versiones de Nick Lowe (de los mejores compositores de canciones Pop!!!), The Lowbeats. Sin duda un personaje fascinante que aún no ha sido suficientemente valorado.

Young Fresh Fellows, "Your truth, our lies": una buena muestra de su poderío en directo



The Minus 5, "Cementery Row W 14": una de las canciones más bellas del 2006 en perfecta sintonía con John Lennon con un "Lap steel" que corta la respiración



The New Strychnines, "Louie, Louie": Incendiario homenaje a los Sonics y una de las mejores versiones del tema. Scott toca el órgano.

miércoles, 7 de enero de 2009

Love Is Strange

Finiquitado el 2008 continuamos nuestro particular periplo hacia la música de Rock and Roll que más nos gusta, pero antes, como deberían mandar los cánones habría que hacer balance musical del fallecido 2008. Como todos años, ha habido de todo, discos excelentes y otros más flojos, pero sobre todo cantidad de LP’s apilados en las estanterías de casa esperando a ser escuchados en profundidad, con lo cual uno se ve incapacitado para elegir un disco favorito del 2008. Quizás dentro de 10 años, si el cuerpo aguanta, por fin me decida.

Aunque no se hará lista de
"lo mejor del año", si voy a elegir mi canción favorita del 2008: la archiconocida “Love is Strange” original de Mickey & Sylvia, publicada hace la friolera de 52 años, allá por 1957 en la época dorada del Rock and Roll americano, cuando las listas de éxitos estaban inundadas por grandes canciones Pop y Rock and Roll publicadas por pequeñas compañías discográficas independientes a nombre de grupos y solistas de un único éxito, como es el caso de la pareja Mickey & Sylvia.

“Love is strage” me encanta por su irresistible ritmo latino tan suave como el terciopelo; adoro esa guitarra solista que inunda toda la canción que con el tiempo ha creado escuela, pero sobre todo la frase “How do you call your loverboy?” recitada por Mickey, para el que escribe es uno de los momentos más emocionantes de la historia del Rock and Roll. Si a esto añadimos que uno de los coautores de la canción es Bo Diddley, uno de los inspiradores de este blog, y que además ha sido interpretada, entre otros muchos, por favoritos particulares de la talla de Johnny Thunders o Buddy Holly, “Love is Strange” es la canción perfecta y definitiva.

“Love is Strange” también se ha trasladado a la gran pantalla casi siempre para dar un mayor énfasis a explosivas aventuras sentimentales abocadas al fracaso, pero con una intensidad equivalente a muchas vidas. Mis pelis favoritas donde aparece la canción son “Casino” de Scorsese (1995), en concreto cuando Sam (Robert de Niro) se encuentra por primera vez con Ginger (Sharon Stone); pero es en “Badlands” de Malick (1973) cuando
“Love is Strange” cobra pleno sentido. "Badlands" cuenta el suceso real de la huída de Kit (Martin Sheen) y Holly (Sissy Spacek) por las “Malas Tierras” de Dakota del Sur, en una desgarradora historia real de violencia, tierras yermas y asesinatos en serie, pero por encima de todo se trata de una emocionante, breve pero intensísima historia de amor donde solo existe el presente, y que ha inspirado al mejor y más oscuro Bruce Springsteen (el de “Darkness on the Edge of Town”).

Disfrutad “Love is Strange” en este año 2009 tan difícil como esperanzador

Love, love is strange
Lot of people take it for a game
Once you get it
You'll never wanna quit (no, no)
After you've had it (yeah, yeah)
You're in an awful fix
Many people
Don't understand (no, no)
They think loving (yeah, yeah)
Is money in the hand
Your sweet loving
Is better than a kiss
When you leave me
Sweet kisses I miss

[MICKEY:]
Silvia...

[SILVIA:]
Yes Mickey?

[MICKEY:]
How do you call your loverboy?

[SILVIA:]
Come 'ere loverboy!!

[MICKEY:]
And if he doesnt answer?

[SILVIA:]
Ohh loverboy!

[MICKEY:]
And if he STILL doesnt answer?

[SILVIA:]
I simply say
Baby,
Oohh baby
My sweet baby
You're the one

[TOGETHER:]
Baby,
Oohh baby
My sweet baby
You're the one

La versión original de Mickey & Sylvia, y de regalo la cara B del single, "I'm Going Home"




La maravillosa versión que hizo Buddy Holly del tema


jueves, 18 de diciembre de 2008

Wild Soul Music


"Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol"
(Martin Luther King)

En muchas ocasiones los insustanciales álbumes en directo son un mero trámite para cumplir con las obligaciones contractuales de la discográfica, para hacer caja o simplemente para cerrar una etapa a base de tocar los “grandes éxitos” sin aportar relevancia al producto. Claro que siempre hay excepciones: el incendiario primer LP de MC5, “It's alive” de Ramones, Get Yer Ya-Ya's Out! de los Rolling Stones... Por el contrario, con el Soul la situación es distinta, es un música salida de las entrañas, con sus canciones para llorar y reír, amar y gozar, pero sobre todo es un género capaz de todo, incluso de eliminar barreras en las peores épocas de segregación racial. El Soul es una música capaz de hacer vibrar a todo el mundo independientemente de sexo, raza, religión o posición social. Cuando hablamos de música Soul no hay que pensar, solo dejarse llevar y sentir el ritmo de una música más viva que cualquier otra.

Volviendo a los discos en directo, el Soul desde sus inicios ha generado excelentes muestras de sentimiento, pasión e intensidad en cada uno de los surcos de los vinilos, e incluso algunos de ellos forman parte de lo mejor que grabaron algunos de los autores clásicos del género. He aquí algunos de los discos en directo más recordados a lo largo de los años:

Sam Cooke quizás sea el cantante de Soul más influyente en la historia de este género. Desde que a principios de los 50 comenzó su andadura gospel en The Soul Stirrers, pasando por su etapa en Keen y su enorme éxito comercial en RCA, hasta su muerte en 1964, todo lo que grabó Cooke fue intachable. Preciosas canciones arregladas con suntuosas secciones de cuerda y vientos, con esa portentosa y versátil voz capaz de convertir temas propios de Gospel y Rhythm and Blues en memorables piezas de POP clásico inundadas de un fuerte romanticismo, y siempre aptas para el baile. En directo Sam Cooke era bien distinto, los deliciosos arreglos se suprimían en favor de un sonido más primitivo e intenso, como muy bien reproduce el espectacular “Live at the Harlem Square Club, 1963” publicado en 1985. Aquí no hay fisuras, no hay altibajos, la suave caricia de Sam Cooke se convierte en una bofetada de sudor frío lleno de vida, público y artista conectan a la perfección, la música es una celebración de júbilo y alegría de vivir, algo así como un acto pagano de música gospel lleno de electricidad.

James Brown, llamado también “Mr. Dynamite”, fue tan influyente como Sam Cooke, y desde el principio destacó por ser el mayor currante del show-business gracias a sus inflamables conciertos. “Live at the Apollo” (1963) junto con sus Famous Flames es una buena muestra, que por cierto, muchos hablan de este trabajo como el mejor disco en directo jamás publicado. El álbum alcanza cotas de una intensidad sobrecogedora con la banda de 13 músicos en permanente estado de gracia, y James Brown interpretando sus mayores éxitos de la época, pero sobre todo unas baladas de Gospel-Blues que las alarga hasta el paroxismo. Entre “I'll go crazy” y “Night train”, que marcan el inicio y final respectivamente, la intensidad no decae ni un solo segundo, pero el momento en que une “Lost someone” y “Please, please, please” es simplemente apoteósico.

Otis Redding, orgullo de Macon y alma de la Stax, empezó siendo un simple imitador de Little Richard, pero al poco tiempo, partiendo del norte trazado por los antes citados Sam Cooke y James Brown, supo construir su propio estilo a base de memorables canciones y discos que marcaron una época. En 1968, al año siguiente de su muerte, se publicó a título póstumo “In person at the Whisky a go-go”, directo grabado durante 1966, en su época de mayor esplendor. Otis tiene alma de carbón que arde a base de sudorosa pasión, y su banda es la chispa que lo provoca con una base rítmica y sección de vientos apabullantes. En esta ocasión Otis no contó con los habituales Booker T and the MG's y los Memphis Horns, pero vistos los engrasados resultados tampoco se les echa en falta. Otis se comunica a la perfección con su banda y público gracias al lenguaje del alma, y emotivas piezas como “These arms of mine” o “Any ole way” son como una caricia para los sentidos.

Enlazando con Otis Redding, en 1967 Aretha Franklin consiguió un éxito enorme con “Respect”, original de Otis, pero más allá de “Respect”, Aretha es autora de algunos de los momentos más inspirados de la música Soul también recogidos en un álbum en directo. En 1971 Aretha Franklin actúo durante tres días consecutivos en el Fillmore de San Francisco, y poco después estas actuaciones fueron recopiladas en el disco “Live at the Fillmore West”. Según cuenta la propia Aretha, antes de estos conciertos sentía cierto recelo de si su música conectaría con la generación Hippie de San Francisco, pero finalmente las tres noches fueron un rotundo éxito. Con gente en la banda como King Curtis, los Memphis Horns, Billy Preston e incluso el mismísimo Ray Charles como invitado especial, está claro que Aretha solo podía ganar. Pero por encima está la voz de la diva que brilla y se eleva en cada canción, ya sea con sus exquisitos temas propios (“Don't play than song”) o fantásticas versiones de Beatles o Stephen Stills que las transforma haciéndolas suyas.

Por último, aunque no en importancia, Etta James editó en 1963 un disco en directo llamado “Rocks the house”, y aunque puede que no sea tan relevante como los anteriores a nivel mediático, para mí es una debilidad personal. En los años 50 Etta comenzó su carrera con una combinación volcánica de Gospel, Rhythm and Blues y Rock and Roll, para posteriormente, a principios de los 60, dar un giro estilístico con baladas orquestadas con un fuerte componente Pop, pero en 1962 Etta retornó a sus raíces gospel, en su faceta más bailable, con temas como “Something's got a hold on me”, que es un claro antecedente de la música Soul. “Rocks the house” presenta una banda de bar de 5 componentes tan modesta como efectiva, pero que rueda de maravilla, y sobre todo es el vehículo perfecto para llevar a buen fin el rotundo show de Etta James. El repertorio lo componen algunas de sus canciones más conocidas (memorable “Seven days fool”) , pero sobre todo versiones de Ray Charles, Jimmy Reed, BB King o Willie Dixon que Etta James lleva a su terreno. Improvisa con sus gruñidos e inflexiones en la voz, hace partícipe al público llevándole por donde quiere sin artificio alguno, y cada vibrante minuto del disco es una auténtica fiesta, haciendo de este trabajo uno de los más divertidos y enérgicos del Soul y del Rhythm and Blues.

viernes, 12 de diciembre de 2008

The Zeros


“El Punk no está muerto, simplemente ha cambiado. El Punk es más que música, es una actitud que trasciende el tiempo y el espacio.” (Alice Bag)

Retrocedamos a 1976 en el tiempo. Estamos en una pequeña localidad californiana entre San Diego y México. Chula Vista no es exactamente el lugar más excitante, y menos aún si te gusta el Rock and Roll clásico de
New York Dolls, Stooges, Velvet Underground, T-Rex o el sixties punk de Standells o Seeds. Este es precisamente el nexo que une a Javier Escobedo, Robert López, Hector Peñalosa y Baba Chenelle, o lo que es igual The Zeros, un grupo de adolescentes que los profesores dejan por imposible, considerándoles un “Cero” a la izquierda.

“Esos chavales mejicanos con botas puntiagudas”, como les nombraba el mismísimo Tom Waits, que sienten auténtica devoción por el clásico de Standells “Sometimes good guys don't wear white”, dan sus primeros conciertos en zonas fronterizas próximas a Tijuana, pero más adelante gracias al hermano de Javier, Alejandro Escobedo (¡enhorabuena por superar tú grave enfermedad!), en aquella época guitarrista de grupo punk The Nuns afincados en San Francisco, les pone en contacto con los hoy legendarios The Nervers, y estos consiguen a The Zeros múltiples “bolos” por los clubs de Los Angeles. En 1977 comparten escenario con los propios Nervers, X, The Germs, The Weirdos y todos esos maravillosos grupos de la primera escena punk de L.A.
También tocaron bastante por la bahía de San Francisco, e incluso en una ocasión la mismísima
Patti Smith tocó con ellos “Waiting for the Man” de la Velvet, no está nada mal para unos chavales que tenían que volver cada noche a Chula Vista para atender sus obligaciones escolares.

En esa misma época
Greg Shaw de Bomp! Records ve actuar al grupo en un club de L.A., y rápidamente les ofrece la oportunidad de grabar. Por desgracia en sus tres años de existencia, The Zeros grabaron solo 3 singles, ¡pero que singles!. Buenísimas canciones tocadas de maravilla, con entusiasmo y urgencia, pero sobre todo consiguiendo un sonido con un poso de frescura acorde a los 16 añitos que tenían por entonces. Temas como “Don't push me around”, “Wimp” (con ese riff que te rebana los sesos), “Wild Weekend” o “Beat your Heart out” son himnos que siguen conservándose frescos cual lechuga recién arrancada del huerto.
The Zeros nunca grabaron un LP completo, pero en 1991 Bomp! editó
“Don't push me around” que contiene los tres singles al completo, más canciones inéditas sin tacha alguna (incluso “Cosmetic Couple” pese a las deficiencias técnicas es maravillosa). En definitiva, un disco que no debería faltar en la discografía de ningún “gamberro como nosotros”, y si no lo tienes, ¿A que esperas?

Tras la separación de The Zeros cada componente inició su carrera en solitario:
True Believers, El Vez (The Mexican Elvis) o Flying Color son solo algunas bandas de esta maravillosa saga, y todas ellas de una calidad incuestionable. En los noventa la formación original de The Zeros se reunió de nuevo, tocaron por España e incluso grabaron un nuevo disco que no está nada mal (“Knocking me dead”). Ya sabéis como son las cosas, “quién tuvo retuvo”.

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