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lunes, 2 de enero de 2012

VVAA, "Do the Pop: Australian Garage-Rock sound 1976-87"

El sonido hecho en Australia significa mucho más que típicos grupos como Bee Gees, The Easybeats, o los siempre necesarios AC/DC, todos ellos excelentes y profetas en su tierra, pero si buceamos un poco más, también tuvo lugar otra escena alternativa cuyos grupos protagonistas fueron artífices de los cimientos de un sonido único y sin domesticar, que desde mediados de los setenta hasta finales de los ochenta tomaron la tierra de los canguros a ritmo de aplastantes riffs y nítidas melodías por igual, y asombraron a una legión de fieles fans de todo el mundo.

martes, 5 de julio de 2011

Hoodoo Gurus

Continuando donde lo dejamos en la anterior entrada, Hoodoo Gurus son la evolución lógica de The Victims, aunque estos tiraban más hacia el Punk americano, cierto es que en sus temas ya se podía apreciar una fuerte carga melódica, corregida y aumentada en el siguiente proyecto de Dave Faulkner y compañía, Le Hoodoo Gurus, o simplemente Hoodoo Gurus a partir de 1981, fecha de publicación de su primer single.

Hoodoo Gurus son una banda a la que siempre he tenido gran respeto; hace muchos años un gran amigo me descubrió al grupo gracias a una canción incluida en una vieja cinta recopilatoria (que aún conservo con gran cariño). Desde la pletina sonaba un ritmo saltarín que recordaba el dulce balanceo de la Motown, e instantes después explotaba en un insistente estribillo que gritaba "I want you back", toda una declaración de principios Pop, mezclada con contundentes zarpazos de Garage Psicodélico y Hard Rock, que te recordaban que estabas vivo.

Desde entonces los discos de Hoodoo Gurus han formado una especie de referente en mi universo musical, y acudo a ellos de forma periódica, y aunque quizás no se puedan comparar a clásicos rompedores tipo "Pet Sounds", "Blonde on Blonde" o "Forever Changes", los discos de los Gurus, con sus aciertos y errores, son una auténtica delicia que inevitablemente atrapan tus sentidos a base de buenas canciones, y disco a disco han conseguido reafirmarse y hacerse con una voz propia, un memorable corta y pega de Cramps, Beatles, Flamin Groovies, Pretty Things, Bo Diddley, sus compatriotas Scientists, Big Star, y un sin fin de gigantes que gracias a ellos hacen este mundo más divertido.

Los Hoodoo Gurus con sus canciones nos dejan claro que se puede conciliar música para todos los públicos, de esa que gusta a casi todos y además vende, con una calidad incuestionable, pero sin perder la identidad artística. En el pasado ya lo consiguieron los Beatles o Fats Domino, por poner dos ejemplos de incalculable valor musical y social, y en la actualidad pienso en la deliciosa última película de Woody Allen, que podría estar en coordenadas similares pero trasladadas al cine.

Con el paso del tiempo a los Hoodoo Gurus nos les ha ido nada mal. Aunque creo que merecen mucho más éxito, han sido reconocidos en su país de origen (Australia) con premios, éxitos moderados, actuaciones multitudinarias, e incluso han arrimado el hocico de la fama a Estados Unidos, Inglaterra o Brasil. De todas formas gracias a ese discreto éxito aún se les puede ver por aquí en salas de mediano aforo, como por ejemplo el año pasado en el escenario de un pueblecito de Cantabria donde ofrecieron un concierto inolvidable, con un Brad Shepherd pletórico y recién recuperado de un cáncer.

Los Gurus a lo largo de 30 años han ido creciendo y haciéndose con una discografía intachable. Si bien unas veces han estado más atinados que otras, recapitulando algunos de sus trabajos, no tienen disco malo, y en cada uno asoman perlas de Pop de toda la vida, unas veces más suaves, otras más rockeras; prueban distintos estilos y géneros, da igual Psicodelia, Garage, Punk, Rhythm and Blues, Country o una de esas canciones Pop que hacen escapar lagrimones, siempre llevan la canción a su terreno con incuestionable solvencia, y lo mejor de todo es que aún siguen en activo sin bajar la guardia y son capaces de ofrecernos sus brillantes canciones, esperemos que por mucho tiempo.

Espero que disfrutéis "Waking up tired", además siempre me ha hecho mucha gracia este vídeo

viernes, 25 de marzo de 2011

The Victims, "Television Addict"

The Victims fueron una efímera banda de Perth, Australia, que operaron entre 1977 y 1979, en pleno huracán del movimiento Punk y por extensión del Rock and Roll australiano, formado por numerosas bandas con una forma de entender la música tan peculiar como acertada, siempre con ese lenguaje sónico que les sitúa en la frontera del Detroit Rock y el Punk de Nueva York, sin olvidarse de las melodías de los añorados 60 en su vertiente más cruda y garajera.

The Victims nacieron de las cenizas de un grupo llamado The Geeks, donde tocaban James Baker y Rudof V. Mención aparte merece James Baker, batería poseído por los demonios del Punk y Garage, que formó parte en la génesis de grupos como The Scientists, The Hoodoo Gurus o The Beasts of Bourbon, todos de gran calado en este blog. El tercer miembro en discordia es Dave Faulkner, quizás no muy conocido por el nombre, pero si hablamos de los antes citados Hoodoo Gurus quizás suene algo más. Por cierto, da gusto ver que los Gurus gozan de buena salud, aún capaces de publicar excelentes discos y ofrecer intensos conciertos.

En su momento The Victims grabaron unicamente tres singles hijos de su tiempo, con sabor a Sex Pistols, Modern Lovers, Ramones o Heartbreakers. Con apenas 20 años, sus limitaciones técnicas las suplían con entusiasmo, agallas y energía, pero sobre todo con excelentes temas que aún siguen sonando en las catacumbas del Underground australiano. "Television Addict" es su tema más conocido gracias a versiones que han hecho grupos como Hellacopters o los japoneses Teengenerate, pero sobre todo en el año 2002 fue incluido en el recopilatorio "Do the Pop!", mayúsculo doble CD que recoge lo mejor del período australiano 76 - 87.

"Television Addict" no se anda con florituras, va directo al grano, desde el primer segundo suenan las guitarras fuertes, insistentes y cercanas, como una potente descarga que penetra en el organismo pero te hace sentir bien, con esa voz descarada y expresiva, vocalizando cada frase sin pelos en la lengua, como si mañana se acabase el mundo.

"Leí las noticia el otro día
Sobre un niño que tiró
Salió y disparó a alguien
Al igual que en la serie Kojak
"

El sonido es perfecto, amateur, como una herida en carne viva, de intensa y adictiva fuerza bruta, que esta vez no habla de amor, ni de cambiar el mundo, habla del día a día, con toda esa violencia que se cuela en los hogares a través de los rayos catódicos de la televisión, que nos promete evasión y diversión a raudales, pero lo único que ofrece son estúpidos debates y "talk shows" con vocación para sacar las entrañas de todo el que se ponga a tiro y generar agresividad.

"Los abogados dijeron que el chico estaba enfermo
Culparon a la calificación de su delito
Dijeron que mucho sexo y demasiada violencia
La caja tonta echó a perder su mente tonta
"

Suenan los insistentes coros: "Adicto a la televisión, adicto a la televisión, adicto a la televisión ...", la canción transcurre inmutable, nerviosa y cortante como una cuchilla; forjada del mejor material del que está hecho el auténtico Rock and Roll: palpitante batería, urgente y venenoso "riff" de guitarra y una excelente letra tan vigente en 1978 (fecha de edición del tema) como en el presente 2011.

"Tú y yo pasamos nuestro tiempo
En frente de esta ventana al mundo
El hecho de estar viendo a Dinah Shore
No significa que necesite una operación de cirugía
No significa que mi mente se haya invertido
No significa nada
"

Aunque en el fondo la culpa de nuestras miserias no es de la tele, ni de los bancos, ni de los gobiernos, sino de nosotros mismos, habitantes de un mundo cada vez más enfermo que va demasiado deprisa, en una carrera humana donde todo vale, cada uno quiere llegar el primero para conseguir éxito, dinero y posición, sin importar pisar al débil, y en el medio la televisión, sedante de manipulación colectiva para calmar el vacío interior.

The Victims se separaron en 1979 para abrir la puerta a proyectos más importantes por parte de sus integrantes, pero este "Television Addict" quedará para la posteridad.

lunes, 25 de enero de 2010

The Beasts of Bourbon


The Beasts of Bourbon siempre me han parecido un grupo fascinante. Desde que un amigo de mi ciudad (¡bien por Julio!) me pasó un doble LP titulado "From the Belly of the Beasts", su música me ha acompañado con frecuencia. Recuerdo perfectamente aquél momento, era 1993 y quedamos para intercambiar discos, ambos teníamos gustos comunes por la música más corrosiva y primitiva, y de repente me muestra ese disco de los Beasts of Bourbon, con su infame portada de tonos azulados en donde aparecía un tipo de cintura para abajo marcando bello púbico, que por lo menos tenía el decoro de ocultarnos sus atributos con una botella de whisky en la entrepierna. A simple vista, el disco me daba muy mal rollo, pero mi amigo insistió y a pesar de mis reservas me lo llevé. Llego a casa, lo pongo, y madre mía!!!, esos temas eran mortales de necesidad!!! Esos tíos eran capaces de cualquier cosa, de tocar cualquier estilo, desde Hard-Rock hasta conmovedoras baladas de precioso Country, eran una verdadera banda de Rock and Roll en cualquier sentido. Además su inquietante música tenía un lado chungo repleto de maldad, transpiraban peligro, desesperanza y mala leche. En definitiva, los Beasts of Bourbon, son y serán un grupo avocado a la segunda división de grupo de culto, aunque desde mi punto de vista sean de los grandes.

Desde entonces el mito de los Bourbon ha ido creciendo en mi alma a ritmo exponencial. El tiempo pasa hasta el 2005. Sin tiempo a pensarlo nos llega la noticia de que los Beasts of Bourbon se reúnen, y para más inri tocan en España en el Azkena Festival del 2005. Como uno se hace mayor, y el tema festivales da cada vez más pereza, obvia la cita. Según las "malas lenguas", para algunos, los Beasts of Bourbon fueron de lo mejor de esa edición del festival. La expectación crece y uno mantiene las esperanzas de verlos en una sala en condiciones tocando ellos solos. Llegamos al 2006, y sorpresa, los Bourbon hacen gira española y pasan por Madrid. Las expectativas de ver a esa tremenda banda en directo, que tanto me ha marcado, son muy altas. Por fin llega el día, y el concierto que ofrecieron en la madrileña sala Copérnico fue muchísimo mejor de lo esperado. Jamás lo olvidaré, aún me impresiona recordar a esos cinco tíos en el escenario: el imponente Tex Perkins como auténtico motor del grupo, Spencer Jones es la puñetera definición del Rock and Roll, Brian Hooper luchando por mantenerse en pie, Tony Pola con esa mirada como si estuviera de vuelta de todo, y como no, Charly Owen, uno de los guitarristas más imaginativos que he escuchado jamás, que seguro conocen bien los que disfruten del imprescindible "Distemper" de los New Christs. Estas personalidades únicas ofrecieron un concierto intenso, incendiario y sin fisuras. Luego, al poco tiempo, llegó un trabajo nuevo, "Little Animals", un disco que no defrauda y que está a la altura de sus mejores obras, incluido ese doble disco recopilatorio de rarezas que tanto me marcó. Actualmente, Los Beasts of Bourbon, se han sacudido las malas pulgas, y por lo visto se han separado de nuevo. Pero no importa, al fin y al cabo siempre se han tomado los Bourbon como una banda secundaria, y quizás dentro de un tiempo, si aún siguen vivos (ellos y nosotros) vuelvan con más ganas y fuerza que nunca.

Empezando por el principio, The Beasts of Bourbon, nacieron en Sydney (Australia) en 1983 como un proyecto paralelo, compuesto por miembros de Dum-Dums (Tex Perkins), Hoodoo Gurus (James Baker), Johnnys (Spencer Jones) y Scientists (el gran Kim Salmon y Boris Sujdovic), aunque con el tiempo la formación ha ido cambiando. Debutaron en 1984 con "The Axeman's Jazz", un disco grabado con 3 duros y en directo en una tarde cualquiera, pero con unos resultados apabullantes que oscila entre el Country, el Blues pantanoso y Rock and Roll regado de whisky en la tradición del "Exile on Main Street" de los Stones, con ataques epilépticos de Blues y Rock and Roll que evocan a los Cramps o Gun Club.

The Beasts of Bourbon, como se ha dicho antes, es un proyecto secundario para dar rienda suelta a los sagrados mandamientos de la mala vida, y permanecen en estado de hibernación hasta 1988, fecha en que se separan The Scientists, y de paso el resto de los Bourbon aprovechan para salir de sus cavernas y publican "Sour Mash". Para muchos su mejor disco, con diferencias significativas respecto a su debut. Cambian el Country por el Blues, el Punk por la música industrial, pero independientemente de estilos, es un disco vibrante, de fuerte personalidad, y sobre todo repleto de grandes canciones. En "Pig" y "Hard for you" suenan provocativos, "Driver man" es un viaje al núcleo de todas la adicciones, en "Hard Working Drivin' man" rinden homenaje al Capitán Beefheart, "Flathead" sigue los esquemas "ruidistas" de los añorados Scientists, "Watch your step" es un blues ortodoxo y amenazante, "Today i started loving you again" es una sobrecogedora balada que recuerda el estilo Country de sus inicios.

Los Bourbon son ante todo una banda de directo, y en esta época giran por todo el mundo creándose una especie de culto en países como Alemania. Este reconocimiento les envalentona y son capaces de tocar cualquier estilo que se propongan (Blues, Jazz, Doo Wop, Rock and Roll, Pop o Rumba bastarda), pero siempre con un toque lleno de enfermiza intensidad y gusto por experimentar. Finalmente esta rúbrica se plasma en "Black milk" de 1990, que ahonda más el camino trazado por "Sour Mash" pero de manera más excéntrica y radical. Desde mi punto de vista, aunque no sea de "fácil escucha", es su mejor trabajo. "I'm so happy i could cry" es un dardo de dolor de moribundo desamor, "Hope you find your way to heaven" es el epitafio perfecto, "Cool fire" rememora su toque Country primerizo, "Bad Revisited" y "Excution Day" son himnos que no envejecen siempre presentes en su repertorio, "Blue Stranger" es un sorprendente tema de Doo Wop clásico, "El Beasto" es un oscuro experimento semi instrumental, e incluso reviven a Hound Dog Taylor con la tremenda "Let's get Funky", otro clásico de su repertorio en directo.

Posteriormente sacaron "The Low Road" (1991), luego se separaron y como despedida publicaron el imprescindible recopilatorio de rarezas "From the Belly of the Beasts", citado al principio. En 1997 volvieron de nuevo con "Gone", ya sin la formación original. Al poco se separaron de nuevo, hasta su última reunión del 2004, período en el que parieron un disco en directo ("Low Life") y otro estupendo trabajo de estudio con canciones nuevas ("Little Animals").

Hace escasos meses el sello discográfico Bang! records, ha reeditado los tres primeros LP's del grupo en una jugosa caja, con el formato original de los discos, un librito con anotaciones de todos los miembros del grupo involucrados, con las letras de las canciones, un bonito póster para decorar tú habitación en tus noches oscuras, e incluso contiene algún tema extra sin desperdicio. En definitiva, se trata del sueño húmedo de cualquier fan del Rock and Roll australiano, amante de sensaciones fuertes y pupilas dilatadas.



Los Bourbon en su segunda visita a Madrid con el consiguiente mosqueo de Tex Perkins debido a algún problema "técnico"

domingo, 16 de noviembre de 2008

The Scientists, "Swampland"

Por aquí ya es conocida la fijación por los sonidos procedentes de las antípodas. Dicen que el mejor Rock and Roll procede de USA e Inglaterra, esta afirmación queda en entredicho al escuchar la buena música que se ha generado (y aún se hace) en el continente australiano. La causa de este curioso hecho daría para un extenso estudio, pero dejando al lado hipótesis y pensamientos, Australia es una mina de oro de excelentes bandas dignas de explorar y reivindicar.

Hace escasos meses, el sello Bang! Records, especializado sobre todo en Rock and Roll australiano de alto voltaje, sacó al mercado un doble LP de The Scientists que recopila grabaciones de su mejor etapa, que va del 82 al 83, caracterizadas por una intensidad fuera de lo común, caminando siempre por el alambre de la música más corrosiva y nihilista, pero siempre partiendo de la tradición del Rock and Roll clásico hasta convertirse en una personalísima e influyente fuente de inspiración.

El germen de The Scientists comienza en Perth en 1976 con una banda de Protopunk de nombre The Cheap Nasties liderada por un joven Kim Salmon. Poco se sabe de esta banda, aparte de ser el primer grupo de Punk que surgió en Perth, y que sus influencias musicales se inclinaban por grupos americanos como Modern Lovers, Ramones, y espcialmente Stooges y New York Dolls.

En 1978 nace la primera encarnación de los Scientists con Kim Salmon y James Baker. A pesar de mantener sus influencias Punk intactas, también hay elementos del Pop más clásico de los 60. Esta combinación estilística da lugar a un giro más Power-Pop en su sonido, y como resultado, entre 1979 y 1980 el grupo edita una serie de singles de altísima calidad. Temas como “Frantic Romantic” o “Last Night” lo demuestran. En 1981 se publica el primer LP del grupo, pero por desgracia, aunque el contenido es excelente, el disco suena vacío y se echa a perder el sonido enérgico de la banda. Esto propicia la disolución del grupo, James Baker se marcha a Hoodoo Gurus y Kim Salmon, como veremos más adelante, volverá con más fuerza.

Paralelamente a la disolución de los primeros Scientists, Kim Salmon descubre a los Cramps y quiere orientar su nuevo sonido en esa dirección, pero no en el sentido del Rockabilly que practican, lo que fascina a Kim Salmon de los primeros Cramps, es su visión salvaje y primitiva de la música, la misma que tienen los grandes Bluesmen del Delta o el Punk electrónico de Suicide. Es como si Salmon se preparara para un viaje de regresión a la Edad de Piedra del Rock and Roll en busca de una primigenia intensidad teñida de un malsano nihilismo y salpicada de las peores vibraciones.

Pero este viaje hacia las rutas salvajes de la música no hubiera sido lo mismo sin sus protagonistas directos. En esta ocasión a Kim Salmon (guitarra y voz) le acompañan Brett Rixon (batería), Boris Sujdovic (bajo) y Tony Thewlis (guitarra). Cuatro personalidades musicales únicas donde cada miembro tiene su papel fundamental en el grupo. Las guitarras de Salmon y Thewlis se acoplan a la perfección tejiendo una compleja tela de araña repleta de acoples y distorsión, pero no exenta de melodía, quizás no en el sentido del Pop más ortodoxo, pero la melodía siempre está ahí (el grupo americano Television fue otra gran influencia). Por otra parte, la batería de Rixon y las dos maravillosas notas de Sujdovic al bajo, son el medio perfecto para llevar a cabo todas las ideas de la alterada mente de Salmon.

El disco que nos ocupa (de título “Swampland”) se centra en esta segunda formación de los Scientists. Un doble LP de tirada limitada a 1000 copias con 21 temas que nos conducen por los pantanos del infierno, extensos ríos de sangre y alucinados mundos donde los sicotrópicos son alimento vital, y la única salida posible es el fuego abrasador. Adentrarse en incandescentes piezas como “Set it on fire”, “Burnout”, “Solid gold hell”, “Nitro” o “Fire Escape” no es plato fácil, y menos aún dejarse llevar por hipnóticos Blues pantanosos como “Swampland” o “Blood Red River” con esa maldad insana en perfecta sintonía con los tiempos que corren. En “The Spin” Kim Salmon y compañía no disimulan su devoción por los Stooges de “Funhouse” con esos alaridos infernales, también presentes en “Revhead”, un viaje al mismísimo núcleo de la locura en deuda con Suicide.

Para el que conozca la obra de Scientists, este doble LP tiene el aliciente de contener 8 temas en directo nunca publicados anteriormente, y al igual que el resto de su obra no tienen desperdicio.

Continuando con la historia del grupo, en 1984 cambian su lugar de residencia a Londres y siguen publicando grandes singles, pero debido a problemas de visado, algunos miembros del grupo se ven obligados a volver a Australia, y finalmente solo quedan Salmon y Thewlis al frente. De nuevo The Scientists dan un giro radical a su música siguiendo unos esquemas más “ruidistas” y experimentales, plasmados en “Human Jukebox” de 1987 (según Salmon su mejor trabajo), pero al poco tiempo el grupo se separa definitivamente. Thewlis forma The Interstellar Villains, y Salmon The Surrealistics (con Brian Hooper y Tony Pola de The Beasts of Bourbon). En 1993 Brett Rixon fallece de sobredosis, una lástima teniendo en cuenta que grupos tan en boga en aquella época como Mudhoney o Jon Spencer Blues Explosion se les llena la boca cantando las “bondades” de Scientists, lo cual propicia una reunión de la formación clásica de los Scientists (evidentemente sin Rixon) en el nuevo milenio, pero me temo que poco queda de la combustión espontánea de principios de los 80.

miércoles, 23 de julio de 2008

The Easybeats

De nuevo volvemos a Australia, y ya van unas cuantas veces que este destartalado Autobús Mágico se pasea por las antípodas, tierras generadoras de excitantes y vibrantes sonidos de Rock and Roll. Esta ocasión los protagonistas son The Easybeats, y en su momento, entre 1964 y 1969, facturaron una serie de canciones y discos de una calidad abrumadora. Fueron profetas en su tierra alcanzando el éxito masivo. Con “Friday on my mind”, su mayor éxito, tocaron el cielo, pero finalmente factores como la incomprensión del público hacia unas canciones cada vez más elaboradas, problemas financieros, el desgaste de las continuas giras y el abuso de estupefacientes, hicieron mella en el grupo y en 1969 se despidieron.

Los Easybeats a pesar de criarse y comenzar su andadura musical en Australia, ninguno de sus miembros es australiano, todos proceden de familias europeas emigradas por el efecto devastador de la Segunda Guerra Mundial: el cantante Stevie Wright y el batería Snowy Fleet procedían de Inglaterra, el guitarrista rítmico George Young de Escocia, Harry Vanda y Dick Diamonde, guitarra solista y bajo respectivamente, de Holanda.

Los miembros del grupo no eran ningunos novatos, en el pasado tocaron en otras bandas, siendo la más reseñable The Mojos, uno de los grupos más importantes de Liverpool donde Snowy tocó la batería. Los Easybeats en su primera etapa a pesar de estar bastante influidos por los Beatles, brillaron por su extraordinaria capacidad para dar con la melodía perfecta, pero también por sus dosis de energía y urgencia juvenil alojadas en cada una de sus canciones, sonaban limpios pero también muy compactos. Sobre la dinámica sección rítmica, se puede escuchar la estupenda voz de Stevie, mientras las tintineantes guitarras trazan su camino a base de increíbles melodías y sentido del ritmo, algo así como un encuentro imposible entre Beatles y Shadows propulsado por la energía rock and rollera de Little Richard. Para más inri sonaban originales, no caían en la copia descarada y prácticamente todo el material que grabaron fueron composiciones propias de una calidad incuestionable.

Los Easybeats comienzan su carrera musical en Sydney hacia 1964 bajo el auspicio de Ted Albert, propietario de Albert Productions (una de las productoras discográficas independientes más legendarias de Australia) y dueño de un instinto musical único que se reflejaría en sus producciones para el grupo. En 1965 los Easybeats publican su primer single, “For my woman”, un tema orientado al garage-punk fuertemente influido por The Kinks, después llegaría “She's so fine”, con la que ascienden al número uno de las listas de éxitos australianas, y al poco sacan su primer LP de nombre “Easy”. Sencillamente se trata de una obra maestra del sonido Liverpool influido por grupos como Hollies, Searchers o Beatles, y un clásico absoluto para todos los que creemos en la canción como fuerza liberadora, dos minutos y medio que te aíslan de los problemas y te transportan a mundos llenos de vibrantes melodías, ricos juegos de voces y excitantes guitarras. “Easy” está producido por Ted Albert y contiene 14 temas, compuestos por George Young y el cantante Stevie Wright, unas veces más pausados (“I wonder”, “Girl on my mind”), otras inciden en el Rock and Roll más directo (“Ya can't do that”, “I'm a madman”), pero siempre convencen y emocionan con canciones perfectas en estructura y ejecución (“It's so easy”).

En 1965 la “Easymanía” en Australia es un hecho, al grupo le sobra carisma, y conecta a la perfección con la juventud de la época gracias a su brillante repertorio, pero también a los tremendos conciertos que ofrecen a lo largo y ancho del país. Los esquemas del primer LP se repiten con el segundo, de nuevo produce Ted Albert y lleva por título “It's 2 easy”. Sale al mercado a principios de 1966, y es otra impepinable lección de talento magistral basado en la canción. El eje compositivo Wright-Young se consolida, y el productor Ted Albert saca lo mejor de la banda con 14 fascinantes nuevos temas. De nuevo los Easybeats en ocasiones se muestran más fieros (“Women”, “Come and see her”, “Wedding ring”), sacan brillo a su lado más sensible (“in my book”), coquetean con emocionante folk-rock (“you are the light”), llegan a alcanzar el climax gracias a los juegos de voces marca de la casa (“easy as can be”), e incluso Snowy (el batería) nos transporta al Liverpool de principios de los 60 (“what about our love”). Pero ojo, la soberbia “then i'll tell you goodbye” la firman los dos guitarristas, Harry Vanda y George Young, y es un pequeño anticipo de las grandes cosas que están por llegar.

El nivel de popularidad de los Easybeats crece, cual gigante comiéndose el mundo, y en Australia son tratados como dioses, con todas esas escenas de fans que dan auténtico pavor: histerias colectivas, desmayos, colapsos nervioso... En 1966 el ritmo de actuaciones del grupo es agotador, giran continuamente, pero a pesar de todo, entre concierto y concierto, les da tiempo a grabar su tercer disco, con el original título de “Volume 3”. Otra vez produce el “mago” Ted Albert, y de nuevo consiguen otro soberbio disco plagado de supremas canciones. Siguen componiendo Wright-Young, ¡y de que manera!, el disco lo abre “Sorry”, uno de los temas más importantes del grupo, pero también más duro: posee un incendiario riff, sonido más sucio y próximo al proto-punk, juegan con el “feedback”, pero siempre con ese sentido único de la melodía, y esas fantásticas voces tan peculiares. La evolución de los Easybeats hacia sonidos más ásperos se aprecia en otros temas como “you said that” o “not in love with you” donde utilizan efectos de distorsión como el “fuzz”, pero siempre al servicio de la canción y la melodía. El resto del material es de lo más brillante, y para variar oscila entre preciosos temas de puro Pop marca de la casa (“say you want me”, “dance of the lovers”), festivo Rock and Roll (“funny feelin'”, “my my my”), o emocionante folk-rock (“can't you leave her”, “the last day of may”).

Llegados a este punto, mediados de ese gran año tan importante para la historia del rock and roll que es 1966, los Easybeats tocan techo en Australia. Entre 1965 y 1966 consiguieron múltiples éxitos: “For my woman”, “She's so fine”, “wedding ring”, “I'll make yo happy” o “Sorry” entre otros. Ante esta situación es lógico que el grupo se planteé conseguir el mismo éxito en Inglaterra y USA, y a finales de 1966 los Easybeats trasladan su residencia a Londres, en una época de plena efervescencia cultural y artística, que configuró el “Swinging London”.

El traslado de país no es el único cambio importante que sufre el grupo, hasta el momento el peso compositivo de los temas de Easybeats lo lleva George Young y Stephen Wright, pero Wright realmente es más showman y frontman que músico, y Young necesita un auténtico músico para llevar a cabo las ideas que fluyen por su cabeza. Este soporte lo consigue del guitarra solista del grupo Harry Vanda, y con el tiempo, el equipo Vanda/Young se convertirán en uno de los tandems de compositores más dotados y prolíficos de la música Pop hasta bien entrados los 80.

Una vez establecida la banda en Londres, graban unas sesiones con su productor de siempre (Ted Albert) en los míticos estudios de Abbey Road, pero la discográfica UA las rechaza y despiden a Ted Albert. Su lugar lo ocupa Shel Talmy, que en el pasado había trabajado para Who o Kinks entre otros, y juntos graban “Friday on my mind”, escrita por Vanda-Young, y uno de los mejores y más originales temas de los Easybeats. La canción es maravillosa de principio a fin, sobre un extraño riff de guitarra seudo oriental, se desarrolla un cuento de trabajo y escapismo juvenil, con la mente puesta en el fin de semana para salir de la rutina, en la mejor tradición de clásicos del Rock and Roll como “Rock around the clock” o “Summertime blues”, pero adaptada a los tiempos presentes de 1967. La interpretación de Stevie Wright y el resto de Easybeats es perfecta, mantienen la tensión y transmiten pura convicción. La respuesta del entusiasta público no se hace esperar: en 1967 triunfan en todo el mundo (número 1 en Australia, 6 en Inglaterra, 16 en USA...).

En esta época (1967) Vanda/Young componen nuevos temas más ambiciosos y elaborados, mientras giran por distintos países para captar nuevas audiencias, destacando la entusiasta respuesta de Alemania, y por supuesto, sus fieles fans australianos. Este es el período más dulce para los Easybeats, consiguen el preciado éxito mundial, y en lo creativo la pareja Vanda/Young componen mejores temas que nunca, explorando nuevas y arriesgadas fórmulas de hacer música. Algunos maravillas de esta época, aparte de la apoteósica “Friday on my mind”: “Made my bed (gonna lie in it)”, cara B de “Friday on my mind”, donde recuperan el Rock and Roll más directo con toques de Garage de los primeros tiempos. El siguiente single “Who'll be the one” y “Saturday night” es otra joya, “who'll be the the one” es una sabrosa pieza donde en poco más de dos minutos mezclan sicodelia, Pop en estado puro y el Rock and Roll más clásico. Pero “Saturday night” la iguala o supera, de nuevo el mejor Pop lleno de bonitas voces se equilibra con el Rock and Roll clásico y sus rítmicas guitarras, y todo esto sin sonar pretenciosos ni sobrecargados.

Su siguiente single contiene “Heaven and Hell” y “Pretty girl”, otra vez dos exquisitas y originales creaciones Pop, pero con el inconveniente de que “Heaven and Hell” sería censurada por las hipócritas autoridades británicas; según ellos contenía claras alusiones sexuales, pero la doble lectura es que las autoridades querían cortar cualquier señal de exceso y promiscuidad en el Londres de mediados de los 60, y para ello tenían que buscar cabezas de turco como en su día fueron los Rolling Stones, o hundir a las bandas mediante la acción de la implacable censura, como fue el caso de los Easybeats entre otros muchos. La censura hace mella en el grupo, y se pasan 6 meses sin publicar ningún tema, pero no significa que estén parados, todo lo contrario, echan muchas horas en el estudio de grabación experimentando con nuevos instrumentos, secuencias de acordes, arreglos, y en general todas las geniales ideas que se les vienen a la cabeza.

Parte de estas composiciones ven la luz de manera oficial en el año 1968, eso sí, sin la colaboración del imprescindible Snowy Fleet (batería) que abandonaría el grupo por cuestiones familiares, y sería sustituido por Tony Cahill (anteriormente en los australianos Purple Hearts). El nuevo LP se llama “Vigil”, y de nuevo consiguen publicar otra obra maestra, 14 nuevas canciones producto de la experimentación y evolución de los últimos meses, llenas de pianos, secciones de cuerdas y vientos, preciosos juegos de voces, guitarras, y en definitiva toda una orgía de música donde cabe de todo: Sicodelia, Soul, Rock and Roll, Pop de cámara, y en definitiva preciosas canciones que van más allá de un estilo en concreto. Es imposible resistirse a temas como “Good times” salpicado por el piano de Nicky Hopkins (el “hombre de sesión” por excelencia), con un brutal riff de guitarra, y de fondo la estelar colaboración de Steve Marriott haciendo coros con ese característico chorro de voz. “Falling off the edge of the world” en palabras del mismo Lou Reed, “es de las canciones más bellas que he escuchado nunca”. Con “Hello how are you” es imposible no caer rendido a su empalagoso magnetismo. En esta ocasión el grupo tira de alguna versión, y se marcan un “Hit the road Jack” de Percy Mayfield que ni pintado, ¡cielos que bien canta Stevie!, y el piano de Nicky Hopkins suena a gloria pura; incluso canciones más tontorronas e intrascendentes como “we all live happily together” convencen de manera sobrenatural. “I can't stand it” es otra muestra de poderío vocal, únicamente arropada con rítmicas guitarras, piano y una fabulosa armónica. En definitiva, todas las canciones son excelentes y contribuyen a hacer de “Vigil” una gran obra de Pop de su tiempo.

Desgraciadamente el público no estaba preparado para recibir estas enormes canciones, y en su día pasaron bastante desapercibidas. Muchos acusan a la banda de dispersión estilística y no seguir en una dirección, pero visto con la perspectiva del tiempo ahí es donde reside su grandeza, los Easybeats eran unos músicos inquietos e inconformistas, incapaces de tomar un único rumbo musical, su talento les pedía de manera espontánea explorar nuevos horizontes, y consiguieron adentrarse en los recovecos más profundos de la música Pop, pero siempre con un delicioso sentido de la diversión, porque sobre todas las cosas los Easybeats fueron una “good time band” con el único propósito de llenar de felicidad a todo aquél dispuesto a escuchar sus tremendas canciones.

Finalmente el grupo se separa en 1969, más que por falta de éxito, por problemas de management, desavenencias entre los componentes y abuso de ciertas sustancias. Después de la separación del grupo, algunos de los miembros de Easybeats siguieron su camino musical en solitario, destacando la asociación de Harry Vanda y George Young como un equipo de compositores y productores de éxito, pero esa es otra historia.

Actualmente hacerse con discografía de los Easybeats es relativamente sencillo, el sello Repertoire con los años ha reeditado todos sus discos en CD con abundante material extra. Para los amantes del vinilo, en 1999 Retroactive records sacó un glorioso doble LP con todos los singles de los Easybeats editados en el Reino Unido y USA, se llama “gonna have a good time” y es una auténtica gozada. Este año, para regocijo de los fans y ruina de nuestros bolsillos, el sello Downunder ha reeditado los cuatro LP's oficiales del grupo con un sonido sobresaliente donde se puede apreciar hasta el más mínimo detalle de esta increíble banda.

Este artículo está dedicado a Bon Scott y al resto de los muchachos de AC/DC, tan directamente ligados a los Easybeats.

jueves, 22 de mayo de 2008

Dom Mariani y Darryl Mather: The Someloves

Hablar del Rock and Roll "made in Australia" equivale a hablar de una forma muy particular de entender la música en sus diferentes variantes y estilos. Easybeats, AC/DC, Radio Birdman, Saints, Paul Kelly, The Scientists, Hoodoo Gurus, The Hitmen, Beasts of Bourbon solamente son algunos favoritos de una extensísima lista de grupos que tan buenos momentos recogen en sus discos. Un universo musical plagado de mundos paralelos de Punk en permanente estado de combustión espontánea, alterado Power-Pop, enérgico Garage clásico puesto al día, e incluso infecciosos sonidos de Blues pantanoso.
La cosa es simple, basta escuchar esas grabaciones para darse cuenta que lo que distingue estos grupos del resto es la pasión con que atacan su música. Muchos intentan imitarlos pero solo hay unos AC/DC, Radio Birdman, Saints o Scientists... y con solo escuchar un acorde sabes que son ellos, anteponen la expresividad al virtuosismo, consiguen un propio estilo y transmiten sensaciones y emociones pero sin sonar pretenciosos, solamente empatía entre guitarra, bajo y batería, y lo más importante, mucho talento.
En definitiva, el Rock and Roll australiano es un género musical por derecho propio tan fascinante como misterioso en su sencillez y urgencia. Uno no se cansa de descubrir sorprendentes grupos. Aunque de nuevos no tienen nada, una de las sagas más fascinantes de los sonidos procedentes de las antípodas es la formada por Dom Mariani y Darry Mather, ambos protagonistas de una de las más grandes bandas de Pop clásico de guitarras de todos los tiempos: The Someloves. Lo suyo es Pop entendido como un “todo”, no como un estilo encorsetado y ceñido a su papel clasificador, sencillamente Rock and Roll basado en la “canción” que tan bien ha definido Paul Collins en su autobiografía: 
“Elvis, la Motown, la Invasión Británica, el Sonido de la Costa Oeste, el Sonido Detroit, el Sonido de la Costa Este, el Sonido Memphis e incluso el Sonido Nashville, todos combinados en un solo single rompedor. Eso era lo que yo quería conseguir”
 ... y desde luego que lo conseguiste Paul!!!, y de nuevo lo ha logrado con su flamante nuevo trabajo. Pero volviendo a Australia y a los Someloves, Darry Mather procedía de los seminales Lime Spiders de Sydney. Tocó la segunda guitarra y grabó con ellos un mítico doble single, allá por el 82, de estilo garage y fuertemente influido por las bandas de recopilatorios como “Nuggets” y “Pebbles”, no obstante el clásico de garage psicodélico “You’re gonna miss me” de 13th Floor Elevators influyó decisivamente en Darry. Pero al poco tiempo Lime Spiders empezaron a tomar un rumbo más hard-rock, y para alguien como Mather cada vez más loco por las canciones Pop de Beatles, Badfinger, Big Star o Raspberries, el cambio no le agradó en absoluto, y decidió abandonar la banda.
Paralelamente, Dom Mariani (el otro cerebro de Someloves) desde Perth creció escuchado a Beatles, Beach Boys, Monkees y sobre todo Creedence Clearwater Revival de los que era gran admirador. Aunque no fue la primera vez que tocaba en bandas, su primera aventura musical “seria” fue con The Stems, con los que obtuvo cierto éxito, llegando incluso a desplazar su residencia a Inglaterra. Grabaron unos 6 singles y un LP. El estilo tenía conexión con los primeros Lime Spiders y sus influencias basadas en el Rock and Roll de garage de los 60, pero Stems ponían especial énfasis en las melodías y juegos vocales. Aunque los líderes de los Stems eran Richard Lane y Dom Mariani, el auténtico pilar del grupo era Dom, ejercía de cantante principal, guitarra solista y compositor de casi todos los temas del grupo. The Stems a pesar de tener una trayectoria admirable, finalmente el cansancio hace mella en la banda y se separan en 1987 dejando una herencia discográfica obligatoria para cualquiera que guste del añejo garage de los 60 con fuerte vocación pop.
Darry Mather tras separarse de Lime Spiders se retira unos años del mundo de la música debido a problemas de salud, pero afortunadamente en 1985 supera su grave enfermedad (leucemia, ni más ni menos), y vuelve con más energía que nunca. Rápidamente entra en contacto con Dom Mariani, que se considera gran fan de Lime Spiders, que es exactamente el mismo sentimiento de Darry hacia los Stems. Comparten inquietudes musicales muy similares y rápidamente se plantean grabar algo juntos. Estamos en 1985 y nacen los Someloves.
 El nombre del grupo procede de una canción de los Real Kids titulada “Some Love like yours”. Para quién no conozca a los Real Kids decir que es una banda procedente de Boston, que desarrollaron su carrera durante mediados y finales de los 70, y poseen un maravilloso disco homónimo donde funden la energía del Punk y Rock and Roll clásico con las melodías más sentidas y delicadas. Si lo veis por ahí es una apuesta segura que no tiene desperdicio. 
En 1986 Citadel records publica el primer single de Someloves con “It’s my time” y “Don’t talk about us”. Los resultados son espectaculares, dos canciones llenas de nervio que retro atraen a los Byrds y a Flamin’ Groovies, pero también a unos Ramones más inspirados en los años 60.
Al año siguiente, en 1987 Mushroom records, que ya había trabajado con Dom Mariani y los Stems, fichan a Someloves y en 1988 publican otro irresistible single que contiene “Know you now” y “Don’t have to try”, dos canciones directas que funcionan a las mil maravillas, las guitarras hablan múltiples idiomas llenos de matices mientras los preciosos juegos de voces cantan su canción, y de fondo, el sonido de la batería tan vital como el latido de un corazón cargado de vida.
Una vez que Dom Mariani deja los Stems, se centra únicamente en Someloves, y también arrincona otros proyectos simultáneos como Summer Suns y Stonefish. Es impresionante la frenética actividad de este hombre con todos sus proyectos musicales, y lo bien que los lleva a cabo, lo cual demuestra que la capacidad de Mariani para dar con la canción (casi) perfecta es incuestionable.
 Darry y Dom deciden grabar un LP completo a nombre de Someloves, y afortunadamente el sello discográfico Mushroom records les ofrece un elevado presupuesto de 60000 dólares. Con esta pequeña fortuna, en 1989 graban las bases principales para el disco, y deciden viajar hasta Carolina del Norte en EEUU para ponerse en manos de Mitch Easter para la producción y mezcla del álbum. Mitch Easter fue el líder de Let’s Active a principios de los 80, produjo a los primeros REM entre otros, pero sobre todo, sabe como hacer sonar a los grupos sacando lo mejor de ellos. Con los Someloves no fue diferente, las 12 canciones recogidas en “Something or Other” (así se llamó el disco) dan buena cuenta de ello. Una lección magistral de Rock and Roll y Pop de guitarras de manual, la voz de Mariani y los coros emocionan a la primera escucha, las guitarras suenan recias, cristalinas y en ningún caso abusivas, y aunque es difícil destacar una canción sobre otra, temas como “Back on side with you”, “How she loves”, “Little town crier”, “Sunshine glove” o “I’m falling down” son capaces de arreglarte un mal día a base de música vibrante y artesanales melodías, con un sonido rico en arreglos y en matices, pero en ningún caso excesivo ni sobre producido, al contrario, 18 años después el disco suena mejor que nunca y bebe el elixir de la eterna juventud que solo han degustado los más grandes.“Something or other” tuvo una acogida bastante buena, e incluso recibió algún premio, pero finalmente el grupo ve como se va todo al garete debido a la negativa de Darryl a salir de gira para promocionar el disco. Según él, The Someloves eran una banda de estudio y se niega a tocar en directo. Ante este panorama, Mushroom records dijo que sin gira no había segundo LP. Por otra parte, a Dom Mariani tampoco le agradó la idea de no tocar en directo, y antes de que acabaran tirándose los trastos a la cabeza, Darryl y Dom disuelven los Someloves de forma civilizada. Final a la historia; pero en el 2006, para regocijo de los fans, Darryl y Dom se volvieron a juntar para remasterizar el LP, y como resultado se publicó la reedición en CD de “Something or other”, más otro CD de singles y rarezas publicado por el sello Half a Cow Records. Quién sabe, a lo mejor después de esta colaboración se deciden a reactivar los Someloves. Ojalá.
 Después de la separación de Someloves en 1990, Mariani forma los excelentes DM3 con los que graba 3 discos grandes, múltiples singles y se patean los escenarios de medio mundo. En cuanto a Darryl Mather en 1997 forma, junto al Poises, Ken Stingfellow, The Original Humble Band, y al igual que Someloves es un grupo únicamente de estudio que hasta el momento han grabado dos estupendos LP’s con una calidad incuestionable. Tanto DM3 como la Original Humble Band volvieron a contar con los servicios del gran Mitch Easter a la producción, e incluso en la Original Humble Band se involucró más activamente formando parte del grupo como guitarra solista.

... y esto es todo. Para que os hagáis una idea a que suenan Someloves podéis escuchar algunos de sus mejores temas:
  “Back on side with you”: juegos de voces perfectos, encendidos solos, guitarras fuzz finales, algo de sicolelia pero sobre todo mucho de Beatles y Beach Boys.
 
“Don’t talk about us”: la canción con más sabor a Ramones del lote y cara B de su primer single.
 
“I’m falling down”: precioso y emocionante medio tiempo al más puro estilo Folk-Rock costa oeste. Preciosa la voz principal de Dom Mariani y que barbaridad esos coros, las guitarras, y el teclado en segundo plano pero a la vez tan presente. Simplemente perfecta.

lunes, 7 de abril de 2008

The Saints, 1976-1979 Segunda Parte

Continuamos nuestro viaje hacia el genuino corazón del Punk-Rock "made in Australia". Recapitulando, The Saints graban un sobresaliente single de debut y tal es el eco en el Reino Unido que una gran multinacional como EMI les firma un contrato por tres discos; ni más ni menos que la trilogía clásica de los Saints, el santo grial (valga la redundancia) del Rock and Roll australiano, y el punto de anclaje de toda la generación que vendría poco después, con permiso de los influyentes Radio Birdman contemporáneos suyos.

Tras firmar el contrato con EMI, el productor de la casa (
Rod Coe) vuela hasta Brisbane para grabar con la banda el primer álbum. Rod Coe, que anteriormente ha grabado a la leyenda del Country Slim Dusty, piensa que lo mejor es dejar a la banda el control y esa es la manera de conseguir una buena producción; efectivamente, el nuevo disco de nombre “(I’m) Stranded” se graba en menos de una semana, y aunque el sonido es como si de una maqueta se tratara, que probablemente haría avergonzarse a cualquier técnico de sonido profesional, es todo un ejemplo de furioso Rock and Roll, una carga explosiva de nihilismo y arrogancia a punto de explotar, una criatura que palpita rebosante de rabia y dolor, que acaba ahogado en sus propios vómitos a base de distorsión y ruido blanco; pero en este pandemonio sónico hay oculto una buena dosis de sensibilidad e incluso sutileza, con unas melodías arrebatadoras deudoras del mejor Pop.

La cubierta de “(I’m) Stranded” es una instantánea tomada en la terraza abandonada del
Club 76 en Brisbane, local donde los Saints ofrecieron sus primeros conciertos, y muestra a una banda natural pero con algo diferente. Detrás de esa destartalada habitación en tono sepia hay una puerta de acceso a una personalísima forma de entender el Rock and Roll, con un sonido chatarrero pero contundente, minimalista y elaborado, salvaje pero sensible al mismo tiempo; diez canciones directas donde la guitarra de Ed Kuepper funciona como una motosierra que rebana el alma del oyente a fuerza de acoples, feedback y mucho volumen.

El disco contiene los dos temas del single, “(I’m) Stranded” y “No Time”, ya comentados en el artículo anterior.
“One Way Street” es un fantástico tema de acelerado y directo Rock and Roll con guitarras a piñón fijo que arremete contra la despiadada sociedad (“En todas partes la gente juega el mismo juego, por una moneda te entierran y te hunden si no sigues su juego”). Kuepper salda cuentas con sus adorados Missing Links (una oscura banda de garage-rock de Sydney de los años 60) con una poderosa versión de “Wild About You”. Como curiosidad, los Links son tan remotamente desconocidos que originalmente en los créditos del disco figuraba como autor del tema “Desconocido”, más adelante se corregiría el error. “Kissin’ Cousins” rinde homenaje a Elvis Presley; se trata de un frenético Rock and Roll clásico lleno de urgencia y vitalidad, pero interpretado por los Saints con gran espontaneidad.
No todo son veloces y frenéticos temas, también sacan su lado más sensible a relucir:
“Messin’ with the Kid” es un medio tiempo de 5 minutos que arroja música Soul en la mejor tradición de los Stones de principios de los 70. “Story of Love” es una bonita canción con un innegable sabor Pop y guitarras en deuda con James Williamson de los Stooges de “Raw Power”.
“Erotic Neurotic” es otro clásico absoluto, el logrado título lo dice todo: 4 desquiciados minutos de sonido motosierra, punteos al rojo vivo, un minimalista riff, y por encima la voz de Chris Bailey escupiendo frases de forma insistente y obsesiva, “...I wanna be your lover baby, I wanna be your man...”, frases que encuadradas en el marco de la canción adquieren pleno sentido, y pulsan el botón correcto de la expresividad que siempre debería tener el Rock and Roll.
Suena
“Demolition Girl”, un clásico y “amable” tema de Punk-Pop con gran potencial comercial, pero la tregua finaliza, empiezan a sonar los primeros acordes suicidas de “Night in Venice”, casi 6 minutos de pesadilla manifestada en canción, un mal rollo sónico donde Chris Bailey se abre paso entre los decibelios ejerciendo de maestro de ceremonias como si de un Jim Morrison de la era Punk se tratara sin dejar tiempo al oyente a respirar, y cuando el mal viaje parece terminar, la batería entra con más fuerza que nunca y uno se da cuenta que no hay lugar donde esconderse al increíble poder de seducción de los Saints.

“(I’m) Stranded” se publica en enero de 1977 y The Saints se trasladan a Sydney donde comparten conciertos con bandas míticas como
AC/DC o Radio Birdman. Por cierto, con estos últimos no se llevaban bien por aquellos días; a pesar de que ambas bandas compartían gustos por toda esa iconografía del Tercer Reich, Kuepper con frecuencia ha manifestado su desagrado por los símbolos que exhibían los Birdman.

En Mayo del 77 The Saints aterrizan en Londres en plena época de histeria y efervescencia Punk. La compañía discográfica ve a la banda como un producto de marketing, y más allá de la música intentan convertir al grupo en una simple moda donde prima la estética y la indumentaria más que la propia música. Ante este panorama The Saints no siguen el juego en absoluto y se revelan: Bailey se deja crecer el pelo, visten camisas de cuello y americanas, solamente desean tocar su música independientemente de las modas y tendencias. Primer choque frontal con EMI.

Paralelamente publican un single con dos clásicos favoritos:
“Lipstick On Your Collar” de Connie Francis y “River Deep Mountain High” de Ike and Tina. De nuevo los resultados son increíblemente buenos, llevan a su terreno las dos personalísimas versiones. Mientras que la épica versión original de “River Deep” es de una belleza estremecedora e idílica, la de los Saints es mucho más macarra y terrenal pero igual de efectiva.

Volviendo a Londres, en el seno de los Saints no hay armonía ni felicidad, la relaciones entre ellos son difíciles, despiden al bajista
Kym Bradshaw y entra Alasdair Ward (hermano de un roadie de la banda) que es mucho más completo como músico. Por otra parte la relaciones con la escena Punk británica y sus bandas están lejos de ser satisfactorias, para el grupo, el Punk no es más que una simple moda, y las relaciones con la prensa tampoco son fáciles, no tienen apenas credibilidad y son frecuentes los artículos jocosos (y xenófobos) sobre canguros y aborígenes. Como en su clásica canción “(I’m) Stranded” los Saints parecen estar aislados del mundo.

En lo musical es otra historia, el grupo evoluciona y crece de manera admirable, publican el single
“This Perfect Day” y alcanza un digno puesto 34 en las listas británicas, pero desgraciadamente se agotan los ejemplares y hasta que pasan tres semanas la discográfica no recibe más copias, los gustos de los ingleses son volubles y en ese tiempo ya se han olvidado del single. Todos estos hechos llenan al grupo de rabia y frustración, pero no importa, se meten en el estudio de grabación, esta vez con más medios económicos y técnicos, y paren un clásico absoluto a la altura de su anterior disco “(I’m) Stranded” (o mejor). El nuevo disco se llama “Eternally Yours” y lo produce el propio grupo incorporando nuevos instrumentos como teclados, guitarras acústicas e incluso sección de vientos en algunos temas. El estado de insatisfacción del grupo en Inglaterra se refleja perfectamente en los textos de las canciones del disco, unas canciones cargadas de rabia, ironía y mucho sarcasmo; un acertado dardo venenoso a las estúpidas modas de temporada e imposiciones sociales.

El sonido de “Eternally Yours” es mucho mejor y más limpio, y la guitarra de Ed Kuepper está más domesticada pudiéndose apreciar mejor los demás detalles. Incorporan sección de vientos en las increíbles
“Know Your Product” y “Orstralia”. “Know Your Product” con el tiempo se ha convertido en uno de los temas más celebrados y emblemáticos del grupo, y no es de extrañar, es la mezcla perfecta de Punk y música Soul con precisas puyas a los medios de comunicación. Grupos posteriores como Rocket From the Crypt basaron parte de su repertorio en este estilo de canciones.
El Punk con fuerte aroma a Pop está presente en
“Lost and Found”, y temas como “Memories are Made of This”, “A Minor Aversión” o “Untitled” sacan a relucir el lado más sensible del grupo lleno de fuerza y pasión.
“Private Affair” despotrica de la moda, las tendencias y las nuevas generaciones con sus uniformes que parecen los mismos. “No, Your Product” comienza con un órgano como si de una pieza de Garage-Rock se tratara, pero al poco se convierte en una joya al más puro estilo Saints lleno energía contenida a punto de explotar con los solos de guitarra que marcan la pauta. “This Perfect Day” es el tema del single antes citado y recuerda a los Love más explosivos (los de “Seven and Seven”). El Rhythm and Blues pasado por la termomix del Garage-Punk queda constancia en la frenética “Run Down” que incorpora una armónica por vez primera. “New Centre of the Universe” es su particular patada a la fama y todo lo que conlleva, con Chris Bailey cantando con más convicción que nunca. “Eternally Yours” enlaza 13 demoledores temas a cada cual mejor, si uno es bueno el siguiente lo supera, y el disco lo cierran ni más ni menos que “(I’m) Misunderstood” (una especie de continuación de “(I’m) Stranded”) y la hilarante “Intenational Robots” con un homenaje a Eddie Cochran vampirizando el riff de “C’mon everybody”.
En la reedición en CD de “Eternally Yours” del 2007 vienen como extras
“The International Robot Sessions”, que son versiones alternativas de las canciones del disco, pero grabadas en mono, a la primera toma y con un sonido más áspero. Vaya, una gozada para los oídos.

“Eternally Yours” sale a la venta en abril de 1978 y a pesar de ser un gran disco, es un fracaso a nivel comercial y la discográfica muestra su descontento. Los ánimos de los muchachos están por los suelos; cuando residían en Brisbane lo que menos les importaba era el dinero, y lo único que querían hacer era estar y tocar en una banda. Su actitud era inocente y llena de camaradería, pero ahora las cosas eran diferentes, está asqueados del negocio y todo lo que rodea al mundo de la música. El final está cerca y tarde o temprano la discográfica les iba a dar la patada, pero antes graban “Prehistoric Sounds”, o lo que es lo mismo, el tercer y último disco de la trilogía clásica de The Saints.

Con
“Prehistoric Sounds” hay un cambio radical de planteamientos musicales, los días del sonido áspero de motosierra en los garajes de Brisbane quedaban lejos, ahora The Saints apuestan por un sonido más próximo que nunca al Rhythm and Blues y dan la misma importancia a las guitarras que a la sección de vientos, la banda suena más madura y todos los miembros evolucionan de manera admirable pero sin perder ni pizca de intensidad ni pasión.
“Prehistoric Sounds” tienes elementos de Blues, Soul, Jazz, Pop, Rock and Roll clásico, e incluso se anticipan al After-Punk, pero no suenan a ningún estilo ni género concreto, suenan a ellos mismos con una personalidad y sonido perfectamente identificables. Desde mi punto de vista aportan algo nuevo al Rock and Roll; partiendo de los clásicos encuentran su camino musical con una personalidad arrolladora.
De nuevo lo logran, los 13 temas que forman el disco son a cada cual mejor, quizás no tan directos como los anteriores discos pero su calidad es incuestionable y suenan mejor que nunca; además de la continua presencia de sección de vientos, todo encaja perfectamente, especialmente el batería Ivor Hay está especialmente brillante, consiguiendo dotar a las canciones de gran empuje.
“Swing For a Crime” está conducida por frenéticos vientos con sabor a Jazz y un riff deudor de Bo Diddley. El mejor Soul está presente en “All Times Through Paradise” con Ed Kuepper cada vez más versátil a la guitarra, y Chris Bailey más pasional que nunca. La ironía y el doble sentido siempre han estado presentes en los textos de los Saints, y convierten un tema festivo como “Every Day’s A Holiday, Every Night’s A Party” en una feroz crítica a una vida vacía llena de luces de neón, coches veloces, champagne y discotecas. “Brisbane (Security City)” es hija bastarda de “I’m Sick of You” del último período de los Stooges, “Church of Indifference” es un animado tema guiado por las omnipresentes guitarras de Kuepper con una visión nada positiva de la religión. “Crazy Googenheimer Blues” es un saltarín Rock and Roll con su clásico sonido de piano. Damos la vuelta y el disco sigue en línea ascendente, crece con cada tema que suena, unas veces más animados pero llenos de ironía (“Everything’s Fine”), otras más experimentales y próximos al after-punk que vendría después (“The Prisioner”), y otras más clásicos como si de un Buddy Holly de los 70 se trataran (“Take This Heart Of Mine”); para colmo escogen las 2 versiones del disco con un buen gusto incuestionable, ni más ni menos que “Security” del gran Otis Redding pero mucho más rockera, y “Save Me” de Aretha Franklin. Mención aparte merece “The Chameleon”, más de 6 minutos que resume a la perfección todo “Prehistoric Sounds”: saxofones, enérgicas guitarras, baterías con nervio, y sobre todo intensidad en la que para mí es la mejor interpretación de Bailey con fuertes influencias de Iggy Pop.
“Prehistoric Sounds” se publica en febrero de 1979 y fue un completo y absoluto fracaso comercial. Para mí es uno de los discos más incomprendidos e infravalorados, tanto que lleva mucho tiempo descatalogado, pero menos mal que en el 2007 la EMI se animó a reeditarlo en CD con canciones extra. Incluye una bonita demo de título
“Looking For The Sun” que trae a la memoria a los Faces más inspirados y sensibles, y es increíble que haya permanecido inédita hasta ahora. El CD también incluye 6 temas tomados de una actuación en Sydney durante 1977, con un sonido crudo, primitivo y lleno de energía; la selección de temas pertenece a sus dos primeros álbumes, y por lo escuchado, los Saints aparte de ser capaces de publicar soberbios discos eran una banda de directo y llena de actitud.

El fin de los Saints está cerca. A pesar de sacar discos intachables están quemados, las relaciones entre los componentes son difíciles, y para colmo EMI les echa a la calle, han cumplido con los 3 discos y no les renuevan. Cada uno de los componentes sigue caminos diferentes: Ivor Hay se une a The Hitmen, estupenda banda australiana con componentes de Radio Birdman; Ward toca con los
Damned antes de formar Tank; Ed se une a Laughing Clowns y posteriormente comienza una extensa carrera en solitario, y por último Chris continúa con los Saints, pero ya no es lo mismo, recluta a otros músicos y todo es mucho más pulcro y convencional, e incluso consigue escalar en las listas de éxitos en alguna ocasión (“All Fool Days”).
Después llegó la oscuridad, durante mucho tiempo Chris Bailey y Ed Kuepper han estado a la gresca, pero parece ser que han enterrado el hacha de guerra y se rumorea que posiblemente se junte la formación original para ofrecer algunos conciertos por todo el mundo. Personalmente cada vez soy más reacio a este tipo de reuniones y prefiero quedarme con la magia que desprenden esos 3 estupendos e influyentes discos de su época clásica.

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