Se ha hablado y escrito mucho de los llamados "grupos de chicas" de los 60, y su enorme aportación en el universo de la música Pop. Inspirados en las melodías vocales de los grupos de Doo-Wop de los 50 cantadas a "capella", eran grupos salidos de las calles, que es de donde debe salir la auténtica música popular. Reflejaban sus sueños y sentires en breves viñetas de amor adolescente, tan elocuentes como directas. Tuvieron su época dorada desde inicios de los 50 hasta el eclipse total de los Beatles en el 64. The Drifters, The Platters, The Flamingos, The Orioles, The Moonglows, y por supuesto The "5" Royales, fueron los más conocidos, pero también hubo muchos otros que sacaron brillo a un single de éxito para luego morir en el olvido. Era la época de las pequeñas discográficas independientes, que al contrario que las multinacionales, conocían los gustos del público adolescente, y aunque coparon buena parte del mercado, muchas desaparecían con la misma rapidez que colocaban una canción en las listas de éxito.
Mostrando entradas con la etiqueta USA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta USA. Mostrar todas las entradas
miércoles, 24 de octubre de 2012
miércoles, 17 de octubre de 2012
Elliott Murphy, "Night lights"
![]() |
| Elliott Murphy y Bruce Springsteen |
En los 70 las discográficas en USA estaban empeñadas en vender a los talentos emergentes de raíces americanas como los "nuevos Dylan". La losa cayó por ejemplo sobre Bruce Springsteen, Steve Forbert, John Prine o Elliott Murphy, carnaza para los tiburones de la industria discográfica siempre a la búsqueda de la última sensación que coparan las listas de éxitos y les hicieran más ricos. Para los ejecutivos discográficos todos eran los "nuevos Dylan", una clara muestra de falta de sensibilidad que no tenía en cuenta la personalidad de cada uno de ellos, más allá de una imagen vendible. Cierto es que como buenos compositores de canciones, todos admiraban a Dylan, pero basta escucharlos en detalle para darse cuenta que cada uno tenía su universo particular, y Dylan era una influencia más.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Alex Chilton, "Free again"
Continuando con Terry Manning, en el post anterior le recordábamos como un músico todo-terreno de la escena de Memphis desde los 60. A su enorme lista de colaboraciones hay que añadir a Alex Chilton, autor imprescindible, con una trayectoria tan turbulenta como magistral. Pasó de estrella del Pop en los 60 a músico maldito en los 70 y 80. Se enfrentó a sus demonios personales y a otras adicciones, y finalmente en los 90 se le reconoció como una influyente figura de culto que traspasó las barreras de la música Pop gracias a su particular mirada. Paralelamente, produjo a diversos grupos (The Cramps, Tav Falco e incluso los madrileños Vancouvers), y por desgracia, tan solo hace un par de años falleció sin ser reconocido como es debido.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Terry Manning
Terry Manning es uno de esos personajes aparentemente secundarios situado lejos de los focos del estrellato, casi siempre en un discreto segundo plano, ejerciendo labores de producción, ingeniería de sonido, composición o acompañando a la estrella de turno como solvente músico de sesión. Detrás de esa discreción se esconde una figura de enorme importancia para el acabado de un disco, que puede marcar la diferencia entre lo correcto o lo genial, y Manning con su talento consiguió muchas veces esa selecta genialidad.
lunes, 17 de septiembre de 2012
J. J. Jackson
A pesar de la tecnología, la abrumadora cantidad de información que circula por internet, los mp3's, youtube y todo lo demás... hay autores ocultos tras un velo de desconocimiento y desinformación, que deberían estar en primera línea de fuego, en las tierras donde se sitúan los más grandes. Teniendo esto en cuenta, trataremos de rendir tributo, en la medida de lo posible, al único e inimitable J.J. Jackson.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Muddy Waters, "Folk singer"
Afirmaciones como "el fuego quema", "el agua apaga la sed" o "el miedo es libre" son tan ciertas como que "El Blues tuvo un hijo y se llamó Rock and Roll", una verdad universal que adelantaba Muddy Waters en un tema de su tremendo cancionero, tan exacta como que Muddy fue uno de los pilares de la música popular "moderna" y sin él, casi con toda probabilidad, esto no hubiera sido lo mismo.
viernes, 31 de agosto de 2012
The Blasters, "Hard Line"
Al igual que en el último post, permanecemos en la misma época y lugar: finales de los 70, principios 80 en Los Angeles, California. Además de los punks tratados anteriormente (con mención de honor a Angry Samoans), había otras corrientes rockeras en California, como el Pasley Underground o el emergente Nuevo Rock Americano, más centrado en las melodías y Garage de los 60 (la primera) y en el Rock de raíces adaptado a los tiempos (la segunda).
viernes, 24 de agosto de 2012
Angry Samoans
El Rock tiene distintas expresiones: íntima, expansiva, alegre, oscura, luminosa, inocente, salvaje... Múltiples caras de una misma moneda que dan personalidad a esta música. Entre todas estos caracteres no podía faltar la "estupidez", característica unida íntimamente al género humano, ahora más que nunca, inseparable compañero de nuestros políticos, también presente en el Rock and Roll, en mayor o menor medida, como una fuerza necesaria para activar la diversión en su forma más gamberra y quitar un poco de hierro al asunto, en cuanto a trascendencia y gravedad. Desde aquí reivindicamos la estupidez en su estado puro, y a ser posible con un regusto bizarro.
martes, 24 de julio de 2012
Paul Revere and The Raiders, primera parte
La historia de Paul Revere es la historia de un sueño americano, el de un joven que en los años 50 hizo fortuna, y con solo 21 años ya era propietario de dos peluquerías y un restaurante. Pero el círculo aún no estaba cerrado, su auténtica pasión era la música y Paul Revere era ambicioso y apuntaba alto: soñaba con ser tan grande como su ídolo Jerry Lee Lewis. Tocaba el piano noche y día, montó su propia banda, y pronto llamó la atención de Mark Lindsay y Smitty, dos carismáticos adolescentes nacidos para ser estrellas, con más actitud que aptitudes, pero que irían brillando con personalidad y forjando la leyenda de Paul Revere and The Raiders.
martes, 10 de julio de 2012
Smokey Robinson and The Miracles
Al igual que Mandela afirmaba que hay una única raza, la humana, la música de William "Smokey" Robinson contiene un sentido de universalidad similar que trasciende; y no es que sus discos lleven mensajes indescifrables, ni sus canciones guarden pistas ocultas, todo lo contrario, Smokey Robinson & The Miracles poseían la lúdica virtud de llegar a un público amplio, independientemente de colores y generaciones, y con un sentido del negocio repleto de dignidad que fue proyectado desde una coqueta casita en el corazón de Detroit desde finales de los 50: ni más ni menos que el hogar de la Tamla-Motown.
jueves, 23 de febrero de 2012
Kool & the Gang, "Spirit of the Boogie"

Corren malos tiempos para nosotros, pobres ciudadanos de a pie. Todo parece pudrirse por momentos, las noticias son un erial de necrológicas de los derechos sociales, y los derechos humanos parecen ser una vulgar alucinación que se ven pisoteados por una obstinada sed de poder y ambición de unos pocos que alimenta nuestro desengaño, miedo y desconfianza, y nos presenta un no-futuro desolador e incierto, donde el rico lo será aún más, y al resto no nos dejarán ni las migajas.
martes, 17 de enero de 2012
Don Covay, "See-saw"
Hay gente destinada a la gloria de la fama y del reconocimiento, en cambio otros pasan desapercibidos y son transparentes para público y crítica. Don Covay es de estos últimos. A pesar de tener un glorioso pasado desde los 50, colaborando con Little Richard o Jimi Hendrix, o componer alucinantes temas para Otis Redding, Etta James, Wilson Pickett, Solomon Burke y un larguísimo etcétera; e incluso ser reverenciado por la ola británica del Rhythm and Blues de los 60, como Rolling Stones o Small Faces, nunca ha obtenido el reconocimiento que se merece.lunes, 9 de enero de 2012
Etta James, segunda parte: "Who's blue"
Haciendo alusión al título de la biografía de Etta James, "Rage to survive", su vida ha sido una carrera hacia la supervivencia, unas veces caminando por la cuerda floja de sus adicciones, y otras al límite del colapso emocional, pero por suerte su música siempre estuvo ahí, como una fiel compañera y fuerza renovadora que salva vidas. Ya desde el principio su vida no fue fácil; fue abandonada por su padre al nacer, el jugador de billar profesional Minessota Fats (que inspiró la película "El Buscavidas"), y su madre Dorothy Hawkins aparecía y desaparecía a su antojo, aumentando la rabia y el dolor de una niña que buscaba y no encontraba respuestas. Etta James suplió la carencia afectiva en las duras calles de Los Angeles, formando parte de pandillas juveniles e iniciándose, por una parte en la pequeña delincuencia, pero por otra en la música Doo Wop y Rhythm and Blues con colegas del oficio como Miss Sugar Pie, Johnny Guitar Watson o Richard Berry.lunes, 19 de diciembre de 2011
Night Beats
Una de las sorpresas de este 2011 ha sido el debut de Night Beats para Trouble in Mind Records, y es que cuando se trata de alguna recomendación de Oscar nada puede fallar. Night Beats son un "power-trío" procedente de Seattle, y recogen el testigo de grupos de los 60 como la Magic Band del Capitán Beefheart, la Experience de Jimi Hendrix, los Pink Floyd de Syd Barrett, y sobre todo los 13th Floor Elevators con Roky Erickson, con un gran parecido en la voz. Lo que presentan Night Beats es música arriesgada e inflamable, oscura y experimental, pero sin olvidarse de las raíces primarias de los viejos Bluesmen, con una vuelta más de tuerca en el uso de la electricidad, creando un sonido más incisivo e hiriente. Night Beats caminan por un espinoso camino repleto de música psicodélica, y dibujan un fresco retrato de "Garage" nutrido de malas vibraciones sonoras, pero con una energía fuera de lo común, como si se tratara de los hermanos pequeños de Dead Moon.miércoles, 31 de agosto de 2011
John Paul Keith, "The man that time forgot"
John Paul Keith no es nuevo en este blog. Hace un par de años pasó por aquí su majestuoso y pletórico debut, "Spills and Thrills", y a día de hoy, por lo menos en mi caso, es un disco que aún no se ha "quemado" y suena tan refrescante y disfrutable como el primer día. Dos años después el bueno de John Paul vuelve a la carga con otra colección de canciones directas, sencillas, pero hechas con gran amor. Un amor por el Rock and Roll que se mantiene insobornable y enciende la mecha de una tradición que une Rhythm and Blues, Swing, Garage, Country, Soul o Pop. Su nuevo trabajo se llama "The man that time forgot", y en poco más de treinta minutos John Paul Keith se merienda un gran pedazo de pastel de música americana con una colección de canciones propias, tan jugosas como la tradición musical que revive.
sábado, 13 de agosto de 2011
Howlin' Wolf, segunda parte
Continuando con la entrada anterior, nuestro protagonista Howlin' Wolf, tras grabar un puñado de influyentes temas en Memphis con Sam Philips, finalmente Chess Records gana la partida a RMP, y nuestro hombre se muda definitivamente a Chicago en 1953, para iniciar su fructífera carrera discográfica con Chess que durará hasta su muerte. Wolf cuenta ya con 44 años, y posee una extensa experiencia como músico, pero sobre todo sabe lo que es la vida y su dureza, que la dibuja con acordes de blues y su portentosa y áspera voz.
En 1954 Wolf comienza a grabar en los estudios Chess, pero ya no lo hace con su banda anterior. Willie Johnson, su tremebundo guitarrista desde hace años, entra y sale de forma intermitente, y el resto de músicos son reemplazados por los de Chess, pero no hay problema cuando se trata de gigantes de la talla de Otis Spann, Willie Dixon o Earl Philips. Durante ese 1954, ocurre un hecho decisivo en la carrera de Wolf, y no es otra cosa que la entrada del guitarrista Hubert Sumlin como miembro fijo, que con el tiempo se convertirá en una de las asociaciones más productivas del Blues eléctrico, y desde mi punto de vista, de la música popular en general.
Howlin' Wolf y Hubert Sumlin, ya se conocían desde hacía años, cuando un adolescente Sumlin presencia uno de sus explosivos conciertos en Memphis de manera clandestina y queda profundamente impresionado. A pesar de la timidez de Sumlin, a Wolf le cae bien el muchacho, y además se entera de que toca la guitarra, hecho que años después, cuando queda un puesto libre, no duda en llamar para ofrecerle el trabajo. La relación entre Wolf y Sumlin no siempre fue fácil, ya que estuvo marcada por frecuentes broncas y encontronazos, pero hay gran cariño en el fondo, y sobre todo entendimiento y compenetración artística, que se fortalecería con el paso del tiempo.
El bautizo de Hubert Sumlin se produce con el single "Baby how long" y "Evil", y el resultado es excelente, la primera posee un ritmo rápido-medio, mientras que "Evil" es más hipnótica y oscura, con Otis Spann dejándose los dedos al piano mientras Wolf acompaña con la armónica y canta con total poderío y firmeza. En estas primeras grabaciones el estilo de Sumlin aún no está perfilado, y se limita a una labor rítmica, dejando el peso solista para otro fenómeno de la talla de Jody Williams. Como se verá, Wolf siempre se rodeará de los mejores músicos debido a su extremo nivel de auto exigencia que le lleva siempre a dar lo mejor de si mismo, pero también a exigir la misma entrega por parte de sus músicos, lo cual le provocará no pocos quebraderos de cabeza ya que Wolf tendrá que luchar con los baches propios de la carretera (no exentos de alcohol, drogas y juego), fuente de problemas, conflictos e incluso peleas que le hacen ganarse fama de huraño y autoritario en nombre de la profesionalidad y el trabajo bien hecho, traducido en cada una de sus intensas actuaciones.
Volviendo a "Evil", está canción es de gran importancia por qué marcará el inicio de la colaboración entre Wolf, Sumlin y sobre todo Willie Dixon. Willie Dixon fue un ex-boxeador de cierto renombre, que después trabajó para Chess records, al principio como músico de estudio, tocando el contrabajo para los distintos solistas que graban para el sello, y posteriormente ejerció de productor y caza talentos para la compañía, pero lo más importante, escribió un montón de temas que grabarían diversos autores alcanzando con el tiempo la denominación de estándares de la música popular. Quizás los temas más memorables que compuso Dixon fueron para Muddy Waters, y por supuesto nuestro hombre, sin olvidarse de Sonny Boy Williamson, Koko Taylor, Little Walter, Bo Diddley, y un montón de ellos más. Se puede decir que Willie Dixon es al blues de Chicago lo que Smokey Robinson es a Detroit, Steve Cropper a Memphis, o Dave Bartholomew y Allen Toussaint a Nueva Orleans. Es decir, gigantes entre los grandes, y de vital importancia en el desarrollo y evolución de la música.
En 1956 Wolf edita "Smokestack lightin'", ya con Sumlin metido de lleno en la banda y la participación ocasional de Willie Johnson tan importante en los primeros años de Wolf. "Smokestack lightin'" posee un único e hipnótico acorde que se repite hasta el final, y evoca la vida en las áridas tierras de Mississippi, cuando lo único que se podía hacer era sentarse en el campo y ver pasar los trenes de noche. El tema está acreditado al propio Wolf, pero está inspirado en una vieja canción de Charley Patton que ambos tocaban en 1930 ("Moon going down"). Sea como fuere, "Smokestack lightin'" se ha convertido en uno de los pilares del Blues eléctrico que ha sido tocado y vampirizado hasta la saciedad, en especial por los grupos de Rhythm and Blues británicos que irrumpieron con gran éxito a mediados de los 60, pero sin alcanzar jamás la cota de intensidad y misterio del original. "Smokestack lighting'" fue un gran éxito en el mercado de la "race music", y con el tiempo Wolf repitió la formula en otros temas de similar estructura como "Mr. Airplane man" (1959), "I asked for water" (1956) más ralentizada e hipnótica si cabe, o la pre-secuela "Moanin' at midnight" de 1951.
En esta época se editarían otros clásicos fulminantes como "Natchez Burnin'", "Sittin' on the top of the world", "Moaning for my baby" con Hubert Sumlin creciéndose cada vez más con la guitarra, o una tremenda "Howlin' for my darling" que canaliza los aullidos de animal en celo de Wolf, sumándose un saxo tenor de lo más tórrido. Todas son composiciones de Wolf, que aunque sin saber leer ni escribir, plasma sus vivencias y sentimientos en temas propios. En cuanto al analfabetismo de Wolf, hay que decir que siempre estuvo en continuo movimiento, abierto a aprender continuamente, acudiendo a la escuela con 50 años, perfeccionando su estilo de guitarra tomando clases de otra gente, e incluso más adelante, empezó estudios relacionados con economía. Wolf en sus inicios quizás fuera una persona iletrada, pero más importante aún, sabia de que iba la vida, siempre con los pies en la tierra y dispuesto a evolucionar y aprender.
Como se ha dicho antes, "Evil" marca el inicio de una ristra de memorables temas compuestos por Willie Dixon, que a partir de 1960 hasta 1963 van a formar prácticamente la totalidad de las grabaciones de Wolf. Escuchar hoy día estas canciones hacen que el corazón se acelere, las pupilas se dilaten, y tú cabeza explote. El estilo de Hubert Sumlin a estas alturas está perfectamente consolidado, su guitarra suena afilada como un cuchillo cortante, y escuece como un látigo golpeando tus sagradas partes. En definitiva Wolf sabe como piensa Sumlin, y viceversa, hay compenetración absoluta, y esto se traduce en una forma de tocar el Blues de una manera totalmente única e innovadora, y sin tan siquiera saberlo cambiarían la forma de entender el Blues, y de la música popular en general. Con estas grabaciones ya nada sería lo mismo.
Lo mejor de todo, es que el repertorio de este período clásico se puede localizar en cualquier parte. Incluso en una gasolinera de mala muerte te puedes encontrar una selección con lo mejor de este período a precio de saldo donde no pueden faltar "Wang Dang Doodle", "Spoonful" y "Back door man", todas de inusitada fuerza. Es imposible no rendirse a la electrizante fuerza de "Wang Dang Doodle", un zumbido con Wolf en trance y la banda despidiéndose del mundo como si fuera lo último por hacer. "Spoonful" realmente es la adaptación totalmente renovada de otro viejo tema de Charley Patton ("A spoonful blues"), donde pone sobre el tapete la temática de las drogas duras, y por cierto, la apabullante guitarra solista se dice que está doblada por el increíble Freddy King. "Back door man", es la pata del taburete que falta, de nuevo tremenbunda, con ese irresistible intercambio de notas de piano y acordes de guitarra que harían ruborizarse a cualquier musicólogo, y una letra totalmente genial sobre infidelidades, polis y asesinatos en primer grado.
A este período pertenecen también "Down in the botton" y "The red rooster", esta última de nuevo otra puesta al día de otro tema de Patton. "Down in the Bottom" posee un riff de guitarra supremo que te lanza directo a la juerga de la barra de algún bar, "The red rooster" es más pausada e hipnótica, pero también más incisiva y sexual, una joya sin adulterar que constituye una de las mejores interpretaciones de Wolf. Por cierto en estos dos temas el propio Wolf toca la guitarra Slide con aplomo y sabiduría. En cuanto a la faceta de guitarrista de Wolf, siempre ha estado ausente o en un discreto segundo plano, siendo conocida más la de armonicista, pero según decía el propio Willie Johnson, era un magnífico guitarrista que no necesitaba a nadie. Otras joyas del período Dixon son "Shake for me", "You'll be mine", "I ain't supertitious", "Tail dragger", "Three hundred pounds of joy", o las no menos incendiarias "Built for comfort" o "Do the do", está ultima menos conocida pero un favorito personal, por su título capicúa, por su indecente saxo, y por la personalidad que imprime Wolf en el tema.
A pesar de los sensacionales temas que Willie Dixon le proporciona a Wolf, este no está contento con la situación, y quiere volver a grabar sus propias composiciones. Por otro lado, la relación entre Dixon y Wolf queda lejos de la cordialidad, y a partir de 1964 Wolf desgraciadamente deja de grabar los temas de Willie Dixon. Otro hecho significativo en este 1964 es el de su boda con la que sería su segunda mujer, Lilly, que acompañará a Wolf hasta su muerte. Por si fuera poco, añadido a la estabilidad sentimental y a su mejor momento artístico, en 1964 Wolf viaja por primera vez a Inglaterra donde es recibido como un Dios. Son muchos los grupos y solistas que le rinden sus respetos (y han tocado sus canciones) : Rolling Stones, Eric Clapton, Beatles, Animals, Spencer Davis Group, y muchísimos más. Todos los halagos están muy bien, pero mientras que sus colegas del otro lado del Atlántico viven una acomodada vida de estrellas, Wolf tiene que dejarse la piel en cada concierto para ganarse la vida.
Como se dijo más arriba, la asociación entre Dixon y Wolf llega a su fin en favor de tocar sus propios temas. Si bien no son tan explosivos como los de Dixon, sigue manteniendo el nervio y la tensión. Además, como soporte a la labor única de Sumlin como guitarrista, en esta época aparece la figura de otro guitarrista clásico del Blues de Chicago, ni más ni menos que Buddy Guy. Juntos graban otro de los puntos álgidos en la carrera de Wolf, "Killing floor", otra joya al que el calificativo de obra maestra se le queda corto, la voz suena más segura que nunca, y el muro de guitarras golpea sin piedad con ese sonido nítido y cortante, y de fondo se acoplan unos saxos que añade consistencia a semejante barbaridad.
A mediados de los 60 Wolf anda ya por los 55 años, y como es ley de vida su salud se empieza a resentir, pero nada de esto afecta a su carrera profesional, y muy pocas veces tropieza con la mediocridad, siempre da el cien por cien, incluso cuando al final de sus días, con tres ataques al corazón a cuestas, y sus riñones dañados que hacen que tenga que recibir diálisis un día sí y otro no, y saltándose las órdenes de médicos sigue actuando y grabando hasta casi el día de su muerte. En 1966 por ejemplo, graba "Commit a crime", de nuevo absolutamente fantástica, otra vez los chispazos eléctricos de Sumlin saltan en la oscuridad, la voz de Wolf como siempre pletórica, sección de ritmo apabullante, un único acorde pero infinito universo de posibilidades. Más adelante en 1968, por una maniobra de los hermanos Chess de modernizar el sonido de Wolf, graba un álbum con pinceladas psicodélicas adaptado a la época hippie del momento. En su mayor parte son re interpretaciones de sus temas clásicos con efectos de distorsión del tipo Fuzztone o Wah-Wah's. Como resultado el propio Wolf reniega del disco desde el primer instante, literalmente se refiere al disco como "mierda de perro". La verdad que escuchándolo no es mal disco, pero es cierto que tanto efecto suena sobre cargado para las maneras sobrias de Wolf.
LLegamos a 1970 y en ese año Wolf sufre un accidente de automóvil que provoca que sus riñones se dañen todavía más, aún así ese mismo año vuela a Inglaterra para grabar las "London Sessions" con músicos de Rhythm and Blues británicos. Con la ayuda de Steve Winwood, Eric Clapton y algunos de los Rolling Stones, re graban algunos de sus temas clásicos, pero sin alcanzar el incendio que provocan los originales, de todos modos sigue siendo un disco de Howlin' Wolf con la garantía de calidad y diversión que supone.
Transcurren los años y a pesar de la precaria salud de Wolf, este sigue grabando y actuando como si nada, pero en 1976 tras complicaciones renales finalmente fallece. Tan solo un mes antes había ofrecido uno de sus memorables conciertos, como si tal cosa, pero incluso los más grandes tampoco salen vivos de este agujero. Ley de vida.
Algunas interpretaciones memorables del cancionero de Wolf:
Link Wray, "Hidden charms", el auténtico psicópata de la distorsión, pisándole los talones a Hubert Sumlin.
Q65, "Down in the bottom", versión acelerada que acerca el Rhythm and Blues al concepto Punk de los 70.
Dion, "Spoonful", el dios del Doo Wop neoyorkino lo estaba pasando mal con sus problemas con la heroína, y está versión habla por si sola. Larga vida a Dion DiMucci.
The Rolling Stones, "Little Red Rooster", como siempre geniales (bueno, casi siempre), y la slide de Brian Jones echa chispas.
Little Feat, "Forty Four Blues/How many more years", increíble homenaje de una de las bandas sureñas más conmovedoras de los 70.
The Rationals, "Smokestack lightin'", para muchos una banda menor, para mi increíbles. Larga vida a Scott Morgan.
The Gun Club, "Cool drink of water", está basada en "I asked for water", y forma parte de "Fire of love", todo un tratado sobre Blues rural, Punk, magia negra, muerte y pecado.
Eilen Jewell, "How Long", vale no es de Wolf y la dulce voz de esta chica se aleja totalmente del estilo, pero aquí hay más groove y Howlin' Wolf que en toda la discografía de Tom Waits.
De regalo un vídeo con Wolf actuando ante unos emocionados Rolling Stones allá por 1965 cuando eran unos jóvenes fanáticos del Blues.
viernes, 29 de julio de 2011
Howlin' Wolf, primera parte
Howlin' Wolf y Muddy Waters tienen en común varios puntos: ambos nacieron en
Mississippi, tocaban, sentían y respiraban música Blues, y por supuesto fueron decisivos en el tránsito del Blues rural al urbano (con un acento más eléctrico) a finales de los años 40; pero sobre todo poseían una gran dignidad en una época difícil para los negros, que por motivos raciales casi todo lo tenían en su contra, pero no se plegaron ante nada ni nadie, fueron afortunados por hacer de la música su profesión, y aunque más adelante (hacia los 60) muchos grupos blancos se hicieron millonarios a su costa, Muddy, Wolf y tantos otros siguieron tocando hasta el final de sus días, en clubes y garitos, lejos de conseguir la acomodada posición de sus discípulos. Lástima que se les haya reconocido cómo es debido después de fallecer y no mucho antes.
En cuanto a su música, Muddy Waters sonaba elegante, desprendía clase en cada nota y estrofa que cantaba, y era, por así decirlo, más comedido y moderado en sus formas. En cambio Howlin' Wolf era como una olla a presión a punto de explotar, su estilo era sudoroso, sexual y violento, tan imponente como sus casi dos metros de estatura y 130 kilos de peso, pero por encima destacaba su aplastante voz gutural, áspera como una lija, llena d
e misterio y emoción al mismo tiempo. Pero empecemos desde el principio, Howlin' Wolf nació como Chester Arthur Burnette en 1910 en West Point, Mississippi. Desde muy joven le llaman Howlin' Wolf por el viejo cuento de Caperucita Roja y el lobo que le contaba su abuelo. Sin tiempo para ir a la escuela, el joven Wolf trabaja las áridas plantaciones a muy temprana edad, pero al poco tiempo se niega a hacerlo y provoca las iras de su madre, de estricta moral religiosa, y le echa de casa. Sin un lugar a donde ir, Wolf se traslada a casa de su tío, pero la cosa no mejora, es maltratado continuamente hasta que un día abandona el nuevo hogar; camina más de 70 millas hasta llegar a casa de su padre donde al fin encuentra cierta tranquilidad. La figura paterna tendrá gran importancia en el joven Wolf, entre otras cosas, cuando cumple 18 años le regala su primera guitarra.
e misterio y emoción al mismo tiempo. Pero empecemos desde el principio, Howlin' Wolf nació como Chester Arthur Burnette en 1910 en West Point, Mississippi. Desde muy joven le llaman Howlin' Wolf por el viejo cuento de Caperucita Roja y el lobo que le contaba su abuelo. Sin tiempo para ir a la escuela, el joven Wolf trabaja las áridas plantaciones a muy temprana edad, pero al poco tiempo se niega a hacerlo y provoca las iras de su madre, de estricta moral religiosa, y le echa de casa. Sin un lugar a donde ir, Wolf se traslada a casa de su tío, pero la cosa no mejora, es maltratado continuamente hasta que un día abandona el nuevo hogar; camina más de 70 millas hasta llegar a casa de su padre donde al fin encuentra cierta tranquilidad. La figura paterna tendrá gran importancia en el joven Wolf, entre otras cosas, cuando cumple 18 años le regala su primera guitarra.
Hacia 1930 ocurriría un hecho decisivo en la vida de Wolf, un día escucha el sonido seco de una guitarra, le gusta como suena y pregunta a su autor si le puede enseñar algunos trucos. El hombre en cuestión es Charley Patton, ni más ni menos que uno de los grandes nombres del Blues del período de entre-guerras. Patton, criado en la plantación de Dockery, con sangre Cherokee en sus venas, fue uno de los Bluesman más prolíficos y decisivos de la época. Entre 1929 y 1934 grabó gran variedad de temas, que han ido marcando a una generación tras otra, incluido Howlin' Wolf, del que siempre ha dicho ser su autor predilecto, del que hereda, o mejor dicho, aprende, su forma de cantar, así como el sentido del espectáculo, basado en un dinamismo poco frecuente en el Blues. Patton muere en 1934 a los 42 de un ataque al corazón, dejando únicamente una única y enigmática fotografía, pero sobre todo una impresionante ristra de temas, tan crudos como intensos, que a pesar de su desnudez no disminuye el impacto.
Wolf practica con la guitarra día y noche a la vez que se recorre con su maestro Charley Patton los Juke Joints de estados como Mississippi, Arkansas o Tennessee. Los Juke Joints eran antros de dudosa reputación donde los negros se reunían para jugar y divertirse, y el alcohol destilado ilegalmente corría a litros con todos los problemas que conlleva: peleas, navajas, pistolas y en ocasiones homicidios. En este ambiente Wolf dio sus primeros pasos en el mundo del Blues a la vez que alternaba el trabajo de campo. Otro encuentro decisivo fue con su cuñado Rice Miller, más conocido como Sonny Boy Williamson II, casado con su hermanastra. Sonny Boy fue un consumado e influyente armonicista, que enseñó a Wolf algunos trucos que le valieron para modelar su estilo a la armónica, y años después serían compañeros de sello en Chess records. También le influyeron mucho otros autores como Tommy Johnson, Blind Lemmon Jefferson, Lonnie Johnson, Son House, e incluso Jimmie Rodgers en su forma de cantar los "Yodels", que constituyen una modulación de la voz típica en la música Country y Bluegrass.
Hacia 1941 Wolf es enviado a Seattle para cumplir con sus obligaciones militares, pero finalmente en 1943, por suerte, le dan la carta de libertad a causa de su incapacidad para adaptarse a la vida castrense, aunque sus frecuentes crisis nerviosas también ayudan en su prematura licenciatura. Vuelve a casa y sigue alternando el trabajo en el campo con la música, actuando en los Juke Joints y Fish Fries. En 1948 forma su propia banda, y juntos se trasladan a West Memphis, Arkansas. El grupo poco a poco se gana una reputación en la ciudad por la pirotecnia y electricidad que lanzan en sus actuaciones; no obstante Howlin' Wolf se ha graduado en la escuela de Charley Patton y ha cogido tablas suficientes para impresionar a cualquiera que presencie sus actuaciones, y por si fuera poco, tiene un asombroso guitarrista que consigue sacar chispas de su guitarra, es ni más ni menos que Willie Johnson, pilar fundamental en la trayectoria de Wolf durante muchos años.
La fama de Wolf crece como la espuma, y es contratado en un programa de radio (KWEM) para interpretar sus temas, donde también coincide con su amigo BB King. Por otra parte, Ike Turner (establecido en St. Louis con su banda The Kings of Rhythm), que trabaja como cazatalentos para el sello de Los Angeles, RPM (propiedad de los hermanos Bihari), llega a West Memphis y presencia una actuación de Howlin' Wolf y su banda. Automáticamente son fichados por RPM para grabar un single, y lo hacen ni más ni menos que con Sam Philips, futuro propietario de la Sun Records, que definió el sonido de Rock and Roll clásico de los 50 gracias a sus seminales grabaciones con Elvis, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y muchos otros. Wolf y compañía viajan a Memphis donde Sam Philips tiene su modesto estudio de grabación, el Memphis Recording Service. Como resulta
do, entre 1951 y 1953, Wolf y su banda graban un puñado de temas que a la larga es de lo más incendiario que ha publicado Wolf en su amplia carrera, en parte gracias a la intensidad de Willie Johnson, que sin imaginárselo, aunque de forma muy indirecta, con su sonido de guitarra distorsionado y sus acordes sacados del Swing, ya estaba adelantando los cimientos de la música Garage y Punk que vendría muchos años después.
Paralelamente, Sam Philips en esta época, antes de fundar su propio sello Sun Records, además de trabajar con los hermanos Bihari, también lo hace con los hermanos Chess de Chicago, que tenían un sello discográfico llamado Aristocrat, al que rebautizan Chess Records. Esto hace que Sam Philips ofrezca las grabaciones de Wolf a las dos discográficas, tanto a RPM como a Chess, esto desemboca en litigios judiciales entre los dos sellos por los derechos de autor de Wolf. Finalmente, tras duras negociaciones, Wolf es cedido a la Chess en 1953, hecho que pone fin a la primera etapa de nuestro hombre, que es la desarrollada en Memphis junto a Sam Philips y Ike
Turner, y según el propio Philips hablando de Wolf, es el autor más excitante con el que trabajaría, y para su desgracia ve como abandona Memphis para trasladarse al Down South de Chicago, donde los hermanos Chess tienen su propio estudio de grabación en el legendario número 2020 de la Avenida South Michigan. Algunos temas de este periodo son: "Ridin' in the moonlight", "How many more years", "Crying at the daybreak", "Howlin' Wolf Boogie" o "Mr. Highway man" por poner unos ejemplos. Todos ellos son escalofriantes ejercicios de Blues minimalista, algunos con apenas un par de notas que se repiten como un extraño mantra que libera el espíritu a base de electricidad, con una banda difícil de superar; se dice que en esa época, únicamente la banda de Muddy Waters (la clásica formación con Little Walter, Jimmy Rogers y Otis Spann) era la única que podía hacerle frente. Sea como fuere destaca por encima de todo la gutural y ronca voz de Howlin' Wolf, que hace de cada interpretación, una pieza única, directa e inflamable, como un pequeño incendio, siempre con la tensión de una cuerda apunto de romperse, o la vena del cuello apunto de reventar. Aún así, como se verá en la siguiente parte, lo mejor estaría aún por llegar.
Turner, y según el propio Philips hablando de Wolf, es el autor más excitante con el que trabajaría, y para su desgracia ve como abandona Memphis para trasladarse al Down South de Chicago, donde los hermanos Chess tienen su propio estudio de grabación en el legendario número 2020 de la Avenida South Michigan. Algunos temas de este periodo son: "Ridin' in the moonlight", "How many more years", "Crying at the daybreak", "Howlin' Wolf Boogie" o "Mr. Highway man" por poner unos ejemplos. Todos ellos son escalofriantes ejercicios de Blues minimalista, algunos con apenas un par de notas que se repiten como un extraño mantra que libera el espíritu a base de electricidad, con una banda difícil de superar; se dice que en esa época, únicamente la banda de Muddy Waters (la clásica formación con Little Walter, Jimmy Rogers y Otis Spann) era la única que podía hacerle frente. Sea como fuere destaca por encima de todo la gutural y ronca voz de Howlin' Wolf, que hace de cada interpretación, una pieza única, directa e inflamable, como un pequeño incendio, siempre con la tensión de una cuerda apunto de romperse, o la vena del cuello apunto de reventar. Aún así, como se verá en la siguiente parte, lo mejor estaría aún por llegar."Howlin' Wolf Boogie" de 1951, siempre adelantado a su tiempo
martes, 12 de julio de 2011
Mavis Staples
Mavis Staples para mí es de las pocas leyendas que quedan en pie. Inició su carrera a principios de los 50 con Staple Singers, grupo familiar de padre y hermanas, con Mavis como voz solista. Inicialmente se limitaron a la música Gospel, pero desde principios de los 60 su encuentro con Martin Luther King fue decisivo, no solo en lo musical, los Staple Singers estuvieron comprometidos totalmente con el Movimiento por los Derechos Civiles, que trató de derribar las barreras segregacionistas empezando por las infames leyes de "Jim Crow", objetivo que consiguieron pero a un precio demasiado alto. "Represión" y "estupidez humana" destrozaron la vida de muchos hermanos y hermanas cuyo único delito fue haber nacido con otro color de piel. Por desgracia parece que aún no hemos aprendido la lección.En la segunda mitad de los 60 dicho Movimiento por los Derechos Civiles estaba en pleno auge, y propicia que la estancia de los Staples Singers en Stax records esté plagada de grandes discos que les catapulta directamente al estrellato y éxito masivo. Posteriormente, tras la banca rota de la Stax a mediados de los 70, debido a la megalomanía de un ambicioso Al Bell, los Staples van de discográfica en discográfica, pero ya no es lo mismo. Atrás quedan los días de gloria del pasado y el grupo se separa finalmente a mediados de los 80.
Mavis, la pequeña de los Staples, continúa publicando discos en solitario, pero los años ochenta no son la mejor época para estilos como Soul, Blues o Gospel. A pesar de todo, Prince, por entonces una gran estrella, echa una mano a Mavis produciendo y editando en su discográfica un par de discos que pasan con más pena que gloria. En 1996 Mavis publica un disco de gospel y espirituales tributo a Mahalia Jackson, pero no es hasta el 2004 cuando comienza el resurgir de la artista, primero con "Have a little faith" (Alligator records), pero sobre todo "We'll never turn back" del 2007 la trae de nuevo a la actualidad musical. Es un soberbio disco conceptual sobre los Derechos Civiles, en una época convulsa donde se pisotean los derechos de un país entero como Irak, en una guerra ilegal contra el terrorismo. "We'll never turn back" lo produce Ry Cooder, y es una deliciosa colección de temas tradicionales en su mayoría, donde la voz de Mavis desprende emoción en cada instante, y no es que Mavis Staples reproduzca un estilo concreto de música de raíces, sencillamente habla a la perfección el lenguaje del Blues, Soul y Gospel con desbordante credibilidad.
En el 2008, aprovechando el tirón de gracia de Mavis, traducido en premios, reconocimientos, buenas críticas y un montón de actuaciones, sale a la luz un disco en directo de título "Live: hope at the Hideout". Lo que aquí se cuece nada tiene que ver con medianías ni con versiones descafeinadas de su cancionero, como muchas veces sucede en este tipo de discos. En "Hope at the Hideout" Mavis Staples juega en casa, en su Chicago natal, y triunfa por todo lo alto. Se nota que el público la quiere y la respeta, y eso hace que la cosa funcione desde el primer minuto, como un acto litúrgico lleno de alegría y belleza tocado con el dinamismo del mejor Rhythm and Blues, y propulsado por una banda en estado puro que comprende su música de manera excepcional. Tan solo un bajo, guitarra, batería, y coros ocasionales; una banda impresionante que respeta los silencios en los momentos más emocionales, y pisa fuerte cuando hay que rockear más duro, convirtiéndose en una infalible máquina de primitivo Rock and Roll. Mavis Staples disfruta cantando, y es capaz de transmitir esa sensación al oyente, parece no ser consciente de estar grabando un disco en directo, cuenta historias en un ambiente íntimo y relajado, se olvida de micrófonos para cantar a pelo, bromea, y en definitiva es capaz de crear una atmósfera llena de magia. Tal es así, que cuando termina el disco uno afirma aquello de "ojalá hubiera estado allí".Afortunadamente dentro de muy poco la tendremos por España, y para mí es uno de los conciertos más esperados. No siempre se tiene la suerte de ver a una leyenda viva de la música popular, y encima si el recinto es de mediano aforo, lejos de la frialdad de pabellones, la cosa promete mucho más, y más cuando esta mujer de 72 años está en uno de sus mejores momentos artísticos.
El calendario de las fechas españolas lo podéis encontrar Aquí
viernes, 18 de febrero de 2011
The Dream Syndicate, "The Days of Wine and Roses"
De acuerdo con la perspectiva del tiempo, los años 80 no fueron tan malos, ni tampoco los 90, incluso el nuevo milenio nos sigue trayendo grandes grupos, nuevos talentos que alimentan esta música con buenas canciones, ajenos a una industria cada vez más globalizada y pre-fabricada. En este contexto, parte de la escena musical de los años 80 estaba dominada por asépticos sintetizadores, y canciones huecas de usar y tirar destinadas a un público masivo. Paralelamente en Los Angeles, California, varios grupos independientes crearon el "Paisley Underground", etiqueta que englobaba a un montón de bandas que reivindicaban los años 60 como eje central, con sus diversos estilos, desde Country y Garage, hasta Pop y Psicodelia, en respuesta al atronador ruido que montaban las bandas de Punk y Hardcore de la zona de Los Angeles.
The Dream Syndicate estuvieron en el núcleo del meollo de ese "Paisley Underground", pero etiquetas aparte, desde el principio siguieron su camino, desmarcándose de la senda del resto para elaborar un sonido único que el tiempo ha mantenido fresco. Su trayectoria fue excelente, incluso al final de su carrera en 1989, publicaron un directo esencial ("Live at Raji's"), apabullante legado que cierra el círculo del mejor Rock and Roll de los 80. No obstante, desde mi punto de vista es su primer LP el que conserva toda relevancia y magia de los días pasados. "Los Días de Vino y Rosas" están aquí para quedarse.
Los inicios de Dream Syndicate son intensos y rápidos como pocos. Nacen en 1981 y toman su nombre de un viejo disco de Tony Conrad, influyente figura de estilo Avant Garde, algo así como un movimiento de vanguardia, y tras solo un mes graban su primer EP con cuatro desbocadas canciones. Las claves de su música están claras, Lou Reed y The Velvet Underground caminan a su libre albedrío. Portentosas referencias para una de las mejores conjunciones astrales materializada en banda de Rock and Roll. Steve Wynn, Karl Precoda, Kendra Smith y Dennis Duck, son unidad, son empatía, pero ante todo son pasión a mil años luz de casi todo lo que se cocía en la época.
Aparte de la evidente influencia de la Velvet Underground, las relaciones con esta banda no terminan ahí; al igual que Lou Reed y los suyos, son grandes admiradores del Dylan más eléctrico, pero también conectan con contemporáneos suyos como Television, Pere Ubu o The Fall, todos ellos también con vanguardistas lazos "velvetianos". Pero Dream Syndicate eran mucho más grandes que unos meros imitadores de la Velvet, en su primera época eran impredecibles, tan pronto tocaban de manera vanguardista e improvisada, como se transfiguraban en una sólida banda de Rock and Roll con las mejores maneras de Creedence Clearwater Revival.
En 1982 graban su primer LP, "The Days of Wine and Roses", un disco de inagotables matices que te atrapa y roba los sentidos, una experiencia sónica áspera como la lija, pero también con pasajes llenos de belleza, como si de una dualidad cielo-infierno se tratara, en el fondo no tan alejados entre sí. Toda una lección de lo que pueden hacer cuatro músicos con tan solo dos guitarras, bajo y batería. Guitarras que alargan el minutaje de la canción, pero no para dar salida a un virtuosismo (que no lo hay), sino para crear una atmósfera que empieza y acaba en la propia canción, unas guitarras que se entrelazan con maestría, secuencias de ritmos e inquietante Feedback a cargo de un Karl Precoda sensacional, y todo, claro está, con una actitud muy Punk repleta de frescura y espontaneidad, causa de la buena salud atemporal de este trabajo.
¿Y que hay de las canciones? No hay una sola mediocre, no hay momento malo, ni sobra ni falta nada. "Tell me when it's over" es una gran canción Pop con potente estribillo, poderosos juegos de guitarras y una cáustica letra. "Definitely clean" es un Rockabilly asesino, frenética, brillante, no exenta de melodía, y una guitarra acústica propia de un Hank Williams en anfetamina. "That's what you always say" comienza con el bajo poniendo orden, hasta que el muro de guitarras pasado por Fuzz rompe la tranquilidad, en llamamiento a la tierra de los sucios garajes. "Then she remembers" suena frenética, rítmica, salvaje, con un Steve Wynn fuera de si, mientras Precoda prende fuego con su notas disonantes. "Halloween" suaviza los ánimos, pero sin dejar de aplicar las hirientes guitarras en el sufrido oyente, una de sus mejores canciones que a buen seguro ha creado escuela en muchas bandas "Indies" de los 90, y como no, los solos de Precoda un homenaje continuo a la Velvet.
La otra cara del disco comienza con "When you smile", dolorosa perla, pausada, que repta hacia las entrañas, con chirriantes malabares de acoples y distorsión, e imponente riff que electrifica hasta el último pelo de la piel. "Until lately" pone sobre el tapete las influencias Blues de la banda, empieza pausada, pero paulatinamente el ritmo crece hasta desembocar en los desquiciados gritos de Steve Wynn. "Too little, too late" es el único remanso de paz; Kendra Smith se transforma en Nico por unos minutos, llevándonos de la mano por la Factory de Warhol, mientras suena una hermosa guitarra "Slide". El cataclismo final llega con "The days of wine and roses", un grito desesperado y temerario, conducida por monolítica batería, un "Freak Out" improvisado en clave de salvaje Psychobilly, con una inquietante distorsión que pone a Dream Syndicate en la liga de Gun Club (por algo les produce el disco Chris D).
Tras grabar "The Days of Wine and Roses", Dream Syndicate se embarcaron en una dura gira de invierno. Varios meses conviviendo en una furgoneta en circunstancias adversas, con bajísimas temperaturas, no contribuyeron a una armonía de convivencia entre los miembros del grupo. Primero abandona Kendra Smith y tiempo después Karl Precoda salta del barco, con lo que la indisoluble unidad se ve quebrantada y nada vuelve a ser los mismo. Continúan sacando buenos discos, pero en mi opinión, ni de lejos tan buenos como este "The Days of Wine and Roses".
La bella "Halloween" y su frase inmortal: "no creas las cosas que ves en la TV"
viernes, 11 de febrero de 2011
Dave Bartholomew
Dave Bartholomew, nacido en la noche buena de 1920, no solo es un músico, arreglista y compositor de Rhythm and Blues, también representa parte importante de la cultura de una ciudad, Nueva Orleans, abierta y cosmopolita donde la música nunca para de sonar durante toda la noche, a
lzándose sobre el huracán y la pobreza los viejos sonidos de Blues, Jazz, Zydeco, y como no, las Brass Bands desfilando por la ciudad al ritmo de los vientos y tambores, que tan pronto guían una juerga continua como acompañan a una marcha fúnebre. John Kennedy Toole retrató magistralmente la ciudad en su desternillante novela "La Conjura de los Necios", y más recientemente la estupenda serie de TV "Treme" hizo un buen trabajo con su particular reconstrucción de la Nueva Oreleans post-Katrina, donde todo sea dicho de paso, nos muestra a nuestro protagonista Dave Bartholomew a la altura de los dioses, respetado e intocable como merece.
Con Dave Bartholomew se puede aplicar ese refrán, "de casta le viene al galgo", ya que procede de familia de músicos. Su padre tocaba la tuba en bandas locales de Swing y se lo lleva a los conciertos a muy temprana edad. En los años 30 una tal Peter Davis le enseña a tocar la trompeta, puede que este nombre resulte desconocido, pero si añadimos que fue el tutor del legendario Louis Armstrong, la cosa empieza a perfilarse como prometedora. Con solo 18 años Bartholomew se gana el respeto de la escena local, es contratado por la prestigiosa banda de Fats Pinchon con la que viaja por el río Mississippi, e incluso lidera su propia banda. Esto sucede entre los años 1938-41. Más adelante, con motivo de la Segunda Gran Guerra es llamado a filas, pero siguiendo su inteligencia y talento natural aprovecha la estancia en el ejército para aprender a escribir y arreglar música formalmente.
De vuelta a Nueva Orleans forma su propia banda, su prestigio local sigue en aumento, y es capaz de reunir a los mejores músicos de la ciudad, dando lugar a su legendario apodo "The Pit Man", una auténtica mina de ora capaz de tocar cualquier cosa que se le pida, gracias de nuevo a su talento y a su eterno trabajo en equipo con sus excepcionales músicos. Earl Palmer, Frank Fields, Alvin "Red" Tyler, Lee Allen, Ernest Mc Lean, y un jovenzuelo Fats Domino, eran algunos de sus socios, versátiles como pocos, con el "culo pelado" de tocar en toda clase de garitos, constituían una sólida e irrepetible unidad, tal es así que sin ellos probablemente Bartholomew no lo hubiera conseguido.
En 1949 nuestro protagonista ficha para una pequeña discográfica ("De Luxe") y graba como solista "Country Boy", poniendo sobre la mesa sus influencias de gente como Louis Jordan, auténtico padre del Rhythm and Blues. Pero el momento decisivo en la carrera de Barholomew fue su encuentro con Lew Chudd, capo de Imperial Records, en un concierto en Houston. Tras el encuentro, Chudd no se lo piensa y contrata a Bartholomew al instante en calidad de A&R (cazatalentos) y productor del sello. El resto es historia, desde 1950 a 1963 fructifica una de las asociaciones más memorables de la música popular, grabando a algunos de los músicos más legendarios de la zona en los no menos legendarios estudios de grabación J&M de Cosimo Matassa, cuatro reducidas paredes por donde han pasado desde Ray Charles hasta Little Richard, pasando por Dr. John, Allen Toussaint o Etta James.
Las primeras sesiones de Dave Bartholomew para Imperial, en calidad de productor, músico y compositor, comienzan en 1950 con "3x7=21" interpretada por Jewel King, ascendiendo a un digno puesto 4 en las listas de Rhythm and Blues. Ese mismo año Fats Domino, que ya había tocado el piano en la banda de Bartholomew anteriormente, comienza su inspirada carrera en solitario, plagada de éxitos; en total más de 100 grabaciones juntos que comienzan por un fulminante "The Fat Man", irresistible tiempo rápido listo para el baile, y de paso abre el camino para el revolucionario Rock and Roll hecho por blanquitos a mediados de los 50. También en ese 1950, Archival, mítico pianista de Nueva Orleans de gran influencia, grabó el clásico "Stack-A-Lee" convertida en standard con el tiempo, versionada hasta la saciedad (hasta los Clash hacían una entrañable referencia en "Wrong 'Em Boyo" de su aclamado "London Calling"), y mutando en "Stagger Lee" de Lloyd Price, masivo número 1 en 1958.En 1952 surgen las primeras desavenencias entre el capo de Imperial (Lew Chudd) y Bartholomew, y este último abandona Imperial para trabajar con otros sellos como Specialty (hogar de Little Richard y Sam Cooke en sus inicios) o Aladdin. Resultado: la mina de oro es imparable y Bartholomew sigue cosechando grandes éxitos, especialmente "Lawdy Miss Clawdy" de Lloyd Price, un bonito y relajado Blues más adelante re-interpretado por el mismo Elvis. Ante esta situación, Chudd le pide que vuelva, pero esta vez Bartholomew pone sus condiciones, alternando su trabajo en Imperial con otros sellos, proporcionándole libertad, independencia y nuevas ristras de éxitos ("I'm gone" de Shirley & Lee en 1953).
Dave Bartholomew es un avispado hombre de negocios, sustentados estos en su talento, honestidad e incuestionable sello de calidad, pero no duda en dar oportunidades a músicos de ortodoxo Blues, género que lleva en sus raíces y genes. "Big Joe" Turner, T-Bone Walker o Pee Wee Crayton son algunos de los más importantes, de nuevo de gran influencia en las caras pálidas del Rock and Roll.Muchos sitúan el año "cero" del Rock and Roll en 1955, y Chuck Berry, Elvis, Bill Haley o Little Richard fueron algunos de sus ilustres protagonistas, y como no podía ser de otra forma, el bueno de Bartholomew formó parte del poderoso huracán musical que se llevaría por delante a la bien pensante mentalidad norte americana. "Ain't it a shame" de Fats Domino consigue adentrarse en el mercado Pop más allá de las segregaciones raciales y prejuicios de la época, y los adolescentes de todo el país bautizan el sonido de Bartholomew y compañía como "The Big Beat", pero el bueno de Dave no hace caso de etiquetas y él solo cree en el "Sonido Universal".
Los años transcurren, el trabajo continua y los éxitos perduran. La lista de músicos y solistas sigue siendo espectacular, por las manos de Dave Bartholomew, en su etapa Imperial, pasan The Spiders, Roy Brown, Earl King o Chris Kenner, orgullo de Nueva Orleans gracias a incombustibles temas como "Land of 1000 dances" o "I like it like that". Mención aparte merece el grandísimo Smiley Lewis, respetado músico de Rhythm and Blues no reconocido los suficiente, que grabó gemas como "I hear you knocking" o "One night", está última sobre una orgía que Elvis consiguió suavizarla hasta llevarla a lo más alto de las listas de éxitos.
En 1963 termina la alianza entre Dave Bartholomew y Lew Chudd. Hay demasiados cambios: Bartholomew cesa su carrera de productor, Fats Domino ficha para ABC-Paramount y Chudd vende Imperial a Liberty records. Actualmente nuestro héroe con sus 91 años de edad goza de un merecido retiro, y aunque en 1990 entró en esa mentira llamada "Rock and Roll Hall of Fame", me da la impresión que la labor de este hombre no ha sido suficientemente reconocida, aunque poco importa, antes que Stax o Motown uniera blancos y negros al ritmo de la música, Fats Domino y los demás contribuyeron a que el Rhythm and Blues lo bailaran todos los colores, y claro, Dave Bartholomew siempre estuvo ahí.
Morrocotudo talento de Rhythm and Blues!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





