domingo, 24 de mayo de 2009

Pat Todd

En el Rock and Roll, como en cualquier otro arte, siempre existirán personajes anónimos y casi desconocidos que a pesar de ser transparentes al público, continúan con su trabajo contra viento y marea con un aplomo y credibilidad escalofriantes. Este es el caso de Pat Todd, ex cantante del grupo punk californiano Lazy Cowgirls, y antítesis de estrella de Rock. El bueno de Pat puede que no sea guapo, ni joven ni enrollado, pero su visión de la música emociona; una estrofa en su voz o un simple acorde de su guitarra te hace seguir creyendo en el viejo Rock and Roll. Mientras exista gente como Pat Todd, esta música se mantendrá eternamente joven, con su sonrisa exterminadora, sus ojos vidriosos repletos de fuerza, su sensibilidad a flor de piel y su virtud para huir de la mediocre realidad.

Hace unas semanas Pat Todd y su grupo The Rankoutsiders, estuvieron de gira por España, y por lo menos en Madrid las escasas cincuenta almas que ocupábamos la sala fuimos testigos de su enorme discurso musical. Tan solo 20 segundos bastaron para convencernos del potencial del grupo, y a pesar de los estragos del “jet lag”, Pat y los suyos ofrecieron un concierto tremebundo con unos temas que se nutrían de las mejores raíces rockeras aderezadas de influencias Punk con la banda sonando como un cañón. Algunos dicen que el sonido no fue demasiado brillante, da igual, ese ruido alimentado de saturadas guitarras eléctricas emocionó y llegó al alma. En esta reciente gira Pat Todd & the Rankoutsiders venían presentando su reciente trabajo, “Holdin' onto trouble's hand” (2008), un disco mayúsculo en todos los sentidos: emocionante, enérgico, fresco y sobre todo generoso. Pat Todd nos regala 20 canciones sin altibajo alguno, con un sentido de unidad similar a trabajos como “Exile on main street” de los Rolling Stones. Su generoso minutaje deja rastros de talento a lo largo de los 75 minutos que dura el compacto sin altibajo ni relleno alguno. Este trabajo no es otro más, es un viaje hacia la esencia misma del Rock and Roll, con unas canciones que no dejan indiferente y trazan una pequeña carretera secundaria hacia tierras de libertad, donde los bares nunca cierran, “ganar” o “perder” son conceptos relativos, y cada instante es tan valioso como si fuera el último segundo de la existencia.

“Holdin' onto trouble's hand” comienza a todo gas con “Where the sidewalk ends”, un pepinazo con recuerdos a MC5 del “Back in the USA” y Led Zeppelin, y todo un canto a la diversión. “Holdin' onto trouble's hand” es Rock americano de categoría, gran melodía, potentes guitarras, intachables coros y en definitiva, un número uno en potencia.

Con “Wrong turn” y “When the world and you Collide” Pat Todd pone sobre el tapete su baza más íntima y acústica, preciosas canciones donde armónicas, guitarras acústicas y “slide” lanzan un fluido diálogo.

“Billion Dollars Cash” es Rock de raíces envenenado de Punk, compuesta bajo la influencia del Gran Gatsby y Elvis Presley, con sus sueños de libertad, sexo, dinero y poder.

“King of drugs” es un desnudo tema de Blue Grass solo con banjo, que encaja perfectamente en el contexto global del disco y seguro que el mismísimo Steve Earle alucinaría.

“Dangerous times – dead ahead” es tremenda, su explosivo comienzo hace que te subas por las paredes, la encendida voz de Pat es pura dinamita, y el solo de guitarra de Nick Alexander invoca a todos esos traviesos demonios que llevamos dentro.

De elegir una favorita esta sería “Theda”. Todo en ella es estremecedor: la guitarra acústica inicial (recuerdos a Eddie Cochran), los coros, los arreglos de guitarra solista, los dos solos, la cálida voz de Pat... Todo funciona perfectamente.

“The December 12th Blues” es una canción de cumpleaños, de amistad y de buenos deseos; 8 “stonianos” minutos de Boogie Boogie que pasan en un suspiro.

“Tonight i said your name” es otra maravillosa canción con guitarras de 12 cuerdas, mandolina, y pedal steel, que transpira emoción en cada milisegundo.


“Theda” en directo, unos encendidos Pat Todd and the Rankoutsiders en estado de gracia resucitando el espíritu de Gene Vincent and the Blue Caps y los Heartbreakers de Johnny Thunders.

lunes, 30 de marzo de 2009

Greg Sage y The Wipers, primera parte

The Wipers nacieron como un grupo supuestamente Punk en 1977 en Portland, Oregon. El creador y líder de la “criatura” fue Greg Sage. Siempre nadaron a contracorriente; desde el principio rechazaron las reglas del negocio (promoción, giras, entrevistas...), en favor de una utópica autogestión artística y económica con el fin de controlar cada uno de sus movimientos, sin presiones ni imposiciones de terceras personas, intentando preservar, en la medida de lo posible, la pureza de su incendiario discurso musical. Como veremos Greg Sage no es ningún recién llegado, y antes de los Wipers tuvo sus propias experiencias musicales.

Desde mediados de los 60 un jovencísimo Greg Sage siente una precoz fascinación por la música y las distintas técnicas de grabación, no obstante, su padre trabajaba en el mundo de la radio, y Greg tiene la suerte de poseer un equipo de grabación e investiga durante mucho tiempo, incluso antes de aprender a tocar la guitarra, la forma de conseguir un sonido óptimo e intenso. Esta obsesión le conduce a grabar a muchos grupos de instituto de la zona.

La primera experiencia profesional “seria” de Greg Sage en el mundo de la música se produce cuando conoce a
Beauregarde hacia 1969. Beauregarde es un popular luchador de “Wrestling”, que aparte de combatir tiene su propio espectáculo: el mastodóntico luchador entra al ring con una imponente chopper de tres ruedas, y antes de combatir se pone a cantar algunos temas para asombro del público. Beauregarde tiene la intención de grabar su propio disco, y rápidamente le recomiendan a Greg Sage, del que dicen que toca la guitarra como Hendrix. En 1971 se publica “Beauregarde” y el resultado no puede ser mejor, el disco es toda una obra maestra de Soul y Rhythm and Blues mezclado con sicodelia. El álbum está producido, compuesto e interpretado por el propio luchador, con la ayuda de un jovencísimo Greg Sage de 17 años. La guitarra de Sage arroja latigazos de Soul y Blues , pero siempre con un regustillo “ácido” lleno de electricidad.

Como se ha dicho al principio, en 1977 Greg Sage crea los Wipers junto con
Dave Koupal (bajo) y Sam Henry (batería), en principio solo como un proyecto de estudio con idea de grabar 15 discos en 10 años. Al final no se daría ni una cosa ni otra, hicieron sus giras y los discos no llegaron a ese número, pero sus álbumes (sobre todo los primeros) son todo un ejemplo de integridad artística, evolución continua y honestidad. Aunque la actitud del “hazlo tú mismo” de los Wipers encaja perfectamente con la filosofía punk, su música va más allá de etiquetas, quizás sea esta la causa de su escasa aceptación mediática. Cuando empezaron a finales de los setenta no encajaron en la escena Punk, los años 80 fueron duros para el Rock and Roll, y en ese pequeño reducto de Garage revival o nuevo Rock americano tampoco encajaron, y en los 90 a pesar de que grupos como Nirvana, Mudhoney o Dinosaur Jr declararon abiertamente su admiración por la música de Greg Sage y the Wipers, tampoco lograron ir más allá de las fronteras de grupo de culto.

Las masas necesitan identificarse con algo, un estilo concreto, una tendencia, una marca, y en general cualquier cosa que vendan los medios de comunicación. En este contexto, la música de los Wipers, con su distorsión extrema, sus agitadas melodías, y sus desoladores paisajes de aislamiento, confusión y frustración, no encaja en los patrones de las mayorías, The Wipers no es un grupo amable ni cómodo, sus discos no son de fácil digestión, son intensos, enérgicos, eléctricos y apabullantes. Los Wipers tienen personalidad, son el grupo independiente por excelencia, y no lo que nos quiere vender la industria, como cualquiera de esos pseudo grupillos con su imagen perfectamente estudiada que son manejados como títeres.

En 1979 The Wipers publicaron
“Is this real?”, un clásico instantáneo repleto de canciones breves, riffs aplastantes y directos al grano. En la sencillez está su grandeza, la banda suena sólida como el granito, son doce tremendos temas difícilmente etiquetables, cuyo nexo de unión es el estilo único de Greg Sage a la guitarra, su peculiar forma de cantar, y su característico sentido de la melodía. “Dimension 7” es una fascinante experiencia musical, es como acercarse a un precipicio y caer irremisiblemente al vacío. “Return of the rat” es pura fuerza bruta musical. En “Potencial Suicide” la tensión se puede cortar a base de retroalimentación sónica. “Don't know what i am” alcanza la categoría de himno como quién no quiere la cosa. “Let's go let's go away” trae a la mente a los mismísimos Heartbreakers de Johnny Thunders. “Alien boy” es un violento guiño a las películas de ciencia ficción. El lado más Pop, siempre presente, es más obvio en “Mystery”, “Wait a minute” o “Is this real?”.

En 1981 el grupo edita
“Youth of America”, un disco completamente diferente al anterior. Mientras que “Is this Real?” está formado por breves canciones más próximas al Punk, “Youth of America” es más denso y sicodélico, con un sonido menos rabioso pero más rico en matices. El grupo sigue con el formato de clásico power trío a base de guitarra, bajo y batería, pero está vez hay ocasionales arreglos de piano. En “Youth of America” las canciones son mucho más extensas, llegando hasta los diez minutos del brutal tema que da título al LP, sin duda de lo mejor del álbum con esos inolvidables abrasadores ataques de Feedback. Con el tiempo “Youth of America” se ha convertido en el trabajo más celebrado de los Wipers, y supone una ruptura de planteamientos respecto a su primer LP, pero en el fondo las pistas son las mismas: buenísimas canciones repletas de adictivas melodías, pero en esta ocasión la salvaje distorsión pasa a un segundo plano para dar mayor énfasis a las texturas y sensaciones musicales. Una obra maestra absoluta, extrema y llena de matices que se descubren con el tiempo, y cada escucha supone una experiencia nueva.

Los dos primeros LP's del grupo en su momento fueron editados por
“Park Avenue records”, pero el grupo no percibió ni un céntimo en concepto de royalties. En el 2005 Greg Sage, tras años de pleitos, recuperó los derechos de estos discos y actualmente están editados en su propio sello discográfico (Zeno Records), en formato LP con un buen prensaje y presentación de lujo. Junto a los discos de los Wipers también está disponible en “Zeno records” el excelente LP de Beauregarde.

"Return of the rat" de su primer álbum, canción excepcional y vídeo divertidísimo

jueves, 19 de marzo de 2009

Graham Parker "Squeezing out sparks"

Estamos en Inglaterra a mediados de los 70, la escena musical es aburridísima, el Rock sinfónico está en pleno auge, el Rock and Roll es una reliquia del pasado y nadie parece recordar los viejos buenos tiempos. En los Pubs la situación es muy distinta, muchas bandas recuperan la antigua rabia y nervio de antaño, y poco a poco se forma un circuito de pequeños Bares, donde además de beber cerveza, se puede disfrutar de música en directo que revive los clásicos del Rhythm and Blues y Rock and Roll primigenio, que al poco tiempo desemboca en la explosión de la música Punk. Dr. Feelgood, Count Bishops, Ducks DeLuxe o Brinsley Swartz fueron algunas de las bandas más emblemáticas del movimiento “Pub Rock”.

Es en esta época, mitad de los 70, cuando surge una nueva generación de cantantes y compositores, que incluyen a Elvis Costello, Graham Parker y un poco más adelante a Joe Jackson. Al contrario que los Punks, que crean su propia “revuelta juvenil” a base de inconformismo y ataque frontal al sistema, Graham Parker y compañía acentúan más su lado emotivo con unas letras cargadas de ingenuidad e ironía, y una música rica en originales melodías.

Graham Parker desde 1976 viene acompañado por una “super banda” llamada The Rumour, formada por miembros de Ducks Deluxe y Brisnley Swartz. El sonido es enérgico y hacen incapié en la fuerza de las guitarras, combinado con un teclado que añade profundidad a las canciones sobre una contundente sección rítmica. Editaron algunos soberbios albumes como “Howlin Wind” o “Heat Treatment”, y aunque “Stick to me” era un poco más flojo, facilitó la salida del grupo de Mercury Records para entrar a formar parte de Arista. Graham Parker en relación con su ruptura con Mercury grabó la fantástica “Mercury poisoning” no aparecida en ningún LP.

 En 1979 el grupo se dispone a grabar un nuevo álbum, pero cada miembro va a lo suyo, hay demasiados “egos” y el potencial de las nuevas canciones no se aprovecha como es debido. Se dice que en ocasiones la función de un productor discográfico es actuar como mediador del grupo, y hacer que la grabación fluya con naturalidad. Sin duda esta labor la ejerció a la perfección Jack Nitzche, productor de “Squeezing out sparks”, título del siguiente trabajo de Graham Parker and The Rumour. Nitzche tenía un glorioso currículum en el mundillo del Pop, entre muchas cosas fue el “arquitecto” del muro de sonido de Phil Spector, participó en algunas de las canciones más legendarias de los Rolling Stones en los 60, y también produjo y “arregló” algunos de los álbumes más importantes de Neil Young. Jack Nitzche consiguió que el grupo sonara tremendamente sólido, emotivo y conjuntado, dotando al material del disco de un brillo especial, que treinta años después no ha perdido un ápice de intensidad y constituye toda una obra maestra de la “Nueva Ola”.
“Squeezing out sparks” es un disco de muy fácil escucha, atrapa a la primera gracias a sus pegadizos estribillos, guitarras vibrantes y un sonido más cercano al directo, como si el grupo tocara en uno de esos pequeños Pubs mientras el público bebe y se divierte. Diez canciones perfectas, sin relleno alguno, que fluyen con naturalidad y lo único que exigen del oyente es ganas de diversión, un objetivo tan básico como trascendente en el fondo. Pero “Squeezing out sparks” no se queda en la superficie, para todo aquél que esté dispuesto a bucear en dichas canciones, hay un mundo cargado de ironía donde el autor nos abre su corazón, y aunque no siempre promete un final feliz, Graham Parker es capaz de emocionar con sus certeras frases a bocajarro.
“Squeezing out sparks” abre con “Discovery Japan”, un potente tema donde las guitarras suenan como es debido, y un original y emocionante estribillo atrapa a la primera mientras Parker escupe sus emocionantes estrofas (“.. no hay nada a lo que agarrarse cuando la gravedad te traiciona y todos los besos te esclavizan”). 
 
“Local girls” es otro clásico inmediato, arropado por un teclado saltarín, con guitarras que recuerdan a un Chuck Berry puesto al día con ritmos de música disco. De nuevo el irónico estribillo es demoledor (“No molestar a las chicas locales”).

“Nobody hurts you” no baja la intensidad del disco, toda una fiesta de guitarras rítmicas, solistas y la voz de Graham Parker de nuevo toca la fibra sensible (“Nadie te hiere tanto como tú mismo”).

“You can't be too strong” es uno de los momentos más emocionantes del disco, elaborada solo con guitarras acústicas, el teclado de fondo, y por encima la afectada voz de Graham Parker, tan íntima y melancólica, que nos muestra a alguien deshecho por dentro aunque por fuera aparenta que todo está bien.

Con “Passion is no ordinary word” llega el punto álgido del disco, todo un festival de guitarras eléctricas y acústicas, para uno de los títulos más bellos de una canción, "Pasión no es una palabra ordinaria", cada estrofa de Parker es un doloroso dardo a los corazones heridos:

"Funciona mucho mejor en la fantasía
La Imaginación es algo que me viene fácil
porque esto no es nada si no es irreal
cuando finjo tocarte, tú finges sentir"

Después de semejante derroche de emoción, nada mejor que un Rock and Roll directo y desenfadado. “Saturday night is dead” habla de usar algún día el pensamiento propio, de la gente que no encaja en los cánones de las mayorías, y del aburrimiento que supone un sábado por la noche que te conduce al funeral de los domingos. Será que me hago mayor que esta canción me llega al alma.

“Love gets you twisted” es otra preciosa canción, donde se nota la mano de Nitzche en esos arreglos orquestales simulados con un simple pero efectivísimo teclado. La banda camina con convicción y seguridad en una interpretación llena de sentimiento hasta el último segundo:

"El amor te retuerce todo el tiempo
los corazones están en fila, para romperse cada día
...
Cuando ella está en mis brazos
no puedo ver el otro punto de vista"

“Protection” es todo un “rompe pistas”, auténtica música de baile con toques de Rocksteady e incluso Reggae, con las omnipresentes y orgullosas guitarras dialogando, el teclado inquieto, un estribillo en carne viva aplicado como alcohol a una herida infectada:

"No puedo conseguir protección
Todas las bombas están detonando
y todos me dicen que no me asuste y actúe como si no me importase
por eso llevo una expresión en blanco para ocultar mi auténtica impresión
apaga las noticias de la radio, solamente enciende esta emisora"

“Squeezing out sparks” cierra con “Waiting for the UFO's” y “Don't get excited”, otras dos joyas que completan las 10 canciones del disco, que en mi opinión Graham Parker no ha vuelto a superar, y eso que hasta el día de hoy ha editado muchísimos discos, algunos de ellos maravillosos, como son sus últimas obras: “Songs of no consequence” (2005) con una aproximación al sonido añejo de The Rumour, o “Your country” (2004), que conduce hacia terrenos más country pero sin perder la elegancia Pop de este hombre. Sin lugar a dudas Graham Parker es uno de los grandes. Todo un genio a la sombra que aún no se ha valorado bastante.

En 1979 cuando se editó "Squeezing out sparks" también se publicó "Live sparks", pero no en el circuito comercial sino para la radio y otros medios. En la siguiente dirección lo podéis descargar. El disco incluye las diez canciones en el mismo orden que el disco oficial, más una maravillosa versión de los Jackson Five y la "inédita" "Mercury poisoning".

http://rapidshare.com/files/211162078/graham_parker_and_the_rumour_live_sparks.rar

viernes, 27 de febrero de 2009

People who died

“People who died” es un frenético Rock and Roll que trata sobre la vida y la gente que vive al límite. Es un homenaje a todas esas personas que viven deprisa sin saber lo que ocurrirá mañana, situados permanentemente en la fina línea que divide vida y muerte. “People who died” trata sobre la cultura de las drogas, pero también es Rock and Roll clásico, directo, honesto, vibrante, emotivo y salido de las tripas. Su autor es Jim Carroll, un personaje fascinante, nacido en 1950, jugador de baloncesto profesional en el instituto, Yonkie precoz, escritor y poeta desde los 17, colaborador de Andy Warhol, superviviente en las duras calles de Nueva York, ferviente admirador de la generación Beat encarnada en Kerouac o Burroughs, estrella del Rock and Roll y amigo íntimo de Patti Smith y Lou Reed. Si queréis conocer más sobre Jim Carroll no os perdáis su autobiografía titulada “Bascketball diaries” (Aquí titulado “Diario de un rebelde”), que fue editada en 1978, pero disponible con relativa facilidad en edición barata.

Jim Carroll antes de ganarse la vida con el “Spoken word” publicó varios discos, pero sin duda el mejor es el primero, “Catholic Boy”, donde está incluida la anfetamínica “People who died”. Publicado en 1980, es uno de esos increíbles álbumes que ya no se hacen, con robusto sonido, contundentes guitarras y unas composiciones de Jim Carroll que se abren camino entre la poesía y el mejor Rock and Roll.“People who died” es el mejor y más emotivo tributo que Carroll podía rendir a sus amigos fallecidos, todos ellos desaparecidos a muy temprana edad. En “People who died” caminan los fantasmas de Teddy, caído desde un tejado a los 12 mientras esnifaba pegamento, Cathy electrocutada, Bobby muerto de leucemia a los 14, a Georgie se lo llevó la hepatitis, Bobby se ahorcó y Judy se tiró al metro. Todos ellos caminaron por el lado más salvaje e indomable de la vida. Aquí tenéis el texto íntegro original:

Teddy sniffing glue, he was 12 years old
Fell from the roof on East Two-nine
Cathy was 11 when she pulled the plug
On 26 reds and a bottle of wine
Bobby got leukemia, 14 years old
He looked like 65 when he died
He was a friend of mine

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

G-berg and Georgie let their gimmicks go rotten
So they died of hepatitis in upper Manhattan
Sly in Vietnam took a bullet in the head
Bobby OD'd on Drano on the night that he was wed
They were two more friends of mine
Two more friends that died

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Mary took a dry dive from a hotel room
Bobby hung himself from a cell in the tombs
Judy jumped in front of a subway train
Eddie got slit in the jugular vein
And Eddie, I miss you more than all the others
And I salute you brother

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Herbie pushed Tony from the Boys' Club roof
Tony thought that his rage was just some goof
But Herbie sure gave Tony some bitchen proof
"Hey," Herbie said, "Tony, can you fly?"
But Tony couldn't fly, Tony died

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Brian got busted on a narco rap
He beat the rap by rattin' on some bikers
He said, "Hey, I know it's dangerous, but it sure beats Riker's"
But the next day he got offed by the very same bikers

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Teddy sniffing glue, he was 12 years old
Fell from the roof on East Two-nine
Cathy was 11 when she pulled the plug
On 26 reds and a bottle of wine
Bobby got leukemia, 14 years old
He looked like 65 when he died
He was a friend of mine

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

G-berg and Georgie let their gimmicks go rotten
So they died of hepatitis in upper Manhattan
Sly in Vietnam took a bullet in the head
Bobby OD'd on Drano on the night that he was wed
They were two more friends of mine
Two more friends that died

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Mary took a dry dive from a hotel room
Bobby hung himself from a cell in the tombs
Judy jumped in front of a subway train
Eddie got slit in the jugular vein
And Eddie, I miss you more than all the others
And I salute you brother

Those are people who died, died
They were all my friends, and they died

Esta entrada está dedicada a una persona que nos dejó hace algunos años. Siempre rondaba por el centro de mi ciudad, y nos quería mucho a mí y a mí familia. Era un gran bebedor, pero siempre se buscaba muy bien la vida a base de “chapucillas” para otros. Jamás nos hizo desplante ni “feo” alguno, siempre amable, divertido, y lo poco que tenía lo compartía. Todavía recuerdo ese vino barato que compartíamos en algún bar de la zona, con su humanidad y fascinante conversación. Todo el mundo en el barrio le quería, no podía ser de otro modo, solo era malo para él. Kike tenía un corazón de oro, y le recuerdo muy a menudo con su eterna simpatía y su sonrisa de adolescente.

"People who died" en todo su esplendor


martes, 17 de febrero de 2009

Beau Brummels

Retrocedemos a 1964, los Beatles están en su momento más dulce, triunfan en todo el mundo e invaden las listas de éxitos americanas, y en poco tiempo la “Beatlemanía” se extiende como una contagiosa enfermedad. Consecuencia: surgen en el país un montón de bandas influidas por los Beatles como Byrds, Turtles, Monkees y muchas más.

Los Beau Brummels fueron otra de estas bandas que crecieron bajo la alargada sombra de los Beatles en la zona de San Francisco, algún año antes de que la población se rindiera ante el "poder de las flores", y el movimiento Hippie surgiera con vocación para cambiar el mundo. Pero los Brummels no fueron otra banda más, eran especiales, y sobre todo fueron de los primeros en recoger el testigo del Pop anglófilo en Estados Unidos, y también fueron precursores del sonido de la Costa Oeste influyendo en muchos otros grupos que surgirían a los pocos años.

Los primeros singles de los Brummels como “Laugh, laugh” o “Just a little” estaban muy influidos por el Merseybeat importado de Inglaterra, y aunque en 1965 esas canciones coparon las listas de éxitos americanas, algunos críticos les calalogaron injustamente de mera copia de los Beatles. Los Beau Brummels del 65 eran una banda de cinco dotados músicos que combinaban el Pop británico de la época, con sus raíces americanas canalizadas a través de estilos como Rhythm and Blues, Country o Folk. Sal Valentino poseía una voz llena de sensibilidad, a la altura de los más grandes cantantes, que se acoplaba perfectamente a los preciosos juegos de voces del resto de los componentes.

Pero sobre todo, lo que permanece son las composiciones propias del grupo, en su mayoría del guitarrista Ron Elliott. Fantásticas canciones de menos de tres minutos que el tiempo ha tratado con mimo gracias a su espontaneidad, optimismo y esa fuerza que produce un extraño cosquilleo de bienestar para los sentidos. Auténtica “música para los buenos momentos” nacida para ser disfrutada, y basada en los básicos acordes del Rock and Roll con unas melodías que cortan la respiración.

Los Beau Brummels son responsables de una discografía admirable. Salvo algún desliz, todo lo que grabaron, entre 1964 y 1968, es de una calidad abrumadora, y muestra a un grupo en permanente movimiento y evolución, pero sin perder nunca su estilo particular, ni tampoco ese don para elaborar maravillosas canciones artesanales que rozan la perfección.

En 1965 publicaron “Introducing the Beau Brummels” y “Volumen. 2” en la independiente Autum Records, dos discos sobresalientes de sabor británico. Hay ecos de Beatles, Searchers y Hollies, pero también las ricas raíces de la música popular americana están presentes. Casi todos los temas son composiciones propias y la producción corre a cargo de Sly Stewart, músico de sesión y líder de los increíbles Sly and the Family Stone, cuya labor es ni más ni menos que enaltecer tan tremendo material sacando afuera lo mejor que lleva el grupo: sonido directo, simple y al mismo tiempo elaborados, y nada sobrecargados arreglos. Estos dos LP’s son mis preferidos, y si os gusta el sonido de los 60 y las buenas melodías no los deberíais dejar pasar.

En 1966 Autum Records es absorbida por la Warner Bros. y su primer trabajo para la gran compañía es “Beau Brummels 66”. Se trata de un disco de correctas versiones de la época, que no va más allá de lo anecdótico. Se nota que se ha grabado con prisas entre los escasos huecos libres que tiene el grupo en sus extenuantes giras. Sin duda estos chicos lo podían hacer mucho mejor, y desde luego que así fue. En 1967 y 1968 grabaron “Triangle” y “Bradley’s Barn” respectivamente, dos trabajos con mayúsculas, inundados de sus habituales melodías y preciosos juegos de voces, con elementos de Folk, una pizca de Sicodelia y bastante Country, sobre todo presente en “Bradeley’s Barn”. En definitiva, dos discos que con el tiempo se han convertido en piezas claves del sonido “Costa Oeste” y constituyen un crisol de músicas con todos sus matices, colores y sensaciones. Simplemente la magia hecha música.

"Gentley wandering ways", precursores del Country-Rock


"Fine with me" y sus deliciosos juegos de voces


"In good time", con un sonido más cercano al Garage

lunes, 9 de febrero de 2009

Lux Interior

Hace un mes escaso nos llegó la noticia de la muerte de Ron Asheton, toda una fuente de inspiración del lado más peligroso de la música, y ahora, hace escasos días, nos dicen que es Lux Interior el fallecido. Lux Interior fue fundador de los Cramps, junto con su mujer, la bella Poison Ivy, en los lejanos tiempos de 1972 en Sacramento, California. Su música bebía de los clásicos sonidos del Rockabilly de los años 50, Country añejo, de los Bluesmen más primitivos, pero también su música contenía muchísimos elementos del Garage-Punk sicodélico de los años 60, y en general eran unos chiflados de toda esa maravillosa contracultura de pelis de serie Z, comics, zombies, calaveras, esqueletos y sexo desinhibido, todo ello mezclado con toneladas de diversión, energía y electricidad.

The Cramps desde que empezaron hasta la muerte del bueno de Interior han seguido en activo, ofreciendo asombrosas actuaciones siempre al límite de la integridad física del propio Lux, y sobre todo, grabando discos maravillosos, unos mejores que otros, pero siempre divertidísimos y con un nivel de calidad incuestionable.

The Cramps aunque estaban inspirados por los sonidos de Rock and Roll más clásico y tenebroso, a mediados de los 70 fueron muy bien recibidos por el movimiento Punk neoyorquino, e incluso inspiraron a un montón de esas bandas. Su sonido en sus inicios era de lo más descarnado y descarado. No había bajo, tan solo dos chirriantes guitarras en invocación permanente al espíritu de Link Wray, batería, y por encima la ultra-cool (odio esta palabra, pero encaja perfectamente) voz de Lux Interior y esa fascinante actitud y puesta en escena.

Discos como “Off the bone”, “Songs the Lord Taught us”, “Psychedelic Jungle”, “Smell of female”, “A date with Elvis” o “Stay sick” siempre quedarán en mi corazón como una influencia básica y una manera fascinante de entender el Rock and Roll. Aunque Lux Interior ha muerto con 62 años, siempre será el eterno adolescente de ultratumba con sus gafas de sol en la oscuridad. Descansa en Paz.


"Hanky, Panky", una rareza de 1982


jueves, 29 de enero de 2009

Ron Asheton, Réquiem por un Stooge

No fun to hang around
Feeling that same old way
No fun to hang around

Freaked out for another day


Este párrafo es un extracto de la letra de “No Fun” grabada por The Stooges de Detroit en 1969. Esta canción, precursora del Punk, es un rabioso canto al aburrimiento que a muchos nos activó un mecanismo en el cerebro, y para bien o para mal no volvimos a ser los mismos. Desgraciadamente el pasado 6 de enero nos llegó la triste noticia del fallecimiento de Ron Asheton a los 60 años, miembro fundador de los Stooges junto con su hermano Scott, Dave Alexander e Iggy Pop. Ron fue el guitarrista de los dos primeros LP's del grupo, “The Stooges” (1969) y “Funhouse” (1970), y más adelante se pasó al bajo en el imprescindible “Raw Power” (1973), último disco relevante del grupo.

The Stooges, partiendo del Rock and Roll clásico, fueron creadores. No eran unos virtuosos pero si tremendamente sólidos e imaginativos, tocaban al máximo volumen y no se andaban con rodeos, iban directos al grano y su música reflejaba lo que eran: peligrosos, pendencieros e inconformistas.

El estilo de Ron Ashenton como guitarrista ha trascendido al tiempo, espacio y a la propia muerte, y por derecho propio se ha convertido en un punto de referencia fundamental de la música Punk, y un elemento básico para comprender la evolución del Rock and Roll desde finales del los 60.

Como muchos jóvenes americanos de mediados de los 60, a Ron Asheton le influyeron decisivamente todos esos grupos clásicos de la llamada “Invasión Británica”. Él mismo nos lo cuenta: (...) Dave (Alexander) me propuso que fuéramos a Inglaterra. Vendí la moto, una Honda 305, y nos fuimos. Vimos a los Who en el Cavern. Townshend empezó a destrozar la Rickenbacker de doce cuerdas. El caos era total. Los gritos del público no eran de felicidad, eran aullidos animales. Yo tenía miedo. No era divertido, pero estaba hipnotizado. Aquella música conducía a la gente a extremos peligrosos. Entonces me di cuenta de que aquello era lo que yo quería hacer.

En 1968 se forman los Stooges y al año siguiente fichan por “Elektra Records” y graban “The Stooges”, que contiene clásicos absolutos como “1969”, “I wanna be your dog”, “No Fun” o “Real cool time”, algunos de ellos compuestos sobre la marcha ya que apenas tenían repertorio. El productor John Cale les repetía continuamente que los amplis tan altos no sonaban bien. En palabras de Ron: (...) no sabíamos tocar si no era a ese volumen (...) Al final, llegamos a un acuerdo. Bajamos los amplis al nueve.

En 1970 los Stooges grabaron “Funhouse”, para muchos su mejor disco, completamente diferente al anterior, más improvisado y con una evolución hacia formas de Jazz libre gracias al Saxo del quinto Stooge, Steve Mackay. Las guitarras de Ron Ashenton, al igual que los colores de la portada de la carpeta, parecen sacadas del mismo infierno, son un exorcismo de distorsión pasadas por “Wah-Wah” generadoras de una música tan radical como primaria. Así lo describe Asheton: La paz y el amor tenían poco que ver con aquellas canciones. Nos daba igual que la gente se sintiera bien. Nos interesaba más lo que estaba pasando en realidad, lo aburrido que era todo, cómo te tratan en realidad. La palabra perfecta para describir nuestra actitud era “Basura”. Que les den por saco, somos basura, nos da igual.

A pesar de publicar grandes discos y de ofrecer conciertos que a nadie dejaban indiferentes, la convivencia en el grupo era cada vez más difícil, y la entrada de las drogas duras no ayudaron a mejorar la situación. A pesar de todo hay anécdotas divertidas que el mismo Asheton relata:

Cada vez que tocábamos en Nueva York, venía un tipo y nos daba un frasquito lleno de cocaína. Una noche estábamos sentados en el camerino con Miles Davis, y al final llega el tío y tira un buen montoncito sobre la mesa. Imaginad la escena; la cabeza de Miles Davis junto a la de los Stooges, todos esnifando. Allí no quedó nada. Más tarde Miles Davis diría de nosotros: “Los Stooges son originales, tienen alma”.

Al poco tiempo expulsan del grupo al bajista Dave Alexander y entra en su lugar James Williamson. Ron Asheton lo describe así: (...) Empezamos a probar a gente, y James Williamson se presentó a la prueba. Yo tocaba todo acordes potentes, mientras que él utilizaba acordes más melódicos, iba un poco más allá de mi estilo Stooge. Nos pareció bien, era un tipo que ya conocíamos, y era buen guitarrista.

Los problemas de adicción a la heroína entre algunos miembros del grupo se acrecentan, los Stooges son una máquina de quemar dinero y la discográfica pronto se cansa y les echa a la calle. Iggy Pop viaja a Nueva York y coincide con David Bowie y su manager Tony DeFries, resultado: al día siguiente Iggy firma un contrato con la CBS y viaja a Londres con James Williamson para grabar un nuevo disco. Ron Asheton nos cuenta la incorporación de su hermano y él al resto del grupo: Iggy y James se fueron a Inglaterra, y al cabo de tres meses, típico de Iggy, me llama y me dice, “Hemos probado cien baterías y cien bajistas, y no encontramos a nadie suficientemente bueno. ¿Por qué no venís tú y tu hermano a tocar la batería y el bajo?”.

Efectivamente los hermanos Asheton viajan a Londres y en 1972 graban “Raw Power”, último disco del grupo y para mi el mejor. Ron Asheton ejerce de bajista y se ocupa de las guitarras un inspiradísimo James Williamson. Aunque las mezclas finales de “Raw Power” son un desastre, sin apenas oírse el bajo y la batería, las ocho canciones que lo contienen son a cada cual mejor. Como nunca es tarde, este problema técnico lo solventó Iggy Pop en 1996, y remasterizó el disco con un corte mucho más violento que el original, donde pueden apreciarse todos los temas en su máximo esplendor gracias a ese muro de sonido con vocación para reventar tímpanos.

Después de “Raw Power” los Stooges se separaron definitivamente. Ron Asheton colaboró con cierta frecuencia con Iggy Pop, a mediados de los 70 formó The New Order con otros ilustres nombres de la escena de Detroit, también tocó con Destroy All Monsters a finales de los 70, o con New Race a principios de los 80, este último grupo formado por miembros de los australianos Radio Birdman enormemente influidos por el sonido de los Stooges.

Desde la separación de los Stooges en 1974 se fue generando una gran expectación hacia el grupo y el mito fue en ascenso. Después de todo el vendaval del Punk del 77 y del Grunge de principios de los 90, que tomaban a los Stooges como uno de sus máximos referentes, el mito creció cada vez más. Ante la demanda, en 2002 el sueño se hizo realidad y se juntó la formación original de los Stooges, con Mike Watt sustituyendo al fallecido Dave Alexander. Desde entonces han tocado en un montón de conciertos, sobre todo festivales, pero ya no es lo mismo, ya no son esos jóvenes inconformistas que no encajaban en el orden social. Los Stooges del nuevo milenio, desde mi punto de vista, son un grupo de Rock inofensivo y muy profesional que explota su glorioso pasado sin apenas factor sorpresa, excepto cuando tocan alguna de sus nuevas canciones, que palidecen al lado de las clásicas. Después de la muerte de Ron Asheton no se sabe bien cual será el futuro de los renovados Stooges, pero por suerte quedan los discos del pasado que siempre nos permitirán viajar a la esencia misma del Rock and Roll.

Los extractos de las declaraciones de Ron Asheton los he copiado del imprescindible libro "Por favor mátame: la historia oral del Punk"




domingo, 18 de enero de 2009

Scott McCaughey

Desde este espacio hacía tiempo que quería rendir pequeño tributo a alguien en activo, con sus mil y un proyectos, vivito, coleando y bien. Scott McCaughey es el nombre del personaje, y para el que escribe un auténtico genio y orfebre de la canción con su fascinante y abrumador abanico de influencias, texturas y sensaciones musicales.

Scott procede de Seattle, Washington, y su primera banda conocida fue Dynette Set, con los que tocó hacia finales de los años setenta junto a Christy McWilson (hoy su actual mujer). En 1982 McCaughey deja Dynette Set y funda con su amigo Chuck Carrol los Young Fresh Fellows.

Young Fresh Fellows estaban formados por cuatro maravillosos músicos (Scott, Chuck, Tad, Jim y posteriormente Kurt), y su música no conocía límites estilísticos, abarcaron absolutamente todos los estilos: Country, Rockabilly, Garage, Folk, Sicodelia, Power-Pop, Punk, Rhythm and Blues... y siempre ejecutada con un sentido de la diversión y una inmediatez que jamás debería perder el Rock and Roll; pero sobre todo está presente la sensibilidad Pop de Scott McCaughey, compositor de casi todos los temas, capaz de emocionar con su universo particular y plasmar esa magia en canciones de tres minutos.

La discografía de Young Fresh Fellows es bastante extensa, y jamás han dado un paso en falso, todos los discos son increíblemente buenos y suponen una inyección de optimista vitalidad. Amasan un montón de influencias, pero no copian, suenan a ellos mismos pero con un profundo respeto a la tradición del Rock and Roll y sin tomarse nada en serio, ni si quiera a ellos mismos, simplemente, aludiendo al título de uno de sus discos, son "los hombres que aman la música". A lo largo de los surcos de sus discos hay recuerdos a los Kinks y Neil Young, NRBQ y Billy Childish, Badfinger y Replacements, Beatles y Elvis, Hank Williams y Sonics, Velvet y Rufus Thomas, “nuestros” Vancouvers y Brian Wilson, y cientos de influencias más. Muchos de sus discos los grabaron en los Egg Studios de Seattle con el genial productor Conrad Uno, y aunque todos son estupendos, mis favoritos son “The Men Who Loved Music” y “Electric Bird Diggest”.

En la primera mitad de los 90 Young Fresh Fellows disfrutaron de cierto éxito en España, gracias a publicaciones musicales como Ruta 66 y sellos discográficos (Munster Records) que editaron abundante material del grupo. Young Fresh Fellows incluso salieron de gira por España ofreciendo inflamables conciertos todavía presentes en la memoria de muchos de nosotros.

En 1993 Peter Buck de REM, llega a la ciudad de Seattle desde Athens, y rápidamente conecta con Scott. Ambos sienten admiración mutua y comparten gustos musicales. Como resultado forman The Minus 5, un proyecto común sin ninguna pretensión, tan solo existe para dar rienda suelta a sus pasiones musicales, que en ocasiones dejan en segundo plano para atender sus obligaciones principales. El núcleo básico de Minus 5 lo compone Scott McCaughey y Peter Buck, el resto son reputados músicos más o menos estables que van y vienen (gente de NRBQ, Poises, Wilco, Smithereens...). Desde 1995 el grupo ha publicado un buen puñado de discos de estudio (el último del 2006) repletos de canciones firmadas por Scott con todo lo bueno que ello conlleva, quizás con una vena más Pop y abierta a la experimentación, pero con la pasión y sensibilidad intactos, y lo más importante, con la misma espontaneidad de siempre. Como en Young Fresh Fellows, todos los discos son excelentes, quizás el primero (“Old liquidator”) sea más extraño y fragmentario, pero siempre son una garantía, y en esta época de medianías, sus discos son recibidos como una fuente inagotable en medio del árido panorama musical actual.

En 1995 Peter Buck pide a Scott que se una a los REM como segundo guitarrista para la gira de “Monster”. Un entusiasmado Scott vuela a Los Angeles donde hace una prueba con las mega estrellas, y rápidamente se convierte en el quinto miembro de REM como soporte estable para las giras, no solamente de “Monster” sino hasta el día de hoy.

Aparte de todos estos proyectos, Scott McCaughey ha producido muchísimos discos para otros grupos, en 1986 formó Ernest Anyway & the Mighty Squirrels, que no son otros que Young Fresh Fellows rindiendo homenaje a Johnny Kidd and the Pirates (el mejor grupo de Rock and Roll inglés de los 50 y 60!!!). En 1989 publicó un disco en solitario (“My Chartreuse opinion”), en el 2002 formó The New Strychnines con tres cuartas partes del grupo Mudhoney, ejerciendo de teclista para rendir tributo a los Sonics (el mejor grupo de Garage y Rock and Roll amerciano de los 60!!!). Scott toca con frecuencia en la escena local de Seattle como miembro de grupos como Tautara, Magnificant Seven y su grupo de versiones de Nick Lowe (de los mejores compositores de canciones Pop!!!), The Lowbeats. Sin duda un personaje fascinante que aún no ha sido suficientemente valorado.

Young Fresh Fellows, "Your truth, our lies": una buena muestra de su poderío en directo



The Minus 5, "Cementery Row W 14": una de las canciones más bellas del 2006 en perfecta sintonía con John Lennon con un "Lap steel" que corta la respiración



The New Strychnines, "Louie, Louie": Incendiario homenaje a los Sonics y una de las mejores versiones del tema. Scott toca el órgano.

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