jueves, 2 de septiembre de 2010

Shoes, "Black Vinyl Shoes"

Zion, Illinois, probablemente en los 70 no fuera un punto de efervescencia musical, los discos llegaban con cuenta gotas o directamente no llegaban. En este entorno se criaron los chicos de Shoes, pero esta sequía musical no les desanimó a tocar, formar una banda y lanzarse a la carretera de la melodía. Gracias a la radio, como muchos otros adolescentes, un grupo de jovenzuelos, que después serían Shoes (sin The) descubren las bondades musicales de Beatles, Easybeats o Badfinger. Sin casi medios económicos, pero con mucha pasión por la música, se compraron con sus ahorros una grabadora de cuatro pistas, y de forma casera grabaron un puñado de canciones que formarían en 1977 el núcleo de su primer álbum, el asombroso "Black Vinyl Shoes".

Pese a tener una producción un tanto primitiva, y demasiado limpia, este trabajo ha envejecido de forma admirable. Por encima del espíritu amateur del disco, brillan unas canciones iluminadas de coloridos Pop, unas guitarras que se encuentran y se alejan con maestría, deliciosos giros vocales, y quince canciones que en 1977 ayudarían a definir ese invento, con el que a muchos se nos llena la boca, llamado Power-Pop. Quince temas que raras veces superan los 3 minutos, con estribillos perfectos, dignos de alcanzar las mieles del éxito, pero que por razones que se escapan al entendimiento, final y felizmente han quedado en el fondo de armario del Pop más exquisito de los años 70.

En el 2009 el sello de Barcelona Wah Wah Records reeditó este impecable trabajo como se merece: vinilo grueso, excelente presentación y sorpresas varias... y aunque el plano sonido al principio pueda alejarnos de las esenciales canciones, si se le da una oportunidad, la empatía hacia este trabajo crece a cada nueva escucha. "Not me", "Tragedy", "Fatal", "Okay" o "It really hurts" son solo una muestra de grandes canciones que ganan a cada escucha, que por otra parte no destacan sobre el resto de una obra casi perfecta, que habla sobre amores y desamores con la urgencia propia de la alocada adolescencia. En definitiva, "Black Vinyl Shoes" de trata de un buen ejemplo de Rock and Roll puesto al servicio de la melodía y de la canción.

"Boys don't lie" un clásico fulminante

sábado, 31 de julio de 2010

Peter Case, "Wig!"

¿Como se siente uno cuando tiene un pie en el otro mundo? Peter Case lo sabe muy bien. Una operación de cirugía a corazón abierto casi acaba con él, pero por fortuna todo ha salido bien, y como se suele decir, "lo que no te mata te hará más fuerte". Peter Case ha regresado hecho un gallo de pelea con una nueva colección de canciones ásperas, "rockosas", que se clavan en el alma cual arma afilada, quizás el mismo estilete con que le practicaron la cirugía.

Atrás quedan los tiempos de juventud de Nervers y Plimsouls, ambas bandas donde Case formó parte en los 70 y 80 respectivamente. "Wig!" comienza justo donde termina esa maravillosa colaborarción en "Live at Raji's" de Dream Syndicate ("John Coltrane Stereo Blues"), es Blues clásico, unas veces alimentado de pianos con sabor a burdel, saturadas guitarras desprovistas de florituras, o armónicas en estado de ebullición; otras veces las canciones nos trasladan al profundo Sur de los USA, de nuevo Blues, pero en formato más desnudo, acústico e incisivo, deslizándose por el filo de guitarras slide y de 12 cuerdas. Peter Case habla perfectamente el lenguaje del Blues, en un disco honesto que transmite vitalidad e inconformismo, maneja los tópicos del género como si fueran propios, con letras sencillas, directas y efectivas.

"Wig!" se compone de 12 excelentes temas que penetran en el corazón de Rock and Roll, complemento ideal para un largo viaje por el desierto, con la policía muy de cerca pisándote los talones después de una noche de juerga. Comienza con la desgarradora "Banks of the river", perezosa y eléctrica, con la voz de Case a punto de romperse. "Dig what you're puttin' down" es puro Dylan del "Highway 61 revisited". El fantasma de Leadbelly está presente en una impresionante versión ("Thirty days in the workhouse") que se la come a base de elegancia y convicción. "Ain't got no dough" suena festiva, y es una declaración de amor a los USA y Nueva York, aunque el bueno de Case las haya pasado canutas para reunir el dinero necesario para la operación (¡Esto es Hollywood!). "Somebody told the truth" tiene denominación de origen en los pantanos de Loussiana, y va destinada a todos esos vanidosos políticos que no hablan claro. El disco termina con un blues acústico ("House rent party"), lleno de nostalgia y fatiga, pero esperanzador al mismo tiempo, repleto de categoría, la misma que inunda todo el disco.

En directo en el estudio

lunes, 26 de julio de 2010

The Seeds, "Future"

Sky Saxon and the Seeds exploraron el lado más ácido y extravagante de los años 60. Se manifestaron a través de canciones llenas de personalidad, que poco a poco cuajaron en la conciencia colectiva de distintas generaciones de músicos. MC5, Doors, Monkees, Ramones, Johnny Thunders o Dead Moon, entre otros muchos, se declararon seguidores confesos. Su sonido, único y reconocible, lleno de órganos fuera de órbita, desquiciadas guitarras y una apasionada voz principal, se manifestó en cuatro asombrosos discos oficiales, y algún éxito que ascendió a las listas de la época ("Pushin' too hard", "Mr, Farmer" o "Can't seem to make you mine" se han convertido en "standards" del sonido "Garage").
En 1967 The Seeds publicaron "Future", un fascinante LP lleno de colores y contrastes, que utiliza múltiples paletas de variada instrumentación. Una pequeña gran obra que, aunque eclipsada por otras de más reconocido prestigio, aún es capaz de divertir y conmover. Pequeña seña de identidad de una época bañada en canciones ultra ácidas (maravillosa "Travel with your mind"), conmovedoras y enigmáticas tonadas que se adhieren a los sentidos ("Flower lady and her assistant"). No importa que en alguna canción se plagien a si mismos (acertadísima "A thousand shadows"), al fin y al cabo Bo Diddley y Chuck Berry lo hacían. Otras veces se transforman en ásperos e influyentes generadores de "Garage-Punk" ("Out of the question"), para luego vestirse de terciopelo con conmovedoras baladas que son puro Roy Orbison ("Painted Doll"). Incluso cuando alargan el minutaje de la canción más de la cuenta ("Fallin'"), aguantan el equilibrio sobre unos pocos acordes mientras frasea un alucinado Sky Saxon.

jueves, 22 de julio de 2010

Mink de Ville, "Return to Magenta"

Willy deVille nos dejó hace más de un año, y quizás nada haya cambiado, los ciclos se suceden una y otra vez, la vida a ratos te sonríe, a ratos te golpea; pero hay cosas que nunca cambian. Solo con poner ciertos discos en el equipo de música, vives otro instante de eternidad. Escuchar "Return to Magenta" de Mink De Ville, es una inyección de emoción y una lección a cuenta de la historia del Rock and Roll. El hijo bastardo de Edith Piaf, criado en las alcantarillas de Nueva York junto con Johnny Thunders, compartiendo algún peligroso vicio, firmó en 1978 un disco repleto de inolvidables canciones. El pasado glorioso de Jack Nitzche, codo con codo con Phil Spector, se repite en maravillas como "Guadian Angel" o "Just Your Friends", que por otra parte, al igual que todo el disco, produce el mismo Nitzche. Willie "rockea" con desparpajo y libertad: "Soul Twist", "Rolene" y "Steady Drivin' Man", es Rock and Roll tan nutritivo como un plato picante de cocina criolla. Tan criollo como el espíritu de Nueva Orleans que abraza todo el disco, aferrándose a la divina música de Allen Toussaint o el Professor Longhair. El Blues, Rock and Roll, Cajun y Doo Wop nunca había sonado mejor que en este disco.

Descansa en paz amigo.

miércoles, 14 de abril de 2010

Matthew Sweet y Susanna Hoff, "Different Drum"

Michael Nesmith es uno de esos tipos inquietos y polifacéticos que ha sabido jugar con las bazas de la industria del entretenimiento de manera admirable. Son muchas las labores que ha ejercido: actor, productor, empresario o escritor, pero sobre todo ha destacado por ser un músico y compositor lleno de talento, su trayectoria lo avala. Desde muy temprana edad Michael se pateó los garitos de la escena Folk californiana, hasta que a mediados de los 60 fue seleccionado entre cientos de candidatos para formar parte de The Monkees, una de las bandas americanas virtuales más populares y exitosas de la época.

The Monkees fueron ideados por Bob Rafelson, un director y productor imprescindible del cine del Hollywood de los 70, para protagonizar una serie de televisión como respuesta al multitudinario éxito de los Beatles en los 60. En sus inicios The Monkees estuvieron tele-dirigidos por la industria, restándoles credibilidad, y para colmo, en sus primeros discos, los miembros originales ponían la cara y poco más, dejando la labor musical a prestigiosos músicos de sesión, y cuando el grupo tuvo control artístico, ya era demasiado tarde, la crítica ya había sembrado la semilla del desprestigio y el público les dejó de lado, una pena dada la evolución del grupo hacia un Pop cada vez más preciosista. A pesar de todo, la presencia de Nesmith en los Monkees fue fundamental desde el principio, cobrando más importancia disco a disco gracias a sus composiciones tan buenas como las de asalariados del grupo como Carole King, Neil Diamond, Jeff Barry o Tommy Boyce.

Antes del éxito de The Monkees, Mike Nesmith ya se había hecho con una reputación en la escena folk californiana gracias a su enorme talento como compositor. En 1966 escribió "Different Drum" que grabaron The Greenbriar Boys, pero realmente fue inmortalizada por la interpretación de una jovencísima Linda Ronstadt y su grupo The Stone Ponys en 1967. La canción es una maravilla, parece estar hecha a la medida de Linda, y resume a la perfección lo que se cocía en California a mitad de los 60. Son dos minutos y medio de Pop luminoso, con barrocos arreglos de cuerda y piano, pero impulsada por la enorme influencia de los Beatles, tan presentes antes, ahora y siempre. La letra también acierta en la diana, sencilla y directa, que habla de desamor, pero también de honestidad y seguir caminos diferentes de una forma natural.

"Different Drum" con el tiempo se ha convertido en un clásico. Ha sido interpretada por grupos de Garage, Punk, Country o Independientes, casi siempre con resultados satisfactorios; cuando se tiene delante una buena canción es difícil fallar. Personalmente la versión que más me gusta de las que he oído, es la que hicieron Susanna Hoffs y Matthew Sweet en el 2006 en su disco de versiones "Under the covers Vol. 1" (cuya segunda parte se editó el pasado año). Como es bien sabido, Susanna Hoffs formó parte de The Bangles en los 80, y Sweet es dueño de una excelente carrera en solitario, eslabón perdido entre Television y Beatles. Volviendo a "Different Drum", aparte de contar con invitados de lujo como Van Dyke Parks (arreglista y compositor de Beach Boys) o Ivan Julian (guitarrista de Richard Hell and the Voidoids), la interpretación es irresistible, un caramelo que se derrite en el corazón bastante ajustado al original, con sus arreglos de cuerda, guitarras acústicas y de doce cuerdas, propulsada por una dinámica batería y unas leves pinceladas de psicodelia; pero esta versión alcanza una nueva dimensión de belleza gracias a las voces de sus protagonistas, Susanna Hoffs como voz principal suena radiante y fresca, y Matthew Sweet con sus coros la sigue muy de cerca como si fuera una segunda piel que envuelve la canción.


En este vídeo se puede disfrutar de la canción, aunque el bueno de Matthew Sweet no aparezca y Susanna Hoffs lo acapare todo con su belleza, cosa que por aquí nos parece perfecto.

miércoles, 7 de abril de 2010

Funkadelic

Funkadelic nacieron como un "producto" de su tiempo, finales de los 60, cuando el Soul Psicodélico estaba en pleno auge y la guitarra de Jimi Hendrix alcanzaba dimensiones inéditas hasta entonces, en una época de contracultura repleta de drogas, luces estroboscópias, sexo libre y ansias de mejorar el mundo. Por otro lado el movimiento por los derechos civiles estaba en plena ebullición, los negros hartos de segregación alzaban su voz al grito de "I'm black and I'm proud" y otros himnos por el estilo. Pero no solo James Brown puso banda sonora a aquellos tiempos de cambio, Funkadelic también aportaron su grano de arena con su Soul psicodélico inicial, que al poco tiempo mutó en contundente Hard Funk, para después moldear el sonido de la Disco Music, e incluso a principios de los 80 fueron una de las principales fuentes de inspiración para los grupos de Hip-Hop y Rap venideros.

El origen de Funkadelic se remonta a The Parliaments, un grupo de estilo Doo-Wop que nació en 1955 y lideró George Clinton, en sus inicios muy influidos por los Teenagers de Frankie Lymon, pero después fueron tomando un estilo cada vez más personal. Así llegamos hasta 1964 año en que George Clinton y The Parliaments contratan a unos jóvenes y talentosos músicos para salir de gira, que poco tiempo después formarían el núcleo de Funkadelic, y de la interacción de ambas bandas saldría el legendario colectivo P-Funk.

En 1968 Funkadelic, ya una banda con entidad propia, se trasladan a Detroit, tierra de la Motown pero también del Rock and Roll de alta energía de los Stooges, con los que comparten gustos musicales y algunos vicios. George Clinton no toca en la banda pero ejerce una labor fundamental como productor, compositor y manager, e incluso consigue para el grupo un contrato discográfico con Westbound donde graban hasta mediados de los 70 una considerable cantidad de discos.

Quizás el momento de mayor popularidad lo alcanzaron con "One Nation under a Groove" (1978), pero desde mi punto de vista, la cota de creatividad de sus tres primeros álbumes no se volvió a repetir a partir de entonces. Son discos arriesgados, experimentales y adelantados a su tiempo, y al mismo tiempo que beben de la tradición del mejor Soul y Rhythm and Blues, contribuyeron a modelar un sonido nuevo, continuación de Jimi Hendrix y Sly and the Family Stone. Los tres discos tienen en común un extraño poder de atracción que hace que escuchar esa música se convierta en una experiencia única para los sentidos, y cada nueva escucha sea un extraño viaje hacia ninguna parte, o quizás hacia algún lugar donde la música se respira y se siente, y está a años luz del simple producto manufacturado destinado a la venta.

Si 1967 es el año de "Time has come today" de Chambers Brothers, o 1969 de "Stand" de Sly and the Family Stone o "Cloud nine" de los Temptations, todos ellos clásicos del Soul Psicodélico, en 1970 Funkadelic publican sus dos primeros trabajos: "Funkadelic" y "Free your mind...". El primero es un tratado de contundentes y caleidoscópicas guitarras ácidas, con temas que en su mayoría superan los 6 minutos de duración, donde la banda escupe Rhythm and Blues en medio de un intenso fuego cruzado de Fuzz y Wah-Wah, alucinados pasajes de órganos y unas voces que no ocultan la huella de sus colegas The Temptations. A pesar de todo, "Funkadelic" es el disco más asequible del grupo, o por lo menos el más clásico y convencional dentro de la compleja personalidad del grupo, y contiene trallazos como "I bet you", "Good old music" o el tremebundo Blues "Quality and Satisfy", todos ellos ejecutados con entera libertad y siempre bajo la supervisión del gurú George Clinton.

Por si fuera poco una obra maestra, Funkadelic publican en ese mismo año 1970 otro alucinante disco, mucho más experimental y abierto, que amplifica el opiáceo poder de seducción del grupo, pero sin perder el rumbo en divagaciones instrumentales que no conducen a ningún sitio. Se llama "Free your mind and your ass will follow", y es fantástico en todos los sentidos, por la portada de la chica de color con los brazos alzados, por el absurdo título del disco, lleno de sentido del humor y verdad al mismo tiempo, pero ante todo en este disco el grupo llega más lejos que su predecesor sin renunciar a sus raíces de Soul, Blues, Jazz e incluso Gospel, combinadas éstas con un sabio uso de la electrónica. Ahí quedan los 10 minutos de la canción que da título al disco, con sus ruidos de maquinitas combinados con las poderosas guitarras de Ed Hazel y Tawl Ross, y el increíble órgano de Mickey Atkins que toma más protagonismo. Simplemente un disco insuperable y sin duda mi favorito. Tanto en este disco como en el primero, solamente aparecen acreditados los componentes básicos del grupo, pero también participan The Parliaments y algunos músicos de la Motown.

Llegamos a 1971 y Funkadelic publica para lo que muchos es su obra cumbre: "Maggot Brain". Su afán de experimentación sigue intacto, combinan extensos desarrollos instrumentales a modo de improvisadas Jams, con Ed Hazel capaz de arrancar lágrimas de su guitarra eléctrica ("Maggot Brain"), para dar paso a continuación a un bizarro "Freak-out" ("Wars of Armageddon"), lleno de desquiciados sonidos de relojes, aeropuertos y relinchos varios. En este trabajo las ácidas guitarras ceden protagonismo a una vena más Funk dominada por la omnipresente y sólida sección rítmica, pero sin eliminar el factor sorpresa, ni tampoco las grandes canciones como la poderosa "Super Stupid".

A partir de aquí Funkadelic evolucionan cada vez más hacia el Hard-Funk, mientras la formación original se descompone en medio de problemas financieros, drogas duras, e incluso algún miembro pasa alguna temporada a la sombra a causa de problemas con la justicia. A pesar de estos inconvenientes, George Clinton es capaz de dar nuevo brío al grupo, y se rodea de excepcionales músicos grabando y girando hasta principios de los 80, y como resultado dejan en el camino un buen número de influyentes discos, algunos éxitos y sobre todo una gran fuente de inspiración para las generaciones venideras, pero sin alcanzar las cotas de innovación y expansión de sus tres primeros trabajos.

Por último decir que en los últimos años, el sello discográfico 4 men with beards, especializado en reediciones, ha publicado en vinilo las obras más importantes de Funkadelic, incluidos sus tres primeros discos, con una presentación inmejorable. ¿Quién habló de crisis discográfica?

6 incandescentes minutos de Soul, Rock and Roll psicodélico y lo que podáis imaginar


lunes, 29 de marzo de 2010

Dr. Feelgood, "Going Back Home"

Dr. Feelgood siempre ocuparán un lugar importante dentro de este blog, por sus influencias de Rhythm and Blues tan fieles a los originales, pero también con un toque personal. Revivían el fantasma de Muddy Waters o Coasters con auténtica maestría, se marcaban sesiones de espiritismo "rock and rollero" invocando a Chuck Berry y Bo Diddley, pero siempre con esa actitud gamberra, chulesca y sin concesiones. Pero ante todo era unos currantes, que al igual que sus modelos del Blues, desde que empezaron en 1971 no pararon de tocar ni de hacer giras por todo el mundo, ya sea en grandes recintos o pequeños Pubs. Incluso después de muerto Lee Brillaux la banda siguió funcionando hasta ahora, aunque sin ningún miembro original.

Dr. Feelgood nacieron en 1971 en Convey Island (Essex, Inglaterra) y tomaron su nombre de una vieja canción de 1962 del bluesman blanco Piano Red y su grupo Dr. Feelgood and the Interns. A lo largo de su carrera han grabado varios discos, algunos de ellos imprescindibles, y aunque en 1994 un cáncer segó la vida del cantante y alma del grupo Lee Brillaux, como se ha dicho antes, siguen tocando en la actualidad. De todas las numerosas formaciones por las que han pasado los Feelgood, sin duda la mejor fue la original, la formada por Lee Brillaux (cantante y harmonicista poseído por Sony Boy Williamson), Wilko Johnson (guitarrista hecho de nervios de Bo Diddley), The Big Figure (recio batería siempre al compás) y John B Sparks (bajista con pinta de estibador). Con esta formación grabaron tres legendarios LP's de estudio ("Down by Jetty", "Malpractice" y "Sneakin' Suspicion"), pero donde realmente estaba su fuerza era en los conciertos, como bien se puede apreciar en su sudoroso directo de 1975, "Stupidity".

Hablando de directos, en el 2005 se editó un DVD de un show de la misma época que "Stupidity", en 1975, cuando la banda estaba en su mejor momento artístico y comercial, éxito que ni ellos mismos imaginaban, pero que a base de incandescentes conciertos se ganaron a pulso, en una época en que la juventud estaba cansada de grupos "sobre producidos" y querían más de acción en forma de primitivo Rhythm and Blues.

El DVD mencionado se llama "Going Back Home", como uno de los temas de su segundo álbum "Malpractice", y simplemente se trata de un extracto de una de sus apabullantes actuaciones, posiblemente ni mejor ni peor que cualquiera de sus conciertos en esa época, un concierto más, un triunfo más, o quizás un rito iniciático más para algún chaval que después formaría parte del movimiento Punk. El vídeo dura apenas media hora, pero es un escalofriante testimonio de lo que debe ser un concierto de Rock and Roll, una punzada de credibilidad a cargo de unos chavales de ascendencia obrera, dispuestos a comerse el mundo y sacar todo el jugo a la vida, utilizando para ello como vehículo el Blues y su hijo ilegítimo el Rock and Roll.

Resulta impresionante ver a Lee Brillaux, con sus rápidos movimientos de brazo, firmes y seguros, empapado en sudor con su sucio traje blanco, su armónica y esa imagen de currante del Rhythm and Blues, pero con más clase que todos los "Armanis" juntos, sin hacer concesiones a nada ni a nadie, simplemente es Lee Brillaux, toca Blues y se siente orgulloso. A su derecha está Wilko Johnson, tremendo guitarrista de estilo rítmico, que viéndole en faena cualquiera diría que es sencillo lo que hace, pero detrás de esa supuesta simplicidad hay un sonido único, nervioso y anfetamínico, escupido por una maltratada guitarra Telecaster que es atacada sin piedad, casi siempre a pelo y sin púa, mientras Wilko Johnson se mueve de un lado a otro, brinca y mira al público con desorbitados ojos de loco asesino.

El repertorio está repartido entre poderosas versiones de Coasters, con un "I'm a Hog for you baby" especialmente punzante, o "I can tell" de Bo Diddley destinado a subir el ritmo cardíaco; pero el material propio, compuesto por Wilko Johnson, tampoco desmerece. Circulan clásicos inmortales como "Going back home", "All through the city", o su hit por excelencia "Roxette", que empalman con el frenético Rock and Roll "Shouldn't call the doctor" cantada a medias con The Big Figure (el batería), o esa declaración de vitales principios crápulas que es "Back in the night" con la inolvidable guitarra "Slide" que toca Lee Brillaux mientras Wilko Johnson reparte Riffs a diestro y siniestro.

Por si fuera poco, dicho DVD incluye un audio CD con el concierto completo más otras "golosinas" extras, en total 23 temas producidos para más "inri" por Vic Maile, productor y uno de los padres adoptivos del glorioso movimiento Pub-Rock. Por último, si estáis interesados en esta pequeña joya, en un gran centro comercial, de cuyo nombre no me quiero acordar, aún está disponible por el precio de un par de tercios de cerveza.

"Going back home", una muestra del poderío de los Feelgood

miércoles, 24 de marzo de 2010

The Plimsouls, "Live!, Beg, Borrow & Steal"

A estas alturas escribir sobre los Plimsouls quizás sea algo redundante, ya que por fortuna en la actualidad se han convertido por derecho propio en un grupo clásico, o al menos reconocido por cualquier aficionado a la música Pop y Rock que se precie. Greg Shaw de Bomp! Records, aún se pregunta desde la tumba lo que pasó con los Plimsouls, ya que según él, fueron el único grupo que conoció con el 100% de posibilidades de triunfar, y que tras solo dos discos desaparecieron.

The Plimsouls estuvieron en el lugar y momento adecuados, en Los Ángeles a finales de los 70, una época sacudida por la Nueva Ola y el Power-Pop, pero con una diferencia, los Plimsouls fueron inclasificables y no encajaban del todo en el patrón musical del momento, de corbatas finas y sonidos empalagosos. Ellos eran genuinos "Rock and Rollers", le daban al Rhythm and Blues, al Rock and Roll y al Soul, pero también estaban enormemente influidos por los grupos de los 60 de la invasión británica, e incluso por la música de Garage americana. Si sumamos el portentoso talento de sus miembros, nos encontramos con un grupo perfecto, pero Peter Case (ex Nervers) en especial, cantante y guitarrista, era la cabeza visible, tremendo "front-man" y sobre todo compositor de casi todo el sobresaliente material del grupo.

En vida (reuniones posteriores aparte) los Plimsouls grabaron únicamente un par de LP's: "The Plimsouls" (1981) y "Everywhere at once" (1983) que aún siguen latiendo con vida propia, y que tanto han influido en posteriores generaciones de grupos de Power-Pop, pero etiquetas aparte, personalmente me gusta referirme a ellos como un grupo de Rock and Roll clásico con la vena hinchada de fuertes dosis de melodía.

Los Plimsouls en sus discos exploraron su lado más "Pop", pero en directo eran otra cosa, una auténtica sacudida propulsada por la escena Punk del momento, no obstante se codearon con contemporáneos suyos de la talla de X, Angry Samoans, Weirdos o Germs, y si en disco sonaban más o menos comedidos y más o menos enérgicos, sus directos eran puro nervio y urgencia Rock and Rollera. Una buena prueba es "Live! Beg, borrow & steal", reciente disco editado en este 2010 por el excelente sello Alive Records.

Este "Live!, beg, borrow & steal" es un directo grabado en 1981 en el mítico Whisky a Go Go de Los Angeles, y muestra a una rotunda banda totalmente entregada y compenetrada, funcionando con la precisión de un reloj suizo, respirando el humo de los pequeños garitos, con la urgencia de quién se toma unas cervezas bien frías cuando sube la temperatura. Los Plimsouls tenían hambre de Rock and Roll y se nota en este directo.

Si en sus discos de estudio suenan razonablemente cristalinos, aquí todo es mucho más acelerado y sucio, lo cual no impide apreciar todos los detalles de manera clara, incluidas las poderosas guitarras, donde cobra todo el sentido aquello de "subir al máximo volumen". El repertorio simplemente es de infarto, el grupo despacha un clásico tras otro, merendándose algunas tajadas de su debut y otras del futuro segundo disco, que por entonces aún no habían grabado. Temas como "Hush hush", "Lost time", "A million miles away", "Now" (la pondría en la lista de mis favoritas) o "Everyday things" suenan mejor que nunca y capturan la esencia de esta música, el Rock and Roll, en su faceta más vibrante. También rinden homenaje a héroes de los 60 con versiones de Easybeats ("Sorry" y "Women"), los primeros Kinks ("Come on now") o la oscura y garajera "Jump jive & Harmonize". Aunque no cabe duda de que lo más importante es el contenido musical, hay que destacar también la excelente portada, con unos Plimsouls que lucen pletóricos y en su mejor momento; y además la edición en vinilo incluye un bonito póster pero con tres temas menos que en el CD, que se le va a hacer.

martes, 9 de marzo de 2010

Miguel Angel Villanueva, "Ningún Cielo"

¿Quién es Miguel Angel Villanueva? En resumen es un tío grande. Lleva componiendo grandes canciones desde finales de los setenta, o principios ochenta, ya sea con los Auténticos, los Plomos o con los Brujos. Pero no es hasta el año 2004 en que edita su primer y único trabajo en solitario hasta la fecha. Se llama "Ningún Cielo" y es una debilidad personal, uno de esos discos que uno exprime hasta que el reproductor de CD's echa humo, mientras los incansables altavoces repiten una y otra vez esas inmortales melodías ancladas sobre todo en la psicodelia británica, pero también en la Nueva Ola de mediados y finales de los 70, que tan buenos momentos proporcionaron gente como Graham Parker o Elvis Costello, e incluso hay trazas de Soul hecho en Motown, o de contundente Rhythm and Blues, pero siempre bajo el poder del Pop más exquisito con la visión particular de su autor.

Volviendo a
"Ningún Cielo", dado el escaso interés en el proyecto, el disco es financiado por el propio Miguel Angel, una prueba más de lo mal que cuidamos a nuestros autores, que a partir de un ajustado presupuesto, Villanueva da el triple salto mortal, se va a Londres a grabar el disco y para la ocasión cuenta con una banda de lujo, ni más ni menos que la sección rítmica de Bronco Bullfrog, un contundente grupo inglés de influencias sixties, que a mediados de los 90 obtuvo cierto reconocimiento en nuestro país. El disco cuenta además con delicados arreglos de violines, cellos, vientos y oboes, coordinados por otro grande en la sombra, ni más ni menos que Pete Dello, más popular en los 60 por los maravillosos Honeybus.

"Ningún Cielo", a pesar de su gestación británica está cantado en Español. Villanueva no solo brilla por su talento compositivo, también es un exquisito letrista que no tiene necesidad de parapetarse en el inglés; tiene muchas cosas que decir gracias a un universo personal entre el cielo y la tierra, la realidad y la alucinación. En total son 14 joyas artesanales que bien valen lo que cuesta el disco, en una época donde parece que está mal visto pagar por un disco, aunque el contenido sea de lo más brillante. "Entre el cielo y el suelo" es un himno con frases legendarias ("a veces pienso que lo intenso debe sobrevivir, y que en el suelo no hay ningún cielo a donde ir"). "Los días que no volverán" es puro Beat con sabor a Motown, una canción Pop perfecta que bajo una música alegre esconde un texto demoledor que habla de la imposibilidad de recuperar el tiempo perdido; tan perfecta y dulcemente Pop es "Verdades de alquiler", pero con vientos y cuerdas surcando la canción. "Luna metálica" sigue un patrón parecido a "Taxman" de los Beatles, y narra un surrealista amor imposible entre la luna y el sol. "Nubes" es un breve y precioso interludio donde se aprecia la maravillosa mano de Pete Dello. "Oración a San Judas" es la más rockera del lote: sólida sección rítmica, musculoso riff y efectivo solo de guitarra dan soporte a otra excelente letra que apela al cinismo para sobrevivir en estos tiempos modernos. "El 27 de nunca" es una preciosa muestra de psicodelia que evoca la nostalgia y la pérdida amplificada por teclado y efectos de "phasing" y "wah wah". Todos los temas son pequeñas maravillas, pero mi favorito es "Miedo en la estación", toda una explosión de música energética, con reminiscencias de Phil Spector, con una visión particular del muro de sonido a base de contundentes guitarras, palpitantes baterías, crujientes saxofones y unas voces que elevan el espíritu, un espíritu anegado por la locura y la alucinación presentes en el tema con ese instinto Pop tan característico en Villanueva.

En
"Ningún Cielo" Miguel Angel Villanueva lanza saludos "elípticos" a todas las reinas equivocadas, Mike Kennedy, a los que se creen sus verdades, a Lavern Baker, a las nubes, a todo lo imposible y a Arthur Lee, a Lucio Battisti, a nuestros secretos pecados amigos, a Roy Wood y a los viajes multicolores, y también a los perdidos lectores de la letra pequeña. Además dedica el disco a quienes todavía tienen memoria, y a la sociedad antigravitatoria. Sin duda Miguel Angel es alguien con una sensibilidad especial y un talento enorme, que ante todo ama la música y cree en ella. Esperemos que pronto mueva ficha, y nos deleite con otra de sus maravillosas obras.

"Los días que no volverán" tremendo pepinazo Pop multicolor teñido de nostalgia



"Miedo en la estación" un clásico fulminante

jueves, 18 de febrero de 2010

The Lafayettes, "Life's too short"

En 1962 un joven Bob Dylan debutaba a lo grande convirtiéndose sin pretenderlo en portavoz generacional. Unos pocos años atrás tomó la decisión de dar a su música un tono más "adulto", que sus letras tuvieran otro significado más allá de "chico busca a chica", o de "pasar un buen rato", y no es que rechazara a los clásicos del Rock and Roll, todo lo contrario, Bob Dylan admiraba a Little Richard o Chuck Berry, simplemente quiso dar un paso más allá, a partir de la música de raíces construyó su propio universo y disco a disco fue evolucionando, y con los años cambió el curso de la música popular.

Antes de Dylan y de que el Rock and Roll se hiciera mayor, en Estados Unidos entre 1954 y 1963, más o menos hasta la invasión británica, la escena comercial estaba dominada por canciones de autores de un solo éxito, que con la misma rapidez que ascendían a las listas desaparecían. Rhythm and Blues, Doo Wop, baladas, imitadores de
Elvis, cantantes melódicos, instrumentales e incluso proto Garage eran algunos de los estilos dominantes de la época. Eran canciones editadas en su mayoría por pequeños sellos independientes destinadas al consumo juvenil, para bailar en las fiestas, para divertirse, y en definitiva evadirse de los problemas diarios. A pesar de la falta de pretensión artística, muchos de estos temas escuchados en la actualidad siguen conservando toda su energía e inocencia. Quizás el secreto esté en su inagotable sencillez y ausencia de artificio.

Hace unos años, desde 1991 para ser exactos, el sello británico Ace Records publicó diez CD's recopilatorios titulados "The Golden Age of American Rock and Roll", que hacen un barrido del período americano 1954-1963, dominado por los "artistas de un solo éxito" de una manera admirable, recuperando algún tema muy conocido, pero sobre todo rescatando un montón de canciones perdidas en el tiempo, algunas de las cuales podrían calificarse como auténticas joyas atemporales de la música Pop en toda su extensión. A pesar de todo, el común denominador de esta tremenda colección de discos compactos es que en su día todas la canciones incluidas alcanzaron algún puesto en las listas de éxitos americanas y/o británicas. Sin duda eran buenos tiempos para la música, en una época donde las palabras "calidad" y "ventas" no estaban reñidas.

"Life's too short" de The Lafayettes quizás sea una de mis canciones favoritas de este período. Es un tema de 1962 que en su día alcanzó un digno puesto 87 en las listas de éxitos americanas. Del grupo poco se sabe, tan solo sacaron dos singles y al poco desaparecieron, quizás debido al asesinato de su bajista en 1963. En 1988 la divertida película "Hairspray" del irreverente John Waters, recuperó el tema para su banda sonora dándolo a conocer al público de una forma más amplia. La historia de The Lafayettes es la de un grupo inconcluso, que aunque no tuvieron tiempo de desarrollarse artísticamente, este "Life's too short" les elevó a los altares del pop más exquisito. Todas la piezas encajan perfectamente: producción, arreglos, voces, instrumentación (la percusión roza la perfección) y sobre todo una interpretación sobrecogedora y apasionada, que convierte una letra de lo más tópica en pura poesía de Rock and Roll. "Life's too short" tampoco encaja en un estilo concreto, tiene mucho de Pop y de Doo Wop, pero también un potente y delicado sabor a Soul.

Volviendo a Bob Dylan y a su forma de entender la música, aunque sus canciones no encajan en el patrón Pop de 2 minutos, no hay nada que echarle en cara, al fin y al cabo con sus excelentes últimos trabajos ha vuelto a la desnudez de las raíces del Rock and Roll, ejerce como especial DJ invitado en un programa radiofónico en el que pincha muchas de estas antiguas canciones, y sobre todo en una ocasión dijo de
Smokey Robinson, compositor e intérprete conocido por sus éxitos en Motown, que era "El poeta vivo más grande de Estados Unidos".

"Life's too short" no de deja indiferente:


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