
Roky Erickson es de esos compositores e intérpretes tocados por una mano divina, y al igual que otros casos clínicos como Syd Barrett o Skip Spence, en su locura está parte de su genialidad. Sin esas mentes alteradas no hubiera sido lo mismo. Sus canciones nos permiten acceder a expansivos e irreales universos en un viaje de ida y vuelta, que en el caso de Erickson nos lleva de la mano por toda esa contracultura de monstruos y películas de terror de serie B, con un estilo teñido de una extraña fuerza y sensibilidad a flor de piel.

"I think of demons" no es hard-rock, ni psicodelia, ni punk, simplemente es clásico Rock and Roll, captado por el ojo de una mente alucinada y genial, de un intérprete único capaz de emocionar con cada fraseo de su voz y nota de su guitarra. El disco contiene doce gemas desde mi punto de vista perfectas. Cada canción se eleva sobre las demás, y si una es buena, la siguiente es mucho mejor, y así hasta llegar al final. En "allmusic" le dan una raquítica puntuación de tres estrellas sobre cinco, pero es igual, solo hay que dejarse llevar por el hechizo de la música para disfrutar de estas canciones, que por otra parte son muy asequibles y directas.
En "I think of demons" recuperan "Two headed dog", en una versión menos incisiva que el single, pero con más matices en unas guitarras que cobran vida propia. "I think of demons" posee un riff rotundo, como los sacados de los viejos discos de Creedence o de "Sweet Jane" de la Velvet, con una melodía abrasadora que cautiva al primer instante. "Creature with the atom brain" es un sólido medio tiempo, con leves pinceladas de fuzz que añaden un poco de veneno. El Rock and Roll más clásico se hace evidente en la frenética "Don't shake me Lucifer", que bien podría haber firmado Little Richard, o la conmovedora "I walked with a zombie", única balada del disco, una fantástica puesta al día del Rock and Roll de los años cincuenta. "The wind and more" es fuerza bruta, auténtica dinamita donde el muro de guitarras explota en la cara, y en el medio la emocionada voz de Roky Erickson. "Night of the Vampire" como dice el título, revive al mismísimo Drácula con una credibilidad que da miedo, gracias al opresivo ambiente creado por guitarras fuzz y unas efectivas notas de órgano. "It's a cold night for alligators" es un impresionante tema arropado con sencillos riffs mientras varias guitarras solistas intercambian flujos de electricidad, siempre al servicio de una voz que lo llena todo. El resto de canciones no bajan el listón, cada surco del disco funciona perfectamente, tan preciso como el engranaje de un reloj, tan intenso como un ataque de locura, en una danza macabra de electricidad que rinde homenaje a toda la historia del Rock and Roll junta.
"Night of the vampire" es solo una muestra de la grandeza de "I think of demons"
grande Roky! a mí me encanta el "Don´t Slander me", una auténtica demostración de R&R neurótico y rabioso..precisamente tenía previsto escribir en breve un post sobre Roky Erickson en http://elmostradorderob.com
ResponderEliminarFelicidades por el blog! Te añado al blogroll y al listado de feeds en el Mostrador
Rob, ese disco también me encanta, y sobre todo el trallazo que da título al disco ("don't slander me") es acojonante. Como muy bien dices Rock and Roll neurótico sin domesticar. Larga vida a Roky,y mientras tanto esperamos ansiosos su nuevo trabajo.
ResponderEliminarMuchas gracias por añadirme Rob
un abrazo!
va a sacar disco nuevo?? no lo sabía...
ResponderEliminargracias a tí también por el link!
Si, la noticia viene publicada en su web. También lo anuncian en un artículo de, pero al contrario de lo que decía en el post, al parecer no van a ser temas nuevos, sino canciones grabadas hace 30 años. Aún así, bienvenidas sean.
ResponderEliminarsaludos!
Pero papa,te falto el mejor tema del disco! white faces
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